- Desde el Instituto se hace un llamado al próximo gobierno para priorizar la biodiversidad como eje transversal del modelo de desarrollo del país.
- El documento plantea rutas para incorporar la biodiversidad en la planificación económica, el ordenamiento territorial y la toma de decisiones públicas y privadas.
- El Instituto exhorta al país a revisar las apuestas ambientales de las candidaturas y el lugar que le otorgan a la biodiversidad.
Colombia tiene en sus manos una de las mayores riquezas del planeta. Ser el segundo país más biodiverso del mundo es una responsabilidad y, sobre todo, una oportunidad para convertir esta riqueza natural en una verdadera ventaja competitiva para el país. El próximo gobierno deberá definir cómo el modelo de desarrollo del país integra a la biodiversidad como uno de sus ejes centrales.
El Instituto Humboldt presenta el documento Biodiversidad y desarrollo: Agenda impostergable para el desarrollo sostenible de Colombia, dirigido a las candidaturas presidenciales, equipos programáticos, tomadores de decisiones y opinión pública. El documento presenta prioridades concretas y llamados a la acción para integrar la biodiversidad en las decisiones del próximo gobierno. De acuerdo con esta agenda, "el país tiene la oportunidad –y el deber– de reconocer su dependencia económica y social respecto de la naturaleza y convertirla en un factor de competitividad nacional".
La biodiversidad incide directamente en temas como la seguridad alimentaria, la productividad de sectores estratégicos, la resiliencia frente al cambio climático, la estabilidad territorial, la calidad de vida de las personas y el acceso a nuevas fuentes de financiamiento internacional. La gestión adecuada de la riqueza natural del país es una condición necesaria para tener una economía más sólida, innovadora y competitiva; por el contrario, ignorarla implica asumir mayores riesgos económicos, sociales y ambientales en el corto y mediano plazo. "Apostar por la protección de la biodiversidad es, sin duda, una decisión inteligente que trae beneficios concretos para el país, además de ser una cuestión ética y un acto de responsabilidad con esta y futuras generaciones", señala el documento.
La integridad de los ecosistemas es condición ineludible para cualquier agenda de desarrollo; su deterioro deja de ser solo un daño ambiental y se convierte en una amenaza tangible para la economía, la seguridad y el bienestar nacional. El documento recuerda, por ejemplo, que "el cuidado del medio ambiente es la primera defensa contra los eventos climáticos extremos como sequías, incendios e inundaciones". En ese contexto, a partir de la evidencia científica y experiencias acumuladas, se proponen orientaciones para fortalecer la toma de decisiones públicas y privadas.
Sectores como la agricultura, la infraestructura, la salud y el turismo dependen del buen estado de los ecosistemas. Por eso, su deterioro no solo implica consecuencias ambientales, también se traduce en riesgos concretos para el desarrollo del país.
Finalmente, la agenda subraya que alinear la gestión de la biodiversidad y el clima "fortalece la voz de Colombia en los espacios globales, amplía su margen de acción en negociaciones internacionales y contribuye a movilizar recursos y alianzas estratégicas en beneficio del desarrollo y el bienestar del país".
El documento cierra con un llamado a fortalecer la articulación entre la ciencia, la política pública, el sector productivo y la sociedad, como condición necesaria para avanzar hacia un desarrollo sostenible que reconozca a la biodiversidad como un patrimonio estratégico del país.
Consulte el documento completo en: https://hdl.handle.net/20.500.11761/37174
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