Comportamientos en el hábitat

Antes de grabar los sonidos de los caciques machos, los expertos analizaron detalladamente sus comportamientos, logrando evidenciar que la construcción de los nidos, alimentación y cuidado de las crías son tareas exclusivas de las hembras.
“Los machos se mantienen vigilando el área de nidificación, utilizando principalmente los sitios de preferencia como perchas cercanas a los nidos, las cuales son disputadas constantemente por todos los machos de la colonia”, afirman los autores del artículo.
El cacique montano norteño presenta cuatro conductas, así: vigilancia, alerta, defensa territorial y cortejo. Las primeras tres se registraron en las cuatro colonias evaluadas, mientras que el evento de cortejo fue único de la colonia en Santa Teresita.
“Durante la vigilancia, los machos permanecieron en posición vertical con las alas ligeramente hacia adelante, descubriendo el plumaje amarillo de su dorso mientras observaban a su alrededor. Esta conducta fue registrada sobre los nidos, en eventos de construcción o alimentación de las crías”, mencionan los autores.
Cada vez que evidencian la presencia de intrusos, como perros o seres humanos, o depredadores, los caciques se mantienen en alerta. Según el artículo, “esta conducta estuvo acompañada de vocalizaciones realizadas repetidamente tanto por el macho centinela como por los demás miembros del grupo”.
Los machos interactuaron para ocupar los lugares de preferencia en el árbol donde se ubica la colonia, un comportamiento denominado defensa territorial. Entre las características de esta conducta están enervar las plumas del dorso y cabeza, además realizar aleteos visibles para amenazar al macho rival.
“Registramos un evento de enfrentamiento entre los individuos de la misma colonia en la localidad El Romerillo. No evidenciamos defensa territorial ante la presencia de la (Turdus fuscater) o la pava andina (Penelope montagnii), especies con las cuales el cacique comparte sitios de forrajeo”.
El único cortejo avistado se presentó en una zona alejada de los nidos. El macho adoptó una posición inclinada hacia adelante, moviendo su plumaje, realizando leves aleteos y dando pequeños saltos acompañados de vocalizaciones para acercarse a la hembra, que respondió adoptando una posición solicitante.
Cantos en su hábitat

El cacique montano norteño cuenta con cantos variables, formados principalmente por notas fuertes y repetitivas, también con varios armónicos. Los científicos identificaron siete tipos de vocalizaciones o cantos diferentes en Nariño.
Según el estudio, esta ave presenta un número variable de notas vocalizadas ininterrumpidamente (desde 4 hasta más de 15), e incluso imitan algunos ruidos del ambiente y otros animales.
“Emiten trinos estructuralmente complejos, con notas de rápida modulación de frecuencia, una duración entre los 0,5 y 5 segundos y, ocasionalmente, con la presencia de chasquidos al final de la vocalización”.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que hay una fuerte asociación entre las vocalizaciones y los comportamientos de estas aves. Por ejemplo, los sonidos con valores más altos de ancho de banda y modulación de frecuencia resultaron asociados a la defensa territorial, mientras que las vocalizaciones con valores bajos se asociaron a conductas de vigilancia y alerta.
Además, los resultados del estudio indican similitudes en el comportamiento vocal y social con respecto a estudios en otras especies como el cacique lomiamarillo (Cacicus cela) y el cacique lomirojo (C. haemorrhous). “Este cacique utiliza vocalizaciones específicas en un determinado contexto conductual, pudiendo algunas de ellas ser reutilizadas en varios comportamientos”.
Los expertos concluyen que los sonidos emitidos por esta especie están asociados a alguna conducta específica. “Esto soporta la idea de que una señal puede ser utilizada en más de un contexto conductual, posiblemente para reducir el costo energético de producción y optimizar su sistema de comunicación”.

