El sudafricano Murray Cooper descubrió la riqueza de Colombia a través de sus aves
Si hubiera que comparar el trabajo de un fotógrafo de aves con alguno otro, podría ser con el de un rescatista de desastres naturales: expuestos a la intemperie del clima, del terreno y a las picadas de todo tipo de animales extraños. La diferencia es que los primeros lo hacen felices, con el único anhelo de congelar con su lente aquella especie exótica que les hace en su colección, como el niño que espera con ansias la 'mona' que le falta para llenar el álbum del mundial.
Sin ir muy lejos, hace pocos meses, Francisco Piedrahita, rector de la Universidad Icesi de Cali y fanático fotógrafo de aves silvestres, expuso su vida por ir detrás de un 'Wood duck', un pato del Parque Nacional Jean Lafitte, cerca a Nueva Orleáns (E.U.).
Algo parecido vivió el sudafricano Murray Cooper, quien tuvo a su cargo las fotógrafías del libro de gran formato 'Aves en Colombia', que acaba de publicar Villegas Editores, y que contó con el apoyo de la empresa Gran Colombia Gold.
No fueron pocos los obstáculos con los que se encontró Cooper, en los cuatro meses que estuvo realizando el trabajo de campo, entre el 2008 y el 2009, en el que alcanzó a sumar cerca de 32 mil fotografías, cuyo archivo, una vez editado, quedó reducido a 10.000, de las que se escogieron las cerca de dos mil que aparecen en este libro.
Para encontrar al Saltarín cola de alambre, por ejemplo, Cooper debió permanecer sumergido diez días en el calor infernal de la Amazonia. "Fue una prueba de paciencia, en un escondite al que llegaba todos los días, antes de que amaneciera y del que salía cuando anochecía, esperando los 8 minutos que este el pájaro sale a hacer su 'baile del cortejo'".
Agrega que es algo difícil pues, en la espera, "no sepuede escuchar música, ni leer, ni moverse, ni conversar. Creo que al final, aprendí a imitar a mi caballo, y dormir parado".
Sin embargo, para encontrar al Colibrí inca oscuro, en peligro de extinsión mundial, Cooper debió emprender una caminata de dos días a la parte alta de la Sierra Oriental de Antioquia, cerca a Urrao. "No había camino, sino musgo y ramas encima de piedras grandes, y de pronto caíamos con todo y el equipo de 30 kilos, en unos huecos hasta los hombros, que no se veían", relata.
Y para encontrar el hermoso Turpial guajiro, el fotógrafo caminó, en un solo día, desde los 1.300 hasta los 200 metros de altitud, en el sofocante Cañón del Chicamocha. "¡Y todo para hallar una sola especie rara!", dice con humor.
"Varias personas me han preguntado qué me conduce a una vocación tan desquiciada, en particular considerando que no soy un ávido pajarero. Pues mi mayor motivación es aportar a los procesos de conservación", concluye Cooper.
Un luchador ambiental
El haber crecido en una hacienda en Sudáfrica, lejos de la civilización y al lado de la naturaleza, fue un hecho que marcó al fotógrafo Murray Cooper, cuyas imágenes también han salido en importantes revistas como 'National Geographic' y 'Natural History Magazine'.
Cooper llama la atención sobre los principales factores que amenazan la vida silvestre en el mundo: "la perdida de hábitat o bosques (su hogar) por culpa de un mundo sobrepoblado, consumista y poco consciente del medio ambiente. A esto se unen la cacería, el trafico ilegal de especies y los agroquímicos".
Tomado de: bogota.vive.in



