Martes 12 de Junio de 2012 00:00

A mitigar el cambio climático

 

Con la asesoría de la Embajada de Países Bajos, el Huila dio el primer paso para conformar el Consejo Regional para Mitigación y Adaptación al Cambio Climático.

 

El proyecto fue presentado a los sectores de la producción por la Corporación del Alto Magdalena (CAM) para enfrentar los efectos y adaptarnos al fenómeno que es ya irreversible.

 

El cambio climático tendrá consecuencias de gran alcance para el sector agrícola. El Huila ha sentido no solo los efectos de la temporada invernal. También las secuelas de la sequía. Pero además, registra fenómenos como la desertización y para rematar el crecimiento de la desertificación con la consiguiente degradación ecológica del suelo fértil y productivo.

 

Para reducir los efectos adversos del cambio climático, se requieren con urgencia medidas de adaptación facilitadas por dos iniciativas: una acción internacional concertada que busque activamente financiación en todo el mundo, y  una planificación estratégica de largo plazo especialmente en los países en desarrollo.

 

Aunque es una fuente importante de emisión de gases de efecto invernadero, la agricultura tiene una gran capacidad (aún desaprovechada) para reducir estas emisiones; puede, por ejemplo, controlar la deforestación y modificar tanto el uso de la tierra como las prácticas agrícolas.

 

Las pruebas científicas sobre la seriedad de la amenaza climática para el sector agrícola son muy claras y ya no presentan ambigüedad, aunque la magnitud exacta de tal amenaza es incierta, dadas la complejidad de las interacciones y de los procesos de retroinformación que ocurren en el ecosistema mundial y en la economía.  Muchas regiones sienten desde ya el efecto adverso del cambio climático. El impacto empeorará progresivamente en la medida en que aumenten los promedios de temperatura y el clima se vuelva más variable.

 

Además de una temperatura promedio más alta, otros factores como las sequías más intensas, las inundaciones y la mayor variabilidad de la temperatura ocasionarán pérdidas de productividad tanto a los cultivos como al ganado. Habrá menor precipitación y se reducirá la disponibilidad de agua para los sistemas de riego y para la producción pecuaria, especialmente en las regiones semiáridas. En un plazo más largo, el calentamiento del planeta reducirá los flujos estacionales de agua que se emplean para el riego. El Nevado del Huila, según los estudios, desaparecerá en 50 años.

 

La adaptación puede reducir sustancialmente el impacto económico adverso del cambio climático, pero requiere de una respuesta política urgente. Y recursos disponibles. Por eso el interés de los Países Bajos de apoyar esta iniciativa.

 

Y el demostrado interés del gobierno francés para revivir el proyecto del Corredor Biológico en el sur del Huila.

 

Además, es urgente la unión de esfuerzos tanto del sector público como privado. También de las universidades.

 

El proyecto, no debe ser un grito a la bandera. Concretarlo, cuanto antes, es una responsabilidad de todos.

 

“El Huila ha sentido no solo los efectos de la temporada invernal. También las secuelas de la sequía. Pero además, registra fenómenos como la desertización y el crecimiento de la desertificación con la consiguiente degradación del suelo fértil y productivo”.

 

Tomado de: www.lanacion.com.co