Notas de actualidad
Biodiversidad
Gestión de especies
De pura madre
De pura madre
autor
Alexandra Tafur
publicación
1.5.23

La maternidad es una fuerza universal que trasciende fronteras y especies. En la biodiversidad encontramos ejemplos asombrosos de dedicación maternal: desde mamíferos, aves, anfibios, entre otros, cada madre se enfrenta a desafíos únicos mientras cría a sus descendientes. Aquí te compartimos algunos comportamientos que exaltan esos días de pura madre.

Ikakogi tayrona

En ranas de cristal, como es el caso de esta especie, es relativamente común observar individuos cuidando sus nidadas (huevos). Esta tarea es generalmente realizada por los machos de las especies en las que se ha documentado cuidado parental. Sin embargo, para esta ranita de cristal endémica de la Sierra Nevada de Santa Marta, son las hembras quienes realizan esta labor y son bastante entregadas al cuidado de su descendencia. En este caso, las hembras permanecen sobre los huevos el mayor tiempo posible, tanto en el día como en la noche, protegiéndolos de la deshidratación y garantizando una menor tasa de mortandad de los embriones. Como dato adicional, estas hembras son tan protectoras con sus nidadas, que no se mueven de ellas incluso si se les trata de forzar a retirarse.

Oophaga lehmanni

En las especies pertenecientes a este género de ranas venenosas, el cuidado parental suele ser llevado a cabo por ambos padres, pero de diferentes formas. En este caso, luego de que las hembras han depositado los huevos en algún cuerpo de agua, generalmente en hojarasca dentro del bosque, los machos están pendientes de la eclosión de los renacuajos, que al salir del huevo son transportados por ellos en su espalda hasta "fitotelmatas" o, en otras palabras, cuerpos de agua formados en cavidades de troncos o en bromelias. A partir de este punto las hembras juegan su papel. Por alguna razón que aún no se conoce muy bien, las hembras identifican la bromelia o el sitio donde el macho ha dejado a los renacuajos, dirigiéndose hasta allí a depositar huevos no fertilizados para que sean comidos por sus renacuajos, proporcionando alimento a su descendencia y garantizando su desarrollo. Debido a este particular comportamiento el género lleva el nombre de Oophaga, el cual quiere decir "que come huevos". Oophaga lehmanni puede ser un ejemplo te este caso.

Foto por Andrés Mauricio Forero Cano, Naturalista CO

Gastrotheca

Uno de los casos más interesantes de cuidado parental en anuros (ranas y sapos) es el que presentan estas ranas marsupiales. A diferencia de muchas especies, el desarrollo de estas ranas no ocurre en el agua (con algunas excepciones) sino en un "compartimiento" especial en el dorso de las madres. Las ranas marsupiales son bautizadas de esta manera a razón, precisamente, de que las hembras tienen la capacidad de formar una clase de bolsa o marsupio en sus espaldas, dentro de las cuales protegen a sus huevos y se aseguran de que sus embriones puedan desarrollarse exitosamente. Esta estrategia de cuidado parental es una clase de "desarrollo directo", que permite a la descendencia formarse completamente bajo la protección de su madre, disminuyendo cualquier tipo de depredación o riesgo que puedan correr si se desarrollaran en un medio libre. Es probablemente una de las estrategias de cuidado parental más desarrolladas y exitosas conocidas. Un ejemplo bonito de estas especies es Gastrotheca orophylax.

Foto por Felipe Campos, Naturalista CO

Tremarctos ornatus

Las osas andinas son unas mamás ejemplares, ellas cuidan a sus crias hasta los 2 años apróximadamente, dentro de las multiples enseñanzas, las osas preparan a sus crías para oler señales de otros osos en las marcas de los árboles que éstos van dejando en el bosque.

Foto por Jose Granizo, Naturalista CO

Desmodus rotundus

Las madres murciélago presentan comportamientos similares a las humanas, por ejemplo, existen madres nodrizas que amamantan y cuidan crías que no son suyas. Esto ocurre en especies insectívoras como el murciélago cola de ratón Tadarida brasiliensis o sanguivoras (consumidoras de sangre) como el vampiro común (Desmodus rotundus) o el vampiro de patas peludas (Diphylla ecaudata). El cuidado de otras crías (o cuidado aloparental) es beneficioso para la sobrevivencia de las especies, permitiendo la supervivencia de un mayor número de crías, y permitendo a las madres que han perdido sus crías no quedarse con el exceso de leche. La cooperación dentro de los grupos sociales del murciélagos vampiro común D. rotundus es bastante elaborada, involucrando el hecho de compartir comida y practicar la crianza de forma cooperativa: desde parejas criadoras con ayudantes hasta múltiples machos y hembras cuidando colectivamente a varias crias de varios parentales. Las madres de esta especie regurgitan alimento (sangre) en la boca a sus crías.

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