Por: CARLOS A. LÓPEZ ANGEL
El Gobierno a través del Instituto Humboldt expidió la “Política Nacional para la Gestión Integral de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos”.
El documentoplantea un cambio en la forma como se ha entendido la biodiversidad.Así lo confirman los ejes temáticos que lo componen: “…la conservación y el cuidado de la naturaleza; la gobernanza y creación de valor público; el desarrollo económico, competitividad y calidad de vida; la gestión del conocimiento, tecnología e información; la gestión de riesgo y suministro de servicios ecosistémicos, y la corresponsabilidad y compromisos globales”. Busca flexibilizar la gestión, impulsar la bioprospección, destrabar permisos y abrir espacios de interacción entre quienes la tienen a su cargo. Y, con gran acierto,acepta que los sistemas ecológicos y sociales están relacionados en forma indisoluble.
Ya vendrán los debates de los expertos y los pataleos de los intereses afectados. Por la complejidad de la materia será necesaria mucha pedagogía para ponerla al alcance de los ciudadanos.
Nuestro Departamento ejerce un liderazgo con el Sistema de Áreas Protegidas y avanza con “Risaralda: un Bosque Modelo para el Mundo”.Sin embargo,falta dar un salto cualitativo. Las 130.000 hectáreas reservadas que cuidan la vida, las aguas y la atmósfera, tambiénpueden ser útiles en la lucha contra la pobreza.En esos territorios se esconden muchos productos no maderables del bosque como alimentos, medicinas, fibras, aceites, esencias, resinas, tintes, plantas ornamentales, etc.
Por eso, el reto es concentrar en los parques naturales la nueva visión de la biodiversidad, la voluntad política, la participación comunitaria, la investigación científica, los dineros de las regalías y las cadenas productivas. Sin olvidar el ecoturismo y las oportunidades del Paisaje Cultural Cafetero.
Esas son algunas de las herramientas disponibles para rescatar el campo y los municipios, hoy tan empobrecidos y tan venidos a menos.
Tomado de: www.latarde.com



