La sobreexplotación pesquera, el comercio de ornamentales y la contaminación ponen en constante peligro a las 1.357 especies de peces dulceacuícolas del país, según estudios de la UN en Palmira.
Esa cifra es la registrada, pero hay otras 2.000 especies estimadas, que convierten a Colombia en el tercer lugar en diversidad de peces de agua dulce en el mundo, después de Brasil y Perú.
En todo el territorio nacional, las cinco grandes zonas hidrogeográficas albergan en sus cauces grandes poblaciones de estos animales: Amazonas con 675 especies, Orinoco con 685, Magdalena-Cauca con 197, Pacífico con 164 y Caribe con 165.
Sin embargo, estudios del Grupo de Investigación de la Reserva de Yotoco, de la UN en Palmira, advierten que la sobreexplotación de los recursos a través de la pesca, el comercio de ornamentales y la contaminación está acabando con las existencias.
“Los grandes industriales generan una sobreexplotación acelerada de recursos sin ninguna responsabilidad ambiental. Los peces de agua dulce están sufriendo una disminución dramática que ha sido percibida por los pescadores durante los últimos años”, sostiene el profesor Carlos Alberto Jaramillo, director del grupo.
En cuanto al comercio de los ornamentales, los investigadores señalan que este se centra, principalmente, en la extracción de ejemplares dulceacuícolas, lo que ha generado una inestabilidad en las poblaciones, deteriorando a su vez los ecosistemas hídricos.
Así lo señala también la Corporación Colombia Internacional (CCI), basada en un estudio de la UN en Bogotá que examinó cuatro mil peces ornamentales en más de cien especies, en el cual advierte que las infecciones bacterianas están enfermando y matando a los de mayor demanda.
Según el informe, “en Suramérica, extraer estos animales de su hábitat es una actividad netamente económica, lo cual conlleva a una disyuntiva: por un lado, es una de las pocas opciones legales de empleo en muchas regiones ribereñas y selváticas de Colombia y, por otro, causa un impacto ecológico que aún no ha sido medido de forma adecuada”.
Los ríos de los que se sacan los peces ornamentales pertenecen en su mayoría a las cuencas del Orinoco y el Amazonas. Su exportación genera ingresos cercanos a los ocho millones de dólares anuales, y según datos de las Naciones Unidas para el Comercio (UN Comtrade, 2010), el país se mantiene como uno de los líderes comerciales en Latinoamérica.
Elizabeth Mora, integrante del grupo, sostiene que “la alteración de ecosistemas y flujos hidrológicos por obras de Ingeniería; la desecación intencional de humedales; la contaminación de diferentes índoles, sobre todo por hidrocarburos y agroquímicos, y la repoblación de cuerpos acuáticos con ejemplares provenientes de la piscicultura ponen en riesgo a los de agua dulce”.
Los investigadores destacan que la modificación de los ecosistemas y la contaminación son los principales problemas que tienen 45 especies de 15 familias con algún riesgo de extinción, reportando una especie extinta (Rhizosomichthys totae), otra en estado crítico (Prochilodus magdalenae), 11 especies en peligro y 22 especies en estado vulnerable.
El profesor Jaramillo hace un llamado al cuidado de este importante recurso natural: “Los ecosistemas de agua dulce conforman no solo una gran reserva hídrica, sino también el hábitat de una notable diversidad de peces de importancia biológica, económica y social. Por eso, la amenaza compromete la conservación a largo plazo de sus poblaciones”.
Tomado de: www.agenciadenoticias.unal.edu.co
Los bosques de la Amazonia, los herbazales de la Orinoquia y los pastizales del Caribe han sido los ecosistemas más vulnerados en Colombia por los incendios tanto de origen natural como humano.
Si bien las 3.609.750 hectáreas (ha) de cobertura vegetal afectadas por el fuego, entre los años 2000 y 2009, representan apenas el 3,19% de las 113 millones de hectáreas del territorio continental del país, la bióloga Dolors Armenteras Pascual asegura que se deben tomar medidas pertinentes para impedir el retroceso acelerado de los ecosistemas.
Un estudio realizado por esta investigadora, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, llegó a esa advertencia luego de analizar las imágenes satelitales del país en la última década, donde se observan los impactos que generan esos fuegos incontrolados.
La afectación que más preocupa es la quema de los bosques, con unas 60.000 ha anuales durante el periodo de estudio; el mayor daño se presenta en los frentes de colonización de la Amazonia, pues las llamas son utilizadas por los campesinos para ampliar la frontera agropecuaria.
Desde hace miles de años, el fuego es usado por el hombre para adaptar rápidamente los ambientes a sus necesidades. Las quemas buscan renovar los pastizales para el ganado y, en otros casos, ampliar las áreas para los cultivos.
No obstante, los orígenes y efectos de los incendios forestales en las regiones tropicales solo llevan una década de investigación.
El cuarto lugar
El impacto de estas prácticas es doblemente negativo para los ecosistemas. A la vez que se deterioran por la destrucción de las capas vegetales, con los consiguientes efectos sobre la flora, la fauna y el agua, la emisión de gases acelera el efecto invernadero. “Por ahora, las mediciones de la UN dan cuenta de las zonas quemadas, aunque todavía se desconoce la cantidad de carbono que generan los incendios”, afirma la profesora Armenteras.
Los terrenos de la Orinoquia son los más perjudicados, pero los bosques de la Amazonia y los pastos del Caribe también deben recibir atención. La investigadora asegura que el 75% de esas áreas sufrieron el impacto del fuego dos veces entre el 2000 y el 2009, el resto solo una vez. La superficie menos afectada corresponde al Pacífico, situación atribuida a los altos niveles de precipitación en la región.
Los años de mayor incidencia fueron el 2003 con 942.787 ha quemadas, el 2004 con 779.274 y el 2007 con 753.904. Los menores eventos tuvieron lugar en el 2006 con 74.033 ha, el 2008 con 125.876 y el 2005 con 129.208.
De acuerdo con las imágenes suministradas por el programa Mod45 (sensor especial que detecta incendios forestales, creado por la Nasa), a partir de las cuales se desarrolló la investigación, Colombia ocupa el cuarto lugar en quemas en Latinoamérica, teniendo en cuenta la relación del área afectada con la superficie total del país.
Recomendaciones
Aunque las cifras no concuerdan, los proyectos Globscar2000, Gba2000 y Aql2004 estiman que las coberturas impactadas en el periodo 2000–2009 fueron de 14.866 km2, 9.692 km2 y 19.500 km2, respectivamente.
Se estima que en Suramérica, en el mismo lapso, las llamas consumieron 360.882 km2 de vegetación (8,99% del área mundial), según el modelo de diagnóstico L3jrc, y 176.601 km2 (5,09%) según el Mod45. Las superficies quemadas en el planeta en el periodo 2000–2006, de acuerdo con las mediciones globales de L3jrc y Mod45, fueron de 4.010.858 km2 y 3.465.434 km2, respectivamente, dimensiones en las que cabría un país como la India.
Ante las amenazas latentes de incendios forestales en Colombia, la bióloga de la UN recomienda a las comunidades y autoridades extremar el principio de precaución durante las épocas de sequía, trabajar en la prevención del uso del fuego como herramienta y planificar y controlar la ocupación y uso del territorio, particularmente en los frentes de colonización.
Además, priorizar la protección de los ecosistemas –aunque todos son importantes–, y tener en cuenta la labor de la academia como punto de referencia por parte de quienes toman las decisiones en este campo.
Lea el artículo completo en la edición impresa de UN Periódico No. 152 o en el enlace http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/areas-forestales-en-jaque-por-quemas-incontroladas/index.html
Tomado de: www.agenciadenoticias.unal.edu.co
Colombia se convirtió en el país más diverso del mundo con 28 plantas de este género, gracias al descubrimiento de cuatro nuevas especies en Nariño y Chocó, por parte de una investigadora de la UN.
Además de las nuevas especies que se encuentran en proceso de publicación, con la revisión taxonómica de Stenospermation para Colombia, la magíster en Biología, Ángela Natalia Castaño, ubicó tres nuevos registros de plantas que no estaban reportadas en Colombia pero que existen en Centroamérica y otros países de Suramérica.
Stenospermation, género que pertenece a la familia Araceae, es el segundo más desconocido dentro de las aráceas. Se calcula que existen entre 100 y 150 de especies del género, aunque no hay documentación que registre su totalidad. Al iniciar la investigación, Castaño tenía un reporte de 18 especies en Colombia y 20 en Ecuador (aunque del país vecino solo se revisó información que hay en herbarios nacionales).
“La mayoría de plantas de este género, que solo crece en América y que pertenece a la misma familia de los anturios, son endémicas, es decir, solo crecen en determinadas áreas geográficas. Pero esto no quiere decir que la existencia de las plantas se limite a los departamentos investigados. Significa que hay un vacío de información en algunas zonas del país por falta de estudios”, explicó Castaño.
Después de revisar 2.700 ejemplares de especies de Stenospermation, realizar tres salidas de campo e investigar flores, polen, estomas, semillas y láminas, la investigadora llegó a la conclusión de que solo los dos últimos caracteres resultaron útiles para la separación e identificación de las plantas.
“Aunque su cultivo es fácil, en Colombia solo comunidades indígenas del Pacífico y del Amazonas utilizan dos especies de Stenospermationcomo plantas medicinales para el tratamiento de acné, heridas y parásitos. No tiene un uso ornamental o tan amplio como otros géneros de la familia”, comentó Castaño.
En su trabajo de maestría, la investigadora contó con la dirección de Diego Giraldo, docente en el Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN, la codirección de Thomas Croat, experto internacional en aráceas, y con la financiación de la Dirección de Investigación Sede Bogotá (DIB).
“Este fue un buen aporte al género, pero todavía falta mucho por entender. Se requieren más estudios en la polinización, la ecología, la biología reproductiva, los usos potenciales y el uso que las comunidades les dan a estas especies”, concluyó Castaño.
Tomado de: www.agenciadenoticias.unal.edu.co
La iniciativa colombiana busca establecer objetivos de desarrollo sostenible para el mundo entero alrededor de cinco temas: agua, energía, ciudades limpias, seguridad alimentaria y océanos. Colombia, Reino Unido y Alemania liderarán –además– propuesta sobre seguridad alimentaria en el G-20.
El Presidente Juan Manuel Santos destacó el apoyo de más 40 países del mundo que ha recibido la iniciativa sobre desarrollo sostenible que Colombia llevará a la Cumbre de la Tierra Rio+20, evento que se celebrará del 20 al 22 de junio próximo en Rio de Janeiro (Brasil).
Al reportar que la iniciativa colombiana está tomando cada vez más fuerza y ha recibido el apoyo del Gobierno británico, el Mandatario indicó que la propuesta nacional busca establecer objetivos de desarrollo sostenible para el mundo entero alrededor de cinco temas, relacionados con agua, energía, ciudades limpias, seguridad alimentaria y océanos.
“El Ministro Frank Pearl regresó de Inglaterra esta semana, donde tuvo una reunión muy importante en dos sentidos: una de esas reuniones fue con el Gobierno británico. El Gobierno británico ha venido apoyando una iniciativa colombiana, que ya tiene el apoyo de más de 40 países, y se están adhiriendo más y más, para llevar a la Cumbre Rio+20. Una iniciativa que tiene que ver con establecer unos objetivos de desarrollo sostenible, muy al estilo de los Objetivos del Milenio para los países en desarrollo, pero en esta ocasión sería para el mundo entero, sobre cinco temas. Cinco temas específicos: uno es el agua, otro es energía, el otro tema es las ciudades limpias, seguridad alimentaria y océanos”, explicó el Jefe de Estado.
Luego de la reunión que sostuvo este viernes en Cartagena con la junta directiva de la ONG Conservación Internacional, el Presidente Santos informó además que –a través del Ministro de Ambiente, Frank Pearl–, el Príncipe Carlos propuso que Colombia, Reino Unido y Alemania lideren una propuesta sobre seguridad alimentaria, primero en el ámbito del G-20 y luego en la Cumbre Rio+20.
Al respecto el Mandatario explicó: “De ahí surgió una iniciativa, por parte del Príncipe Carlos, para que tres países lideraran un proceso, una propuesta dentro del G-20 –Colombia este año está haciendo parte del G-20–, para llevar luego a Río, sobre seguridad alimentaria. Esos tres países que señaló el Príncipe Carlos para promover esta iniciativa son Reino Unido, Alemania y Colombia.
“Nos sentimos muy halagados y muy orgullosos que hayan escogido a Colombia como uno de los tres países para estimular y empujar esa iniciativa. Y por supuesto que en nuestra reunión del G-20, con los mandatarios del G-20, que va a suceder antes de la Cumbre de Río, en México, llevaremos junto con Alemania y con el Reino Unido esta iniciativa para ver si la acoge el conjunto de países del G-20”.
“Como ven, lo importante para destacar es el papel que Colombia ya está jugando y el reconocimiento que le están haciendo a nuestro país en este tema tan importante de la discusión internacional”, concluyó el Presidente de la República.
Tomado de: www.presidencia.gov.co
Con el objetivo de promover la conservación ambiental y el mejoramiento de la calidad del aire y la salud en Colombia, el Banco Mundial con el financiamiento del Fondo Español para Latinoamérica y el Caribe (SFLAC)—el fondo fiduciario asociado con el Programa de Inversión en Desarrollo Sostenible—está implementado en Colombia un programa de apoyo analítico y de asistencia técnica “Fortalecimiento del Sistema Ambiental y el mejoramiento de la sostenibilidad de los recursos hídricos y la calidad del manejo del aire” por el monto de US$ 750.000. Este programa busca apoyar los esfuerzos del Gobierno de Colombia para garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y mejorar la eficiencia del Sistema Nacional Ambiental (SINA).
El componente del proyecto sobre la Estrategia de Gobierno en Línea (GEL), busca apoyar a las Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (CARs) a cumplir de manera exitosa la estrategia GEL, la cual tiene el objetivo de “contribuir con la construcción de un Estado más eficiente, más transparente, más participativo y que preste mejores servicios a los ciudadanos y las empresas, mediante el aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones” (Decreto 1151 de 2008). Es así como el componente GEL busca facilitar el acceso a la información y a los indicadores de desempeño en portales en línea de las CARS, promoviendo la participación ciudadana y la transparencia en el sector.
El equipo del componente GEL está conformado por funcionarios del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), quienes lideran el proyecto, y un equipo de acompañamiento, conformado por seis consultores, los cuales asesoran, orientan y brindan soluciones en forma de tutorías o personalizadas (de manera virtual o a través de visitas) a las CARs para cumplir con la estrategia GEL.
Los resultados de la ejecución de componente GEL son muy positivos. Según la medición efectuada por el Programa Gobierno en Línea al corte a 31 de enero de 2011, el sector de las CARs ocupaba el puesto 23 entre 27 sectores del nivel nacional. Gracias a los aportes del proyecto bajo este componente, cuyas actividades comenzaron en mayo de 2011, se estima que el sector CARs ha pasado del puesto 23 al puesto 17. Algunos de los más importantes resultados a la fecha son los siguientes: 17 Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible han alcanzado el 100% de cumplimiento en todas las fases de Gobierno en Línea y 11 corporaciones entre el 81% y 99% . Este grupo de entidades, corresponde al 85% de un total de 33 corporaciones del país.
Entre las actividades realizadas bajo este componente se destacan las siguientes: la puesta en marcha de plataformas de pagos en línea y foros de opinión; la publicación de convocatorias de contratación; la estandarización y publicación de trámites; y la publicación de noticias actualizadas de las entidades. Así mismo, en julio de 2011 el equipo del componente GEL realizó en Santa Marta, Colombia una Mesa de Trabajo Técnica, con la participación de delegados de las CARs.
Se destaca la homologación y publicación de los principales trámites ambientales, tales como la obtención de salvoconducto único de movilización de fauna y flora, concesión de aguas subterráneas y superficiales, licencias ambientales, permiso de vertimientos, permiso de emisiones atmosféricas, y aprovechamientos forestales. Es así, como el componente GEL ha fortalecido las corporaciones en materia de eficacia, transparencia y promoción de la participación ciudadana, lo cual es un gran aporte para mejorar la eficiencia del Sistema Nacional Ambiental y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente en el país, en particular a nivel regional.
Tomado de: web.worldbank.org
La polémica sobre el uso de tierras agrícolas para la producción de biocombustibles, que afecta la seguridad alimentaria mundial, se reanudará con fuerza en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, Rio+20, que se celebrará en Rio de Janeiro a principios de junio del 2012
Varias organizaciones no gubernamentales que participan en la preparación de la Cumbre de los Pueblos, un evento paralelo a la conferencia oficial, ya se están movilizando para cuestionar el avance de la producción de biocombustibles en detrimento del uso de tierras agrícolas para la producción de alimentos mediante la agricultura familiar y comunal, así como sus posibles impactos ambientales.
Como sede de Rio+20, como lo fue de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Eco-92, en 1992, Brasil está en el centro de la polémica sobre el impacto de la expansión de los biocombustibles en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria mundial.
La controversia comenzó con fuerza en octubre del 2007, cuando el entonces relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, el sociólogo suizo Jean Ziegler, divulgó un informe que afirmaba que la expansión del etanol, biocombustible derivado de la caña de azúcar, estaría ayudando a elevar los precios de los alimentos y, con ello, contribuyendo al empeoramiento de la seguridad alimentaria de las poblaciones más pobres.
En su informe, Ziegler sugería una moratoria de cinco años para la producción de biocombustibles fabricados a base de productos alimenticios, tales como la caña de azúcar en Brasil y el maíz en EEUU. Y afirmaba que el 1% de aumento en los precios de los alimentos significaba el aumento en 16 millones del contingente de personas malnutridas en el mundo.
Crimen de lesa humanidad
El tono de las críticas a los biocombustibles se elevó en abril del 2008, cuando Ziegler señaló que la producción en masa de esta fuente de energía alternativa a los combustibles fósiles representaba un crimen de lesa humanidad, a la luz de sus efectos en los precios mundiales de los alimentos.
Las declaraciones formuladas por Ziegler fueron replicadas rápida y enérgicamente por el entonces presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva (2003-2011), quien llegó a afirmar que Ziegler no conocía la realidad de Brasil. El presidente Lula destacó que el aumento de precios de los alimentos no podía atribuirse a los biocombustibles.
La realidad es que las fuertes declaraciones del relator promovieron un gran debate mundial sobre la relación entre biocombustibles y seguridad alimentaria. En ese momento se atribuyó esa polémica al hecho de que gran parte de la producción de maíz en EEUU se estaba destinando a la fabricación de biocombustibles, lo que contribuyó a elevar los precios de los alimentos.
Pero la preocupación permanece en el ámbito de los órganos de las Naciones Unidas, como indican publicaciones recientes. En el documento "El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2011”, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dejó en claro su preocupación por el impacto de los biocombustibles sobre la seguridad alimentaria.
La FAO dice en el documento que "es probable que los precios de los alimentos sigan siendo elevados y volátiles. La demanda de los consumidores en los países con economía en rápido crecimiento aumentará, la población continúa creciendo, y si prosigue la expansión de los biocombustibles el sistema alimentario se verá sometido a demandas adicionales”.
El documento destaca también que "las políticas en materia de biocombustibles han establecido nuevos vínculos entre el precio del petróleo y el de los productos alimenticios básicos. Al aumentar los precios del petróleo se incrementará la demanda de biocombustibles, lo cual encarecerá los alimentos, y lo contrario cuando disminuyan los precios del petróleo”.
El nuevo director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, ha argumentado que la producción de biocombustibles no debe afectar la producción de alimentos. Sin embargo, también ha dicho que cuatro países de América Latina —Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay—, según estudios realizados por la FAO, pueden aumentar la producción de biocombustibles "sin afectar la seguridad alimentaria”, en función de su disponibilidad de tierras. De hecho, el biocombustible derivado del maíz es el que más preocupa a la FAO, según Graziano da Silva.
Continúa expansión de agronegocios
La cuestión de los biocombustibles está, por tanto, en el corazón del debate global sobre la seguridad alimentaria y sobre las alternativas a los combustibles fósiles que provocan el calentamiento global. En Brasil es clarísima la preocupación de las organizaciones no gubernamentales con la expansión de la producción de biocombustibles, particularmente el etanol, en zonas ecológicamente vulnerables como el Pantanal y la Amazonia.
"Es un crimen ecológico y tiene desventajas enormes en la producción de alimentos”, sostiene el presidente de la Asociación Brasileña de Reforma Agraria (ABRA), Plínio de Arruda Sampaio. El etanol contribuye sólo a "mantener la industria del automóvil, que está condenada a pasar por grandes cambios” en función de cuestiones como el calentamiento global, añade.
Brasil tiene 355 millones de Ha de tierras aptas para el cultivo. Actualmente 9.4 millones de Ha se destinan a la caña de azúcar. Sin embargo, estudios del propio gobierno brasileño indican que en los próximos años continuará la expansión de las áreas ocupadas por la caña de azúcar.
El documento "Brasil, proyecciones del agronegocio 2010/2011 a 2020/ 2021”, elaborado por la Oficina de Gestión Estratégica del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, indica las proyecciones de expansión de tierras en caña y soja, "dos actividades que compiten por espacio en Brasil”. De acuerdo con el documento, estos dos cultivos juntos "deben presentar en los próximos años una expansión de 7.4 millones de Ha: 5.3 millones de Ha de soja y 2.1 Ha de caña de azúcar”.
"Muchos agricultores, a causa de los precios, van a seguir optando por la caña, y eso es muy malo, inclusive porque sigue empeorando la migración y la sobrepoblación de las ciudades”, dice Sampaio. El avance de la soja y de la caña es, de hecho, señalado por las organizaciones de apoyo a los campesinos sin tierra y pequeños agricultores, como la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) y la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), como una fuente del agravamiento de los conflictos agrarios en Brasil.
Ahora las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil brasileña están dedicadas en gran medida a acciones encaminadas a influenciar en Rio+20, que discutirá la llamada economía verde —definida por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente como " aquella que resulta en la mejora del bienestar del ser humano y la equidad social, al mismo tiempo que reduce significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica”— y la lucha contra la pobreza, dos temas estrechamente vinculados con la polémica de los biocombustibles y la seguridad alimentaria.
Un documento firmado por una serie de organizaciones, como las brasileñas AS-PTA Agricultura Familiar y Agroecología, y las internacionales EcoNexus, ETC-Group, More and Better y Third World Network, indica las "20 políticas que Rio+20 puede adoptar de inmediato”, como medio para fortalecer la soberanía alimentaria, reducir el daño ambiental y apoyar "el trabajo innovador de los campesinos, productores y proveedores de alimentos a pequeña escala”.
Algunas de las iniciativas planteadas en el documento incluyen: Restaurar el apoyo público a la agricultura para enfrentar la crisis alimentaria, convertir las tierras donde se producen biocombustibles a tierras productoras de alimentos, adoptar políticas que reduzcan la erosión de los suelos para proteger la seguridad alimentaria de largo plazo, y apoyar las estrategias campesinas de conservación.
En otro documento, organizaciones como Vía Campesina, Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe y Movimiento Mundial por los Bosques, hicieron un llamamiento para "afirmar nuestros derechos y los de la naturaleza frente a la mercantilización de la vida y el ‘reverdecimiento’ del capitalismo”. Las organizaciones no gubernamentales ambientalistas consideran que la economía verde sería una estrategia de conservación de las estructuras injustas y destructivas del capitalismo.
Está claro que la polémica relacionada con los biocombustibles y la seguridad alimentaria será uno de los puntos fuertes del menú de temas ofrecido por Rio+20 y la Cumbre de los Pueblos. Sampaio, de ABRA, señala que es "perfectamente factible incrementar la producción de otras formas de energía, como la eólica y la solar, además de ser fundamental cambiar el sistema de transportes en el mundo”. Para él, estos desafíos "no pueden ser solucionados en la economía capitalista”.
Tomado de: www.kaosenlared.net
Este 29 de febrero, Pavan Sukhdev, "El banquero de la naturaleza" visitará Colombia para presidir una jornada académica en las instalaciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible sobre la economía de los ecosistemas y la biodiversidad.
"El salto hacia una economía verde es inevitable. Las crisis económicas actuales y pasadas están altamente relacionadas con un modelo económico que depende de los recursos no renovables".
"El problema -continúa Pavan Sukhdev- es que el tiempo se acaba para la naturaleza. El ritmo de los cambios necesarios para una conservación sustentable se mueve más rápido que los cambios de políticas gubernamentales e industriales".
Sukhdev fue un afamado banquero del Deutsche Bank y es el principal impulsor de la iniciativa de Economía Verde del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la cual demuestra que el reverdecimiento de la economía no es una carga sobre el desarrollo, sino más bien un nuevo motor para el crecimiento de la riqueza y el empleo decente, y para la reducción de la pobreza persistente en todo el mundo.
Y precisamente ese es el tema de la jornada académica que se realizará este 29 de febrero en el hotel Dann Carlton (Avenida 15 No. 103-60) a partir de las 8 a.m, y que inicia con el panel "La economía de los ecosistemas y la biodiversidad".
Esta charla servirá de antesala para la presentación de los avances de Colombia en el pago por servicios ambientales y la economía verde, que vienen desarrollando las diferentes direcciones de la entidad, institutos de investigación y Parques Nacionales Naturales.
"Si estamos en una economía que no está explotando los negocios verdes, significa que se están perdiendo empleos, significa que el riesgo del cambio climático se potencia y no se están estableciendo las oportunidades de sacar de la pobreza a los más vulnerables, quienes necesitan trabajar de la naturaleza y requieren educación", dice el experto.
En la tarde, con el objetivo de desarrollar una propuesta para la implementación de la economía verde y cómo se pueden enlazar con las locomotoras y el sector privado, los ministerios de Hacienda, Transporte, Minas y Energía, Agricultura, Comercio, Industria y Turismo y el Departamento Nacional de Planeación realizarán presentaciones sobre los avances logrados en las diferentes carteras.
La jornada finalizará con las recomendaciones y sugerencias por parte de Sukhdev para la implementación de la Economía Verde en Colombia.
Tomado de: www.dinero.com
Nuestra casa es el mundo, quienes nos consideramos ecologistas sabemos que el daño que se hace a cualquier parte del planeta, es daño que nos estamos haciendo a nosotros mismos.
Por eso es tan importante no negarse a ver una realidad contundente como lo es la construcción de mega-proyectos perjudiciales para el hombre y el medio ambiente en los países en vías de desarrollo.
Multinacionales europeas, que ya no engañan a nadie en el primer mundo, pretenden robar ahora a los más necesitados. Claro que la principal responsabilidad la tienen los gobiernos de los países que permiten esa cruel intrusión de empresas extranjeras, que en realidad nada bueno dejan a los pueblos nativos.
Tal es el caso de los proyectos de hidroeléctricas de Endesa.Los pueblos sudamericanos no quieren que sus ríos y territorios sean pasados por encima para enriquecimiento de unos pocos. La PATAGONIA NO QUIERE REPRESAS, TAMPOCO QUIEREN HIDROELECTRICAS DE ENDESA EN LA SELVA AMAZÓNICA.
Una gran reserva de selva colombiana está en grave peligro. El tratado de libre comercio hará posible que grandes multinacionales hagan estragos en zonas protegidas del planeta. Silos campesinos y pobladores nativos no tienen el poder suficiente para frenar este desastre (ya han sido agredidos por las fuerzas del orden por protestar pacíficamente), tú puedes ayudar apoyándolos desde casa.
El proyecto hidroeléctrico de la presa El Quimbo ya ha sustraído 750 hectáreas de la Reserva Forestal de la Amazonia. Ahora pretenden desviar el curso del río grande de La Magdalena, que recorre gran parte de Colombia. El río es utilizado para el transporte fluvial de personas y mercancías y otorga fertilidad a los valles que lo circundan por más de 1.500 kilómetros. La obra significaría no sólo destruir la naturaleza sino también la riqueza arqueológica, social , cultural e histórica.
Por eso es importante que NO SE RATIFIQUE EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO CON COLOMBIA que permitirá que se realicen con impunidad este tipo de aberraciones ecológicas. Apoya la iniciativa de Salva la Selva en
Tomado de: www.ecologismo.com
Con el fin de conmemorar los 20 años de la ACL y los 10 de NEOLIMNOS se realizará un seminario de carácter internacional en la ciudad de Medellín en junio de 2012.
Como parte de la celebración se ha propuesto escribir un libro en varios volúmenes, acerca de los avances de la limnología en cada región de Colombia. Se espera que el primer volúmen sea lanzado durante el evento.
Para la realización del seminario se han establecido las siguientes fechas:
- 16 al 19 de junio: cursos especiales (32 horas) ofrecidos por expertos nacionales e internacionales.
- 20 al 22 de junio: seminario.
Para consultar los costos y temas de los cursos consultar la Circular No. 6
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La miel podría ser catalogada por denominación de origen si se tienen en cuenta los aspectos geográficos y botánicos de las especies vegetales con las cuales se alimentan las abejas.
Así lo concluyó Guiomar Nates-Parra, directora del proyecto de investigación Diferenciación por origen botánico de mieles y polen de cuatro especies de abejas de Colombia, financiado por la UN y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
El estudio que realizó el Laboratorio de Investigaciones de Abejas de la UN (Labun) tuvo como resultado la publicación de una guía con la que los apicultores pueden reconocer, conservar y propagar las especies vegetales con las que se nutren sus abejas. A su vez, se podrían determinar las propiedades particulares que el origen botánico les brinda a las mieles para darle un valor agregado al producto y abrir nuevos mercados para su comercialización.
La cartilla también busca que los agricultores comprendan el vínculo de los insectos y las plantas para establecer las relaciones de mutua ayuda y convivencia, pues a través de esa interacción se realiza el proceso de la polinización, indispensable para la producción de frutos y semillas.
Proceso
Después de detectar, por medio de análisis palinológicos (estudio de los granos del polen) más de 650 plantas visitadas por las abejas en las regiones de Cundinamarca, Boyacá, Santander, Sucre y Atlántico, así como en la Sierra Nevada de Santa Marta, la guía recopila información sobre 90 de las especies más importantes de estos departamentos.
“Obtuvimos información sobre muchas plantas utilizadas por las abejas como recursos alimenticios. Fue difícil hacer una selección sobre el material vegetal más importante. Buscamos, dentro de las plantas nativas de Colombia y América, las que tuvieran mayor representatividad de palinomorfos en las muestras de miel y polen, que fueran reportadas por los apicultores y sus diferentes asociaciones”, explicó Guiomar Nates-Parra, directora de Labun.
La Guía ilustrada de polen y plantas nativas visitadas por abejas incluye el tipo de especie, el nombre común más representativo en el país, el nombre científico, dónde se encuentra en Colombia, qué tipo de abejas la visitan y qué tipo de recursos obtienen de esta (néctar, polen, mielato o resina), así como otros usos o particularidades de la planta.
“Aunque en el país se ha avanzado en este conocimiento, los resultados de este proyecto constituyen un acercamiento más preciso que proporciona una caracterización de mejor resolución. Por esto, el objetivo fue identificar el origen botánico y geográfico de los recursos utilizados por las especies de abeja Apis mellifera, Tetragonisca angustula y Melipona spp., así como establecer las diferencias entre la miel y el polen almacenados en apiarios de los departamentos del área de estudio”, concluyó la profesora Nates-Parra.
Por su ubicación y geografía, Colombia cuenta con 24.000 especies de plantas que equivalen entre el 10 y 20% del total de especies vegetales en el mundo. El 70% de estas plantas son polinizadas por abejas y parte de estas son importantes por ser alimenticias, medicinales y materia prima para la industria.
Tomado de: www.agenciadenoticias.unal.edu.co
A pesar de los esfuerzos que hacen los centros de rehabilitación, muchos animales no logran readaptarse después de ser sacados de su hábitat.
Este viernes se da inicio a una serie especial sobre los retos del país con respecto a las posibilidades de aplicar un modelo de desarrollo sostenible.
En el marco de la Conferencia Río+20, que tendrá lugar en Brasil entre el 20 y el 22 de junio, y en la que líderes de todo el mundo discutirán las posibilidades de un modelo de desarrollo sostenible para el planeta, el Fondo Patrimonio Natural, la Embajada del Reino de los Países Bajos y El Espectador se unen para ofrecer a los lectores del periódico una serie de reportajes en los que se explorarán los retos de Colombia en cinco áreas estratégicas:
- Ciudades sostenibles (1º de marzo): ¿Qué tipo de ciudades debemos diseñar para enfrentar los retos ambientales?
- Seguridad alimentaria (12 de abril): ¿Cómo asegurar alimentos de calidad para toda la población con el menor impacto ecológico?:
- Energías renovables (3 de mayo): ¿Es posible cortar nuestra dependencia de los combustibles fósiles y contaminantes?
- Economía verde (7 de junio): ¿Qué oportunidades de desarrollo ofrecen los negocios verdes?
- Instituciones para el desarrollo sostenible (5 de julio): ¿Cómo adaptar las instituciones a los nuevos retos del desarrollo sostenible?
Ciudades eficientes
En un planeta que ya alberga a 7.000 millones de seres humanos y se pronostica que llegará a los 9.000 millones en 2050, las ciudades se proyectan como la opción más eficiente de organización social. Sin embargo, problemas como el tráfico excesivo, la contaminación atmosférica y auditiva, los cinturones de miseria, la devastación de ecosistemas o los crecientes riesgos para la salud humana, nos han demostrado que es hora de cambiar radicalmente las ideas con que hemos diseñado nuestras ciudades. Nadie conoce la fórmula mágica para hacerlo, pero alrededor del mundo comienzan a surgir iniciativas que van marcando el camino. La revista ‘Scientific American’ recopiló algunas de las más prometedoras. El Espectador destaca algunas propuestas nacionales.
Tomado de: www.elespectador.com
El Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Frank Pearl, visitará Londres (Inglaterra) esta semana y asistirá a una reunión de Alto Nivel de la Fundación del Príncipe de Gales que tratará temas de seguridad alimentaria para ser llevados a la Conferencia de Río.
Uno de los propósitos de la visita es la búsqueda de apoyo político para la propuesta que lidera Colombia en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible para que sean aprobados en Río+20, en junio.
Para el ministro Pearl, "estos Objetivos parten de la necesidad de concertar metas concretas y ambiciosas a nivel global en temas cruciales como la seguridad alimentaria, ciudades sostenibles y océanos, y lograr resultados concretos en Río".
Así mismo, el Ministro sostendrá reuniones con el Príncipe Carlos, Erik Solheim, Ministro de Ambiente y Desarrollo Internacional de Noruega; Carolina Spelman, Secretaria de Estado, Medio Ambiente, Asuntos Rurales y Alimenticios, y Greg Barker, Viceministro de Energía y Cambio Climático del Reino Unido.
Tomado de: www.colmundoradio.com.co
Por: Juan Camilo Maldonado T.
Tercera y última entrega del especial de páramos, a partir del proyecto que busca construir un corredor ambiental que garantice el abastecimiento de agua para Bogotá en el futuro.

En el páramo de Sumapaz se produce el 5% del agua que consumen los bogotanos. / Fotos: Daniel Gómez
El 7 de diciembre fue siempre una de sus fechas favoritas. Cuando era niño, Vicente Vela se unía a los vecinos de su vereda que se congregaban alrededor de enormes pilas de frailejones. Entonces, bastaba con una pequeña chispa para que el fuego se contagiara entre las hojas. Cada año, el día de las velitas, en la vereda Margaritas, en el páramo de Sumapaz, era una fiesta luminosa e inolvidable.
Así fue creciendo don Vicente y así se fue consumiendo el páramo. La ceniza que quedaba de la quema abonaba generosamente el suelo, para que durante las semanas siguientes, primero a punta de azadón y años después con tractor, la comunidad plantara papa y pasto para el ganado, penetrando las colinas del páramo.
Es difícil calcular la magnitud del daño. Pero al caminar por el Páramo de Sumapaz, el más grande de todo el país, el avance de la depredación se hace evidente: los sembrados parecen manchas de petróleo negras, geométricas, que avanzan hacia el tope de la montaña, mordiéndole espacio a los mantos verdes de frailejones.
Vicente ya no es papero. A él, a su esposa y a sus dos hijos, les toca “comprar la papita”, pues desde hace un tiempo dejaron el cultivo y se convirtieron en los administradores de un pequeño vivero, a orillas del río Chusacá, justo en ese extraño lugar del Sumapaz donde el páramo se estrella con la ciudad, en la localidad de Usme.
Río arriba está la sagrada laguna de Los Tunjos; río abajo, el embalse de La Regadera, represa que recoge las aguas heladas de Sumapaz para surtir de agua a buena parte de los bogotanos del sur de la ciudad.
A medio camino entre la laguna y el embalse, el vivero que cuida con paciencia la familia Vela ha venido llenándose de tallos de pentacalia y de lupinos de flores púrpuras que están a punto de brotar. También hay miconias con flores diminutas y clethras de hojas verdinaranjas. En total, unas 40 especies crecen tímidamente en este espacio que no es más grande que una cancha de baloncesto, pero que tiene grandes aspiraciones.
“Este es un modelo de recuperación de páramos que podría ser replicado en el resto de los páramos que rodean el distrito”, dice Olga León, miembro del grupo de restauración ecológica de la Universidad Nacional. León lidera la lucha contra el retamo espinoso, esa planta expansiva que está pasando desapercibida para la mayoría de la gente mientras que se devora el ecosistema paramuno.
León es una experta en la materia, pero no la tiene fácil. En los últimos años, y con una inversión de $800 millones, su equipo, junto a la familia Vela, ha logrado arrebatarle al retamo espinoso 29 hectáreas del Sumapaz y convertirlas de nuevo en un sistema ecológico complejo gracias a las plantas que crecen en el vivero.
Pero 29 hectáreas son apenas un suspiro en un parque nacional natural de 154.000 hectáreas que, durante las últimas décadas, quedó en manos de la guerrilla o el Ejército, y en donde aún hoy no hay una sede de Parques Nacionales pero sí un batallón del alta montaña.
Lejos de ahí, en las oficinas del área ambiental de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Martha Cruz lleva nueve años devanándose los sesos para crear un esquema a gran escala de recuperación de los páramos de Bogotá. Es un proyecto ambicioso, que cubre una extensión que comienza en el Páramo de Guerrero, hoy amenazado por paperos, mineros y el malicioso retamo, pasa por Chingaza, donde hoy sólo sobreviven 12 osos de anteojos y se produce el 80% del agua que consumen los bogotanos, y termina en el Sumapaz, “el páramo más grande del mundo”, “reserva biótica de los Andes colombianos” y “una de las mayores reservas hídricas de Colombia”.
Inicialmente, el proyecto se llamó Corredor de Conservación Guerrero-Chingaza-Sumapaz. Hoy, quienes lo conocen lo llaman el proyecto de los Tres Páramos. Un concepto más mercadeable, fruto de la persona que, aseguran, se ha convertido en su principal abanderado: el alcalde Gustavo Petro, quien supo del trabajo de Cruz hace algunos meses, cuando comenzaron las reuniones de empalme entre las administraciones entrante y saliente.
Pero lo que Cruz y el resto de su equipo han diseñado es mucho más que el fruto de un empalme. Desde 2003, esta profesional ambiental se dedicó a identificar la manera en la que se podían utilizar los entonces recién creados mecanismos de desarrollo limpio, instaurados en el Protocolo de Kioto de 1997, para promover la protección de los sistemas de agua de Bogotá.
Primero dio con una idea: crear un generador de energía en Santa Ana, aprovechando la caída del agua que sale de Chingaza y llega a Bogotá por La Calera, para luego vender en los mercados internacionales los kilovatios de energía generada traducidos en certificados de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CRE). La idea le dio resultado.
Desde que fue construido el generador, el proyecto ha producido $1.630 millones gracias a los certificados de reducción de emisiones, que han sido reinvertidos en la conservación del páramo.
Ahora, el reto de Cruz es a gran escala. Necesita convencer a los pesos pesados de la política ambiental para que financien la recuperación de las 174 mil hectáreas que cubre el proyecto de reforestación de los Tres Páramos (en total el Corredor de Conservación cobija cerca de 600 mil hectáreas), a través del cual se aspira emitir certificados de emisión que rueden en los mercados internacionales.
La lógica es elemental: “Con este proyecto buscamos mitigar los efectos del calentamiento global, y a su vez generar una fuente de ingresos para motivar acciones de adaptación y protección de los páramos, de cuyo sistema depende nuestra agua”, dice Cruz.
El equipo aspira a lograr, entre 2012 y 2041, la recuperación de una tercera parte del corredor. Sus proyecciones estiman que, de triunfar, podría ahorrarse la emisión de seis millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que a su vez implicaría la entrada de alrededor de US$ 52,9 millones en certificados verdes, que luego serían reinvertidos en la ampliación de programas de protección que multipliquen viveros, como el que vigila, con lealtad, don Vicente.
Recuperar un corredor tan vasto requiere de US$158 millones, cifra considerablemente superior a las ganancias que se estiman en el mercado de bonos verdes.
Los gestos del alcalde Petro parecen haberlos entusiasmado. Dicen, quienes lo vieron, que bastó con escuchar la idea para que el alcalde dijera que los tres páramos serán la punta de lanza del reordenamiento ambiental de Bogotá. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Por ahora, Martha, Vicente, Olga necesitan que varios le apuesten a su sueño. De eso depende el agua de los bogotanos.
¿Cómo llegar a Sumapaz?
Para llegar al páramo de Sumapaz hay que seguir por la vía que conduce de Bogotá a Usme. Después de llegar a la localidad es necesario conducir 31 km más (dos horas de recorrido) por carretera destapada en buen estado, antes de llegar a la laguna de Chisacá, que marca el inicio del parque.
Aunque el ecoturismo no es una actividad regular en la zona, sí hay senderos naturales a través de los cuales los visitantes pueden llegar la laguna de Chisacá, la laguna Negra, la Bocagrande y el pantano de Andabobos, principales sitios de interés del páramo.
Tomado de: www.elespectador.com



