Va un año y 1.250 hectáreas del Santuario de Iguaque siguen en cenizas

 

Ninguna de las promesas de recuperar el páramo vecino a Villa de Leyva se ha cumplido.

 

Quebradas que desaparecieron, ríos agonizando y gigantes árboles incinerados que con sus raíces se resisten a caer, es lo único que se puede apreciar a lo largo de gran parte de las 1.250 hectáreas del Santuario de Flora y Fauna de Iguaque que fueron arrasadas por un voraz incendio en febrero del año pasado.

 

Durante la primera semana de febrero, cuando las llamas alcanzaban hasta los cien metros de altura, autoridades civiles y militares del orden local, departamental y nacional se comprometieron a contribuir con la recuperación de la reserva hídrica de la que toma agua Villa de Leyva, Chíquiza y parte de Sáchica y Arcabuco.

 

Hoy, 400 días después de que el fuego acabara con miles de animales y especies vegetales que poblaban la zona y cuando se critica la falta de gestión del Gobierno para recuperar la zona, el alcalde de Villa de Leyva, Germán Vicente Sánchez, explicó que en menos de un mes iniciarán las labores de recuperación y que la demora se debió al respectivo trámite de los proyectos.

 

Y mientras cada una de las autoridades, responsables de solucionar el problema, alegan haber hecho más de lo que les correspondía, lo cierto es que, a excepción del estudio que desde hace cerca de dos meses adelanta el Instituto Alexander Von Humboldt junto con Parques Nacionales y la gestión de la Fundación Ecohumana, todo en el paisaje incinerado sigue igual.

 

La autorrecuperación del ecosistema tampoco se ha podido dar debido a lo empinado e inestable que se encuentra el terreno.

 

"Hasta el momento lo que hemos encontrado es que uno de los problemas más graves es la pérdida de la cobertura vegetal y del suelo por las fuertes lluvias", explicó Claudia Medina, investigadora del Instituto Alexander Von Humboldt (IAVH).

 

Tomado de: www.eltiempo.com