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19 años con la camiseta puesta. Toda una vida en el Humboldt
19 años con la camiseta puesta. Toda una vida en el Humboldt
autor
Comunicaciones Humboldt
publicación
17.12.15

El Instituto Humboldt ha tenido la suerte de contar con el trabajo de personas que lo han acompañado desde sus inicios.

El Instituto Humboldt ha tenido la suerte de contar con el trabajo de personas que lo han acompañado desde sus inicios. Marucella Luna, parte de ese reducido grupo, llegó al Instituto hace 19 años gracias a la Coordinadora Financiera de ese entonces, quien la conoció mientras trabajaba en una aseguradora. La oferta era para trabajar en Villa de Leyva como secretaria de Tesorería. Era la segunda vez que le ofrecían trabajar en el Humboldt y esta vez no se negó. Gracias a que vivió mucho tiempo de su etapa laboral en el Instituto, son miles las historias que Maru, como le dicen de cariño, tiene para contar. Buena conversadora, siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesita, querendona, trabajadora incansable, así se puede describir a esta encantadora y particular mujer.


Trabajó 10 años en Tesorería, cuando aún debían hacer los cheques en máquina digital para la nómina y seguridad social. Luego pasó a recepción al tiempo que vendía los productos del Instituto y asistía a distintas ferias y congresos, pues eran innegables las buenas capacidades de relacionamiento de Maru. Gracias a estas labores conoció a estudiantes, investigadores y líderes del sector ambiental en Colombia. “Tuve la oportunidad de ir conociendo mucha gente, aprendí qué era lo que mis compañeros hacían. Saber que salían a hacer sus expediciones, a arriesgar su vida por allá de muchas maneras, y luego tener que llegar y sacar todo ese conocimiento y plasmarlo en un libro y que el libro se quedará ahí, era impresionante. Entonces eso fue lo que me empezó a animar y apasionarme, no el hecho de llegar y de tener una retribución económica por el libro sino que lo tiene quien lo necesita; también porque este es el trabajo de mi compañero”.


A lo largo de este tiempo Maru conoció personas, lugares y se conectó con la biodiversidad, “es que la biodiversidad está hasta en el patio de la casa y uno ni siquiera esas cosas las alcanza a dimensionar”. Pero no solo se queda con aprendizajes, también deja en el Instituto el compromiso que siempre demostró en cada una de las tareas encomendadas, su disposición para ayudar y su sonrisa acompañada de un “sumercé muñeco”. “Yo pienso que esta es la segunda casa, ni siquiera la segunda, la primera casa de uno porque uno se la pasa aquí todo el día. Grandes amigos tengo de los que se han ido y todavía comparto con ellos porque veo a muchos de la vieja guardia y es muy gratificante”.

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En compañía de su gran amiga, Brigitte Baptiste, disfruta nuevamente de los espacios que a diario recorrió durante su última etapa como trabajadora del Humboldt.

Marucella viajó hace poco a la isla de San Andrés con los tiquetes que se ganó en una fiesta de disfraces del Instituto. Su caracterización como recicladora con peluca, dientes torcidos, vestido de costal y un perrito se llevó todos los aplausos. En esa oportunidad, como siempre solía suceder, fue el alma de la fiesta, este personaje ha sido su disfraz más querido. Estas son otras de sus pasiones:

Un lugar: Islas del Rosario
Una sede: Venado de Oro
Una planta: las orquídeas
Una fiesta: los 45 años de la doctora Brigitte Baptiste
Un compañero: Luz Mery Salazar e Ivón Sierra
Un evento: el Congreso Colombiano y Latinomericano de Botánica en Cartagena en el 2002

Recientemente, le llegó una serenata sorpresa para celebrar su jubilación, agradecerle por todos estos años y darle un hasta luego porque Maru siempre hará parte de nuestra Gente Humboldt; la misma que fortalece día a día una institución comprometida con la biodiversidad colombiana.

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Con esta sonrisa, Maru promete seguirle la pista a la labor del Instituto y regresar a visitarnos cada tanto.

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