Martes 07 de Agosto de 2012 00:00

O actuamos ya o empeoramos para siempre

El páramo de Sumapaz es la futura despensa de agua de Bogotá. Foto: Héctor Fabio Zamora / CEET

 

El cambio climático, el crecimiento sin control y la indiferencia demandan acciones inmediatas.

 

La alerta por las dificultades debidas a la escasez del agua aprovechable en el futuro la lanzó el Ministerio de Ambiente en su Estudio Nacional del Agua del 2008. Ahí, el Ideam concluyó que la disponibilidad disminuye a una tasa anual de 1.000 metros cúbicos por persona en el país. Ese escenario para Bogotá empeorará o mejorará según se haga algo o no a nivel nacional, regional y distrital, para proteger el recurso.

 

Lo que pasa en la actualidad

Hay agua aún suficiente para abastecer a Bogotá y la sabana, pero hay un deterioro de las fuentes de abastecimiento que, si no fuera por las interconexiones que hay entre Chingaza y Tibitoc, Bogotá se habría quedado sin líquido vital más de una vez. Los estudios advierten que, si no se controla esa contaminación, la ciudad quedaría abocada al racionamiento en 4 años. Expertos ambientales como Alfonso Pérez Preciado señalaron que hay una progresiva reducción hídrica, con secamiento de acuíferos superficiales y profundos. A su vez, el consultor Eduardo Behrentz dijo que la infraestructura de Chingaza es vulnerable porque no ha tenido el debido mantenimiento.

 

Se ha advertido también que la oferta hídrica se puede afectar por efecto de la variabilidad climática en el país. Ómar Franco, director de gestión del recurso hídrico del Ministerio de Ambiente, es consciente de ese panorama. Por esa razón, informó, "se está construyendo un programa de cultura y gobernanza del agua, que le permita al país dar un giro sustancial en su comportamiento y uso de aquella. Tenemos que aprender a mirar que el agua que tenemos debemos administrarla bien", dijo. La alcaldía de Gustavo Petro prevé el desarrollo alrededor del agua.

 

¿Y si no se hace nada?

La población, la industria y la agricultura padecerán por falta de agua si las autoridades no actúan y, al mismo tiempo, esos sectores y los ciudadanos no contribuyen al uso racional y protección del recurso.

 

El panorama planteado por los expertos ambientales es preocupante. Un estudio sobre los escenarios del cambio climático en el macizo de Chingaza, hecho por el Ideam y Conservación Internacional Colombia a través del Proyecto Piloto Nacional de Adaptación al Cambio Climático (Inap), estimó que por fenómenos como el del Niño (causante de sequías) las precipitaciones en ese ecosistema bajarán entre un 10 y un 30 por ciento y la temperatura subirá de 2 a 4 grados centígrados.

 

"Esto permite suponer que al aumentar la temperatura los suelos serán más secos, se afectarán las coberturas de la tierra y provocará procesos de desertificación, posiblemente deslizamientos, crecientes súbitas e incendios forestales", dijo el director del Ideam, Ricardo José Lozano.

 

Esos impactos en los ecosistemas de alta montaña influirán en la disminución del régimen hidrológico afectando acueductos rurales, en especial el sistema Chingaza, que provee agua potable a Bogotá, concluyó el citado estudio.

 

El consultor para asuntos ambientales y de seguridad humana Gustavo Wilches sostuvo que para enfrentar esos fenómenos climáticos el país no está preparado.

 

Se espera también una tendencia a la "aridización" o pérdida de la disponibilidad de agua en zonas de Cundinamarca, en el sur y occidente de Bogotá. Eso empeorará si prosigue la expansión urbana e industrial incontroladas, porque a mayor población e industrias, mayor es la demanda de servicios públicos y generación de aguas residuales, industriales y basuras.

 

La falta de caudales útiles llevaría al Acueducto de Bogotá a buscar fuentes distantes (como de hecho lo está haciendo en el Sumapaz), que obligarán a nuevas inversiones y esto llevará a mayores aumentos en las tarifas del servicio.

 

Escenario optimista

El agua alcanzará para todos, sin restricciones, si entre autoridades, sectores productivos y ciudadanos hay acuerdos sobre usos controlados, protección y rehabilitación de las fuentes, para que no se sequen ni contaminen.

 

Se critica al Acueducto por no haber avanzado en una agresiva política de compra de tierras que, por su oferta hídrica, se necesitan, como lo hizo antes en el páramo de Chingaza. Así se evitan cambios de uso del suelo y construcción en rondas de fuentes. También el Distrito debe bajar la contaminación de sus propias aguas.

 

Las campañas para el ahorro del recurso y la energía se prevén como otras acciones para no agotar la oferta hídrica.

 

Mejorar la calidad de los caudales es una alternativa. Por eso, se plantea la necesidad de que los municipios cuenten con plantas de tratamiento de aguas residuales y de que no fracase el plan de descontaminación del río Bogotá.

 

'El futuro del agua es hoy': niños

Los colegios públicos y privados de Bogotá sienten sed de educación ambiental. Las huertas ecológicas, el uso de residuos orgánicos para hacer abono y las clases sobre cómo cuidar el agua han colonizado muchos de los espacios académicos.

 

"El río Bogotá es uno de los más contaminados del mundo. Yo sí creo que es posible que haya una guerra por el agua", dice Cristian Castro, de 15 años, estudiante del colegio distrital Kennedy.

 

Él participa en los programas de capacitación que realizan la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) y la Secretaría de Ambiente en los colegios de la ciudad, con aulas ambientales en los parques Entrenubes y Mirador Los Nevados, en el humedal Santa María del Lago y en el barrio Soratama.

 

Niñas como Geraldine Isaza piensan que lo que hoy están aprendiendo en clase salvará el futuro del agua. "Lo importante de aprender a cómo cuidarla es que les enseñemos a nuestros compañeros, para que ellos también concienticen a sus padres", explica.

 

"Queremos manejar un proyecto que de verdad llegue a las casas a través de los niños", explica Marlene Mogollón, rectora del colegio San José de Kennedy y que organiza unas olimpiadas de matemáticas intercolegiadas, cuyos temas centrales son el agua y los principios del matemático griego Arquimedes. Pero algunos niños no son tan optimistas con el futuro. "De verdad, no creo que mejoremos; nos secaremos y moriremos", dice Maira Sánchez, una de las asistentes a Entrenubes.

 

Tomado de: www.eltiempo.com