Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
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Estos son los reptiles más amenazados de Colombia

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Bogotá, D. C. 13 de Septiembre de 2017

- La actualización de la evaluación de riesgo de extinción de especies de reptiles en Colombia  evidencia que un 50 % de los cocodrílidos están amenazados; le siguen las tortugas, con el 37 %, además del 20 % de los reptiles para los cuales no hay información suficiente que permita categorizarlos.

- La investigación demuestra, además, la necesidad de fortalecer acciones de conservación y manejo de las especies amenazadas; también de generar investigación sobre aquellas sin información disponible.

- Los resultados se incluyen en el Reporte Estado y tendencias de la biodiversidad continental en Colombia (BIO 2016), publicación del Instituto Humboldt que ofrece información de la situación actual de la diversidad biológica.

 

Colombia es el cuarto país en cuanto a riqueza de reptiles a nivel mundial, después de Australia, México y Brasil. A lo largo de la historia, estos han sido objeto de gran presión por parte de los humanos ya que algunas especies son capturadas para el consumo, la tenencia como mascotas, el aprovechamiento de su piel y, en otros casos, el sacrificio por el temor que infunden.

A las amenazas que afectan a los reptiles se adiciona la pérdida, transformación y degradación de su hábitat, en especial para las especies distribuidas en la vertiente del Caribe y la cuenca del Magdalena-Cauca, regiones que concentran el 80% de la población humana y, por ende, el desarrollo económico del país.

En 2002 se realizó la primera evaluación de riesgo de extinción para los reptiles que entonces incluyó, principalmente, tortugas y crocodílidos dado que para las serpientes y los lagartos aún no existía un listado completo de las especies distribuidas en Colombia.

Según los lineamientos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las evaluaciones deben actualizarse cada ocho años; sin embargo solo las aves, peces y reptiles cuentan con más de una evaluación a nivel nacional.

 

Recomendamos: Libro Rojo de Reptiles

 

Resultado Evaluación de Riesgo de Extinción de Reptiles

ResultadoExtincion

 

Así pues fueron evaluadas 510 especies y dos subespecies o variaciones geográficas de las especies a las que pertenecen. El resultado evidencia que el 9 % (43 especies y una subespecie) se listaron bajo alguna categoría de amenaza, así: 2 % (11 especies) En Peligro Crítico (CR), 3 % (16 especies) En Peligro (EN), 3 % (17 especies) Vulnerable (VU). En otro nivel están 31 especies Casi Amenazadas (NT) y 332 especies bajo Preocupación Menor (LC).

Este informe enfatiza, además, que el 20 % de los reptiles de Colombia no cuentan con información de ningún tipo, lo que amerita una evaluación apropiada, lo cual es altamente preocupante. Por tal motivo, estas especies (105) se encuentran bajo la categoría Datos Insuficientes (DD).

 

Tortugas amenazadas

Tortugas

 

 

En Peligro Crítico (CR)
En esta categoría se encuentran las especies caguama (vertiente del Caribe; su principal amenaza es el consumo para alimentación); caná (vertiente del Caribe y del Pacífico; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso medicinal); carey (vertiente del Caribe y del Pacífico; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso artesanal); charapa (cuencas del Amazonas y Orinoco; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso medicinal, ornamental , cultural y mascotas); y la del Río Magdalena (vertiente del Caribe y cuenca del Magdalena; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso como mascota).

En Peligro (EN)
Carranchina (cuencas del Caribe y Magdalena; su principal amenaza es el consumo para alimentación); inguensa (la cuenca del Caribe; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso como mascota); terecay (de las cuencas Amazonas y Orinoco; su principal amenaza es el consumo para alimentación, el uso medicinal, ornamental, cultural y como mascota); y tortuga verde (cuencas vertiente Caribe y Pacífico; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso ornamental).

Vulnerable (VU)
Chipiro (cuenca del Orinoco, su principal amenaza es el consumo para alimentación), golfina (vertiente del Pacífico, su principal amenaza es el consumo para alimentación), hicotea (cuenca del Magdalena y la vertiente del Pacífico, su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso como mascota), morrocoy (cuenca del Magdalena, los Llanos, la provincia Imerí de la Amazonia, la Sierra Nevada de Santa Marta, las tierras bajas húmedas y secas del Caribe y tierras bajas chocoanas del Pacífico; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso como mascota), swanka (Caribe insular, su principal amenaza está el consumo para alimentación y su uso medicinal y como mascota) y la tortuga cabeza de trozo (vertientes del Caribe y del Pacífico, su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso como mascota).

 

Serpientes amenazadas

Serpiente

 

 

En Peligro Crítico (CR)
Culebra de Boshelli (cordillera Oriental), serpiente de San Andrés (isla de Providencia y San Andrés) y serpiente del caño del Dagua (cordillera Occidental).

En Peligro (EN)
Coral de Villavicencio (cordillera Oriental), culebra tierrera de vientre punteado (Llanos) y serpiente Sneideri (cordillera Occidental).

Vulnerable (VU)
Coral sangileña (cordillera Oriental); culebra terrera de Orcés (cordilleras Central y Oriental, además de la provincia Napo de la Amazonía), serpiente tierrera del Hermano Nicéforo (cordillera Occidental) y víbora de Campbell (cordillera Central).

 

Lagartos amenazados

lagarto

En Peligro Crítico (CR)
Camaleón de Cundinamarca (cordillera Oriental) y el lagarto de escamas grandes del Hermano Daniel (cordillera central).

En Peligro (EN)
Anadia de Pamplona (cordillera Oriental), anolis de Calima (cordillera Occidental), camaleón de Rúiz (cordillera Oriental), gecko de hojarasca de Miyata (tierras secas del Caribe); lagartija colombiana de hojarasca (cordillera Central), lagarto de bombilla de O'Shaughnessy (cordillera Central), manticoras de Gro (cordillera Occidental) y salamanqueja de Williams (cordillera Central).

Vulnerable (VU)
Anadia de Antioquia (cordillera Central), gecko pestañudo (isla de Providencia y San Andrés), lagartija de Bogotá (cordillera Oriental), lagartija de hojarasca de escamas lisas (cordillera Occidental), lagartija de palo ojiroja (tierras bajas ecuatorianas del Pacífico) y la mantícoras de anillos (cordillera Oriental).

 

Cocodrilos amenazados

cocodrilo

 

En Peligro Crítico (CR)
Caimán llanero (cuenca del Orinoco; su principal amenaza es el consumo para alimentación y uso medicinal, aprovechamiento de su piel y como mascota).

En Peligro (EN)
Caimán aguja (cuenca del Magdalena y las vertientes del Caribe y el Pacífico; su principal amenaza es el consumo para alimentación y el uso cultural, medicinal y ornamental).

Vulnerable (VU)
Caimán negro (cuenca del Amazonas; y el uso cultural, medicinal, aprovechamiento de su piel, ornamental y como carnada)

Recomendamos: Consulta y descarga el Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia la 2014 y 2015.

Estrategias de conservación frente a la amenaza


Para mitigar las amenazas a las especies colombianas, el país cuenta con diferentes estrategias como la generación de planes de conservación.

Aun así, y aunque las áreas protegidas constituyen una oportunidad de conservación, existe una gran preocupación al observar que estas estrategias no arrojan los resultados esperados y demuestran que no hay una implementación rigurosa de la normativa ambiental dentro del territorio nacional, ni un manejo integral de los ecosistemas.

En conclusión, con los datos analizados para la evaluación puede inferirse que es fundamental generar información poblacional estandarizada, así como evaluar y cuantificar las amenazas a las diferentes especies, temas relevantes al momento de aplicar los criterios UICN.

El Instituto Humboldt recomienda priorizar las especies con mayor grado de amenaza y aquellas para las que se tiene poca información. De igual manera, hace un llamado de atención respecto a los factores que representan una amenaza constante a todas las especies: la degradación, transformación y reducción de hábitats.

Acerca de la publicación 2016

Este libro es el tercero de la nueva línea comunicativa de los Reportes de Estado y Tendencias que publica anualmente el Instituto Humboldt. Con el fin de comunicar al resto del país información actualizada sobre la biodiversidad colombiana se utilizan recursos gráficos, ilustraciones y un lenguaje accesible.

La apuesta es por una información que sea insumo valioso para que Colombia conozca y tome decisiones sobre sus especies y recursos que brinda la naturaleza. Por lo tanto, todos los contenidos están disponible para consulta y descarga gratuita en línea, además de un sitio virtual interactivo.

La edición 2016 incluye, también, información sobre el riesgo al que están sujetas magnolias y zamias ubicadas fuera de áreas protegidas; estrategias para cuidar a los grandes mamíferos tales como el jaguar, el mono araña, las dantas, los osos y los manatíes; propuestas de sostenibilidad para el uso de orquídeas amenazadas, entre muchos otros contenidos.

Descargue la Publicación Reporte Estado y tendencias de la biodiversidad continental en Colombia- BIO 2016

 

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Libro rojo de reptiles de Colombia (2015)

El Libro rojo de reptiles de Colombia (2015) es una iniciativa que se llevó a cabo con el aval del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Fue liderado por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y la Universidad de Antioquia,con el apoyo técnico de la UICN. Se contó con la participación de más de 50 investigadores y 30 instituciones de índole nacional e internacional.

Colombia es el cuarto país más diverso en reptiles a nivel mundial. Para actualizar la evaluación del riesgo de extinción de los reptiles en nuestro país, se aplicaron los criterios de categorización UICN a 510 especies y dos subespecies de reptiles, incluyendo tortugas (32 sp. y dos subespecies), crocodílidos (6 sp.), lagartos (211 sp.) y serpientes (261 sp.), de las cuales el 10% (50 sp.) se listaron bajo alguna categoría de amenaza: 11 en peligro crítico, 16 en peligro y 17 vulnerables. Las tortugas y los lagartos fueron los grupos con el mayor número de especies amenazadas. Sin embargo, los más afectados –porcentaje de especies amenazadas sobre el total de especies para el grupo- fueron los crocodílidos con el 50% de especies amenazadas, seguidos de las tortugas con el 37%. Las amenazas a este importante grupo biológico aún persisten y el panorama es poco alentador, por lo que se requieren medidas urgentes para garantizar su conservación.

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¡Naturalista de pura cepa!

Cuando uno siente pasión por algo está manifestando una emoción muy intensa, un apego fuerte y duradero. En el caso de Andrés, quién lleva más de cuarenta años persiguiendo salamandras, serpientes y ranas, la pasión que siente por estos animales ha sido tan duradera como su vida misma. Este investigador, que trabaja como curador de la colección biológica de herpetología del Instituto Humboldt, tiene como centro de operaciones el Claustro de San Agustín, nuestra sede en Villa de Leyva (Boyacá).

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Estos niños, maravillados ante la explicación que Andrés Rymel Acosta realiza sobre el animal que tiene en sus manos, observan atentamente el trabajo que nuestro investigador realiza en campo. El lugar escogido, La Cocha (Nariño). Fotografía: Federico Pardo.
 

Las colecciones biológicas almacenan animales, plantas y otros organismos con el objetivo de que estudiantes e investigadores puedan acceder fácilmente a especímenes colectados en diferentes lugares y tiempos. Andrés tiene la fortuna de seguirse maravillando día tras día con la riqueza natural de nuestro territorio, ya que al ser el curador de la colección de herpetología, es el encargado de recibir, catalogar, organizar y mantener en buen estado a los reptiles y anfibios que entran a hacer parte de la colección de la cual es responsable. Este herpetólogo, que tiene información de primera mano sobre la biodiversidad colombiana, puede afirmar con seguridad que todavía se están encontrando nuevas especies de anfibios y reptiles y tiene la firme convicción de que aún falta conocer más de la mitad.

Pero, ¿dónde nació esa pasión que lo caracteriza? Desde los cuatro años, en el barrio Niza-Córdoba de Bogotá, Andrés cogía ranas de las charcas del vecindario y se las llevaba para la alberca de su casa. A partir de la observación y el contacto con anfibios, Andrés siguió interesándose y conociendo más con estas experiencias; pero a sus 15 años se enfrentó a una situación que marcaría su vida pues compró una Pipa, una rana amazónica que resultó estar fecundada, y que terminó dando a luz a 200 crías con las que tuvo que lidiar. Después de esta época fue natural estudiar biología y comenzar a viajar para explorar la biodiversidad. En las salidas de campo, empezó a darse cuenta que muchos anfibios y reptiles no estaban documentados, por lo que participó en la creación de las primeras listas nacionales de ranas, donde se hicieron los registros formales iniciales de las especies que habitan Colombia. Para él esta tarea es fundamental, ya que “saber qué tenemos es importantísimo para saber cómo lo manejamos”.

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Andrés examina un especimen de la rana Leptodactylus colombiensis encontrada durante la expedición. Este hallazgo representa el primer registro de esta especie para la región. Fotografía: Felipe Villegas.
 

Conocer la biodiversidad de un país no puede estar separado de ser un profundo conocedor de sus lugares. Y es que en este sentido Andrés es afortunado puesto que ha logrado recorrer desde la Guajira hasta el Amazonas y desde el Pacífico hasta la Orinoquía. Definitivamente este herpetólogo es un viajero aventurado y confía en que “este es el mejor momento para hacer investigación en biodiversidad en Colombia”, ya que con el acuerdo de paz se va a poder ingresar, estudiar y caracterizar muchas zonas que han estado vetadas por el conflicto, como el Cerro Tacarcuna en el Darién, la Serranía del Baudó en el Pacífico o los Tepuyes en Guainía.

Mientras este momento se hace realidad, Andrés nos invita a experimentar otros lugares mágicos. Con entusiasmo comenta que toma su bicicleta, otra compañera indispensable en su cotidianidad, y visita bosques de niebla y páramos, algunos de sus ecosistemas favoritos. Levantando las rocas que encuentra a su paso, Andrés se divierte cogiendo ranas que ya conoce y algunas otras que no ha visto antes. “Agarrar ranas y sapos es un trabajo sucio, pero un trabajo que te genera muchos beneficios mentales”. Entre esos beneficios está el de ser considerado como uno de los mayores eruditos en ranas que hay en Colombia. Por eso, uniendo su gran conocimiento y su gusto por estar en el campo, ha encontrado y descrito 10 especies de ranas nuevas para la ciencia, un hecho que no sólo lo enorgullece sino que fortalece su Conexión Vital al estar construyendo conocimiento.

Y aunque quisiera pasar todo el tiempo buscando reptiles y anfibios en su hábitat natural, sabe que lo necesitamos para que los vigile desde las colecciones biológicas del Instituto. Además, en casa siempre lo esperan sus gatos Kimi y Susú, otra de sus viejas y grandes pasiones.

 

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En estas imágenes podemos observar a nuestro herpetólogo en acción en una de las tantas salidas de campo lideradas por el Instituto. Fotografías: Felipe Villegas.

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