Con la asesoría de la Embajada de Países Bajos, el Huila dio el primer paso para conformar el Consejo Regional para Mitigación y Adaptación al Cambio Climático.
El proyecto fue presentado a los sectores de la producción por la Corporación del Alto Magdalena (CAM) para enfrentar los efectos y adaptarnos al fenómeno que es ya irreversible.
Aunque es una fuente importante de emisión de gases de efecto invernadero, la agricultura tiene una gran capacidad (aún desaprovechada) para reducir estas emisiones; puede, por ejemplo, controlar la deforestación y modificar tanto el uso de la tierra como las prácticas agrícolas.
Las pruebas científicas sobre la seriedad de la amenaza climática para el sector agrícola son muy claras y ya no presentan ambigüedad, aunque la magnitud exacta de tal amenaza es incierta, dadas la complejidad de las interacciones y de los procesos de retroinformación que ocurren en el ecosistema mundial y en la economía. Muchas regiones sienten desde ya el efecto adverso del cambio climático. El impacto empeorará progresivamente en la medida en que aumenten los promedios de temperatura y el clima se vuelva más variable.
La adaptación puede reducir sustancialmente el impacto económico adverso del cambio climático, pero requiere de una respuesta política urgente. Y recursos disponibles. Por eso el interés de los Países Bajos de apoyar esta iniciativa.
Y el demostrado interés del gobierno francés para revivir el proyecto del Corredor Biológico en el sur del Huila.
Además, es urgente la unión de esfuerzos tanto del sector público como privado. También de las universidades.
El proyecto, no debe ser un grito a la bandera. Concretarlo, cuanto antes, es una responsabilidad de todos.
“El Huila ha sentido no solo los efectos de la temporada invernal. También las secuelas de la sequía. Pero además, registra fenómenos como la desertización y el crecimiento de la desertificación con la consiguiente degradación del suelo fértil y productivo”.
Tomado de: www.lanacion.com.co



