Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
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Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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¿De dónde viene lo que te comes?

Más allá del sabor. Hablemos de etnogastronomía y polinización

Definitivamente comer constituye, para muchos, uno de los mayores placeres de la vida. ¿Quién no ha disfrutado de un buen plato de frutas a la hora del desayuno o se ha maravillado con los sabores de la comida típica de algún rincón del país?

Este territorio no solo es rico por sus paisajes, también lo es por el tema gastronómico: la biodiversidad sí que se puede ver reflejada en muchas casas colombianas. Colores, formas y sabores que dan rienda suelta a los platos más variados nos hacen felices los días. Aquí tenemos plantas y frutos desconocidos, raros y comunes que sirven no solo de alimento sino que son la base de múltiples recetas, medicinas, saberes ancestrales y que hasta sirven de inspiración para la creación de artesanías e historias.

Por esa razón, con motivo de nuestra serie #DeLaFlorAlPlato, llega un nuevo Humboldt ConVida donde exploraremos de dónde viene todo aquello que, como resultado final, termina en nuestro plato trascendiendo el sabor.

Acompáñanos sin falta. La cita es el próximo miércoles 5 de septiembre desde las 5:30 p.m. en el Restaurante Ocio (Bogotá) con dos invitados de lujo: el chef Alex Salgado y la bióloga Francis Chaves.

¡Entrada libre hasta completar aforo!

 

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#OcioDesdeElCorazón

#HumboldtConVida

 

Sobre nuestros invitados:

Alex Salgado: Economista de profesión y cocinero de corazón, Alex es el propietario y cocinero del Restaurante OCIO en Bogotá, lugar en el que presenta su concepto: Cocina Autóctona Colombiana, exaltando la importancia e identidad del producto colombiano, la tradición y el conocimiento culinario de las diferentes etnias del país.

Francis Andrea Chaves: Bióloga MSc. de la Universidad Nacional de Colombia y Candidata a PhD de Colorado State University. Francis tiene formación en biología reproductiva y ecología de poblaciones de plantas. Ha trabajado con cactáceas en zonas áridas y con frailejones en el páramo, identificando mecanismos para su reproducción incluyendo sus polinizadores. También ha contribuido en proyectos de polinización de abejas sin aguijón.

 

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Una propuesta: excluir áreas del país con ganadería de alto impacto y baja productividad

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Bogotá, D.C. 29 de agosto de 2018


Imagen: Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia. Instituto Humboldt.
 
•  Los departamentos de Córdoba, Sucre y Antioquia, con amplias áreas en pastoreo, tienen una alta productividad y en la misma medida impactos ambientales, debido a que la actividad ganadera se desarrolla en humedales, zonas declaradas como de importancia para la conservación.
 
•  Las regiones Andina, Caribe y Pacífico concentran la mayor cantidad de áreas que deberían excluirse de la ganadería, pues la actividad se desarrolla en zonas de alta pendiente o en páramos y humedales, combinando en un mismo espacio baja productividad y alto impacto ambiental.
 
Estos resultados se encuentran en el informe sobre áreas aptas para la actividad ganadera en Colombia elaborado por los investigadores Andrés Etter y Andrés Zuluaga, de la Universidad Javeriana, el cual hace parte del reciente Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia (Bio2017) publicado por el Instituto Humboldt.
 
La ganadería no es buena ni mala per se; por lo tanto, su análisis debe realizarse a partir del contexto donde esta se desarrolla, y evaluar sus beneficios socioeconómicos y los costos ambientales asociados a ella.
 
En los últimos años se han librado fuertes debates acerca de cómo identificar áreas que se excluyan de la actividad ganadera y delimitar aquellas que requieren intensificación productiva o necesitan de un manejo específico para garantizar la conservación de sus ecosistemas naturales.

Y es que parte de la responsabilidad de la ganadería en el deterioro ambiental y de destrucción de los ecosistemas es evidente debido a que su expansión ha sucedido en áreas silvestres como bosques tropicales de tierras bajas, andinos y secos, complejos de humedales, páramos y sabanas con transformaciones drásticas, muchas de ellas irreversibles. 
 
 
A pesar de sus impactos ambientales y baja productividad, el sector ganadero en Colombia sigue teniendo un rol importante en la economía nacional porque genera alrededor del 19 % del empleo agropecuario rural y cerca del 6 % del empleo total nacional

 
En la actualidad, el problema de la ganadería en Colombia se concentra en una baja productividad y alto impacto ambiental, lo que implica una planificación y gestión de la biodiversidad en zonas de pastoreo, teniendo en cuenta limitaciones ambientales y áreas de conservación y de restauración regional y nacional (humedales y páramos).


Precisamente, desde esta perspectiva se analizaron zonas de pastoreo actual en Colombia con presencia de anfibios y mamíferos endémicos; con áreas más fértiles (que compiten con la agricultura); con áreas de altas pendientes (un factor clave pues entre mayor inclinación el nivel de degradación aumenta); humedales y páramos; y con áreas protegidas (parques nacionales, parque regionales, reservas de la sociedad civil).
 

La ganadería a pequeña escala predomina en el país, evidenciada por el hecho de que el 45 % de las fincas tienen menos de 10 animales y el 81 % controla solo el 25 % del hato nacional con menos de 50 animales por finca

 
Una vez identificadas las áreas y sus restricciones biofísicas, se revisaron los niveles de productividad de las zonas actuales en pastoreo para definir cuáles excluir, restringir o promover de la actividad ganadera.
 
La intención es que en Colombia, los sistemas ganaderos con altos niveles de impacto sobre el territorio y baja productividad se excluyan definitivamente de la actividad; aquellos con mayores efectos y resultados, o bien bajos niveles de huella ambiental y de eficiencia productiva sean evaluados para implementar en ellos sistemas silvopastoriles u otras estrategias que permitan elevar su rendimiento, mientras reducen afectaciones.
 

El sector ganadero colombiano representa aproximadamente 1,4 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y 19 % del PIB agrícola
 
 
Según el informe las áreas que deberían excluirse, de acuerdo con las limitaciones biofísicas y la baja productividad, se concentran principalmente en las regiones de los Andes, Caribe y Pacífico, mientras que aquellas susceptibles de restricción están, en especial, en el Caribe y los Andes.


Por ejemplo en la región Andina, caracterizada por altas pendientes, ecosistemas de páramo y áreas de nacimiento de gran parte de los ríos que surten la demanda hídrica del país, el tipo de ganadería que se realiza hace evidente su impacto negativo en términos de degradación del suelo y contaminación de los cuerpos de agua.
 
En la Caribe, los conflictos por ganadería están asociados a la trasformación de humedales (gran parte de ellos ubicados en dicha zona) y de suelos fértiles (en especial en las sabanas de Córdoba y Sucre) considerados como de gran potencial agrícola.
 
Por tales motivos, la alta productividad e impacto ambiental en esa región del país amerita una revisión y exclusión inminente de la actividad en áreas de humedales, y una promoción solo en aquellas zonas donde no genere afectaciones.
 
Un escenario ideal para el país es aquel en el cual las áreas de la geografía nacional que presentan conflictos por uso ganadero y que deben excluirse del pastoreo sean usadas para la conservación de ecosistemas naturales; y en aquellas susceptibles de restricción se implementen sistemas agropecuarios sostenibles que combinen árboles con pasturas y animales, y cultivos  con múltiples propósitos.  
En el contexto de las áreas que deberían excluirse, debería priorizarse la conservación de ecosistemas naturales en grandes extensiones de tierra y, en donde sea factible, la delimitación de zonas agrícolas densas que permitan una mayor intensificación de la producción de alimentos.

 
El total de áreas en pastoreo en el país asciende a 35.709.158 hectáreas (ha); de estas, la Orinoquia colombiana ocupa el primer lugar con 11.411.948 ha; le siguen, la Andina con 10.915.099 ha; el Caribe con 6.969.226 ha; la Amazonia con 3.187.019 ha; el Magdalena con 2.154.982 ha; el Pacífico con 848.750 ha; y el Catatumbo con 222.134 ha.
 
 
Como conclusión, el informe considera que el logro de un tránsito hacia la sostenibilidad ambiental y productiva de la ganadería demanda una política integrada de paisaje agropecuario, una conversación entre sectores ambiental y ganadero, y prácticas sustentables.

Sugiere, también, que los análisis acerca de impactos ambientales de la ganadería en la geografía colombiana no desconozcan la dimensión social, es decir la presencia de pequeños productores y familias de escasos recursos económicos en esas zonas, cuyo sustento proviene de esta actividad, situación que no los exime de identificar en su propiedad áreas aptas, a excluir o a restringir, e implementar modelos sostenibles con enfoque silvopastoril y de conservación de los ecosistemas naturales.


Finalmente, plantea que la ganadería del país necesita encaminarse hacia una alta productividad en la que se usen de manera efectiva y sostenible los recursos naturales, de tal forma que los futuros proyectos ganaderos solo puedan realizarse en zonas propicias, y los existentes mejoren su rendimiento disminuyendo los impactos sobre el territorio.
 
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Todo un melodrama, así es el microscópico universo de la polinización



El Instituto Humboldt, con motivo del Día Nacional de la Biodiversidad, presenta De la flor al plato, el microscópico universo de la polinización una serie de contenidos ilustrados para conocer y admirar este indispensable proceso que respalda el mantenimiento de ecosistemas estratégicos y con ello la seguridad alimentaria de los colombianos y el resto del planeta. En esta ocasión, y reconociendo la abundancia de la geometría en la naturaleza, las figuras cuadradas y circulares representarán a las plantas y a sus polinizadores.

Con sentidos minúsculos pero agudos contemplaremos, como espectadores de una serie televisiva, la puesta en escena del proceso de polinización: una historia con protagonistas silenciosos pero vitales; relaciones intensas, bígamas y polígamas; múltiples condiciones sexuales; fecundaciones asistidas o autónomas que sumados a otros personajes y factores dan a esta trama rumbos inesperados y situaciones complejas, ocultas a simple vista, sin las cuales serían impensable disponer y disfrutar de frutas, verduras, condimentos, semillas y bebidas en la cocina y la mesa.

El cuento de la abejita y su vigorosa semilla

“Que una abejita llega a la flor y deposita en ella su semilla y la fecunda, y así nacen los niños”; esa ha sido la explicación más común de los padres para evadir la incómoda conversación con sus hijos cuando les preguntan cómo traen los hijos al mundo. Tal comparación, en efecto, hace referencia a la fecundación con granos de polen, o lo que conocemos como proceso de polinización, que involucra a diversidad de especies de plantas con flores y a abejas, abejorros, murciélagos, moscas, cucarrones, colibríes, polillas, mariposas y a elementos naturales: viento y el agua. Sus encuentros obsequian amplia variedad de alimentos, ciertos medicamentos, subsistencia de ecosistemas y, por lo tanto, el bienestar y futuro de la humanidad en pleno.

En medio de condiciones bisexuales, unisexuales y relaciones bígamas, polígamas o autónomas para la reproducción, las plantas con flores, de entre 2 a 5 milímetros o hasta medio metro de altura, se mueven, coloquialmente hablando, entre dos fuegos o amores, puesto que atraen hacia ellas a los polinizadores, lo más cercano a un amante hecho a la medida, al tiempo que ahuyentan a ladrones de néctar, los pícaros y astutos.

Los polinizadores, animales por lo general voladores, usan las flores de manera obligada u ocasional con el fin de obtener beneficios en forma de recursos alimenticios, aceites, perfumes, precursores de feromonas; también como lugar de descanso, sueño y apareamiento, depósito de huevos, o sistema de calefacción para incrementar su temperatura. Tal recompensa viene dosificada, obligando al polinizador a visitar numerosas plantas hasta recoger en su cuerpo, intencional o accidentalmente, una cantidad suficiente de polen que luego deposita en los órganos reproductivos femeninos de otras flores, y otros individuos, por lo general de la misma especie. Tal fidelidad, o constancia floral, garantiza una eficacia reproductiva y evita interferencias causadas por consignar las células sexuales masculinas equivocadas en el lugar incorrecto. A este fenómeno se le conoce como síndrome de la polinización.

Esta conducta es catalogada como sorprendente por la ciencia puesto que las especies de plantas con flores conviven en una misma área geográfica en simultáneo, por lo cual ofrecen un abanico de recompensas frente a las cuales el polinizador podría optar por una “infidelidad floral” al visitar, sin distinción, a todas.

Y aunque la “infidelidad” de un polinizador podría resolverse con una reproducción autónoma, labor para la cual numerosas especies de plantas son autosuficientes, está demostrado que la presencia de un vector alado incrementa la cantidad y la calidad de los frutos que se forman, lo cual, desde el punto de visto económico, tiene un impacto considerable en el caso de los cultivos.

Esta relación de mutuo beneficio y fidelidad (que data del cretácico, era que marcó el fin de los dinosaurios) demuestra que la gran mayoría de plantas con flores dependen de polinizadores animales (solo el 2,7% utiliza el agua como vía de polen, y el 13% el viento), así mismo explica la abundancia de biodiversidad encontrada en los trópicos comparada con alturas mayores.

Sobre este “síndrome de polinización”, revisemos algunos ejemplos de animales polinizadores y ciertos criterios que estos tienen en cuenta al momento de elegir una flor. Los escarabajos, por su visión pobre en color y un fuerte sentido del olfato, polinizan flores grandes y solitarias (magnolias); muy pequeñas que nacen agrupadas de un mismo tallo (palmas); capaces de llegar a entre 5 y 25 grados centígrados por encima de la temperatura ambiental; que producen aromas fuertes, frutales fermentados o dulces; o con pétalos blancos, crema o verdes en forma de taza o disco donde el polen o el alimento siendo de fácil acceso para este insecto.

Las moscas, de visión aguda, prefieren las flores pequeñas de pétalos blancos, crema y amarillos, usualmente con guías de néctar y poca elaboración de este jugo; con fragancias mínimas y una producción de polen regular o abundante.

Las abejas (cerca de 20 mil especies) optan por pétalos que reflejan la luz ultravioleta y con colores azul, blanco, amarillo y rosado; con aromas dulces, suaves, frescos, y agradables. En el caso de las mariposas, que no tienen un gran sentido del olfato y el del gusto está en sus patas, eligen flores poco fragantes y de pétalos brillantes, anaranjados, azules, morados, rojos o amarillos; con formas tubulares profundas y plataformas de aterrizaje.

Las polillas, de visión nocturna y buen sentido del olfato, se vuelcan a flores, algunas que permanecen cerradas durante el día, con pétalos de color blanco, crema, azules o amarillos muy pálidos; flores fragantes que producen polen. Para las aves, en Colombia se han registrado cerca de 50 familias visitantes de flores; de ellas, las principales polinizadoras son las de los colibríes (Trochilidae), que en muchos casos pueden alimentarse mientras mantienen un vuelo suspendido frente o bajo las flores; hay cerca de 140 especies que oscilan entre los 5 a 20 centímetros de largo, pesos entre 3-10 gramos y picos fuertes de 1 a 20 cm de longitud. Con una buena visión en color, eligen flores tubulares o tipo cepillo con pétalos escarlatas y verdes, ausentes de fragancias pero abundantes en néctar.

Con los murciélagos, el tema resulta ser mucho más interesante. Cerca del 25% de las especies usan los recursos florales como parte de su dieta y algunas dependen totalmente de las flores. Son animales grandes y pesados que, a veces, se posan sobre las flores; no distinguen colores, por lo que estos le son irrelevantes en la atracción; tienen un sentido del olfato desarrollado; las plantas polinizadas por estos mamíferos voladores son generalmente leñosas, árboles, arbustos, o lianas, entre otras; con pétalos blancos, crema, ocre o sombras lúgubres de verde o púrpura; productoras de aromas fuertes, frutales, ácidos, rancios, a repollo o que sugieren fermentación; abundantes en néctar y polen; las flores en forma de campana amplia; robustas, grandes y expuestas sobresaliendo del follaje.

Después de lo anterior, solo piensen, por un instante, que detrás de toda granadilla hay una historia, y el costo real de lo que nos comemos ante el gasto energético que implica para plantas y polinizadores; es más, imagine lo que traería consigo la interrupción de la relación entre ambos bandos. Por mencionar algunos ejemplos, no tendríamos acceso a cientos de frutas, verduras y legumbres que hacen parte de nuestra dieta actual: manzanas, duraznos, naranjas, limones, nueces, mangos, cerezas, cocos, uvas, papayas, chirimoyas, melones, sandías, granadillas, maracuyás, uchuvas, fresas, frambuesas, agraz, calabazas, arvejas, fríjoles, remolachas, pepinos, ahuyamas o tomates; semillas de aceite: lino, mostaza, girasol, palma, oliva, maní y ajonjolí; condimentos y bebidas: pimienta negra, cacao, cardamomo, endivia, café, té y vainilla; forrajes como alfalfa; o fibras: algodón y cabuya. Ocurriría, además, una pérdida de la variedad genética de las especies y se afectarían los servicios que ofrecen los ecosistemas derivados de la función ecológica de la polinización.

Por tales razones, la polinización es fundamental para la producción de alimentos y los medios de vida de las personas. Un colapso en las interconexiones dentro de un ecosistema sería, sin duda, fatal. Es por esto que como Estado debemos prestar especial atención a la presión que ejercen las nuestras actividades sobre los polinizadores, la cual incrementa su demanda y al mismo tiempo destruye sus hábitats. Asimismo, tenemos numerosos desafíos por superar, como entender la estructura y la relación eficaz de la polinización, desarrollar modelos de evaluación y predicción de la respuesta de la diversidad biológica al cambio climático, al uso de la tierra y al crecimiento demográfico; y armonizar a los diferentes estamentos de la sociedad para desarrollar e implementar estrategias adecuadas y exitosas de conservación. Así pues, nos queda permanecer atentos a los canales digitales del Instituto Humboldt para no perderse un solo capítulo de esta vibrante historia que se presentará a través de contenidos ilustrados y espacios de conversación presenciales gratuitos, Humboldt Convida, y virtuales, Facebook Live, y protagonizada por aquella biodiversidad invisible, como la calificara el científico estadounidense Daniel Janzen, que sustenta la diversidad biológica estructural planetaria.

Con información de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Iniciativa colombiana de polinizadores, capítulo abejas.

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Presentamos a los ganadores de la versión XXI del Premio Amway de Periodismo Ambiental

Bogotá, agosto 23 de 2018.


Cortesía: Premios Amway de Periodismo Ambienal



Con información de Amway.

El pasado 22 de agosto, en ceremonia privada en el Country Club de Bogotá, se realizó la ceremonia de entrega del XXI Premio Amway de Periodismo Ambiental denominada Sembrando Conciencia, la cual contó con un prestigioso jurado calificador conformado por los periodistas Darío Restrepo, Yamit Palacio y Mabel Lara; el exministro de Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, y la directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste.

En la Categoría Profesionales, el primer lugar lo ocupó el diario El Tiempo con el trabajo Especies, una nueva expedición, realizado por Tatiana Pardo, cuyo eje temático se centró en un recorrido por Colombia con la intención de conocer de cerca las portunidades y amenazas que trae consigo el posacuerdo para los ecosistemas del país.

El segundo lugar, lo ocupó Noticias RCN con el trabajo Patrullero del aire: la tierra llora petróleo, (se presenta la primera nota que originó este amplio y completo especial periodístico) realizado por un equipo periodístico de gran trayectoria, que reveló la magnitud y la manera como se estaba afectando la fauna y flora por la contaminación del crudo, las fallas en el plan de contingencia, entre otros factores.

El tercer lugar, lo ocupó Telepacífico, Cali, con el trabajo Arroz Orgánico, realizado por el periodista James García. Una historia de diferentes maestros del campo que decidieron apostarle a la producción limpia de arroz orgánico en las riberas del río Naya, Buenaventura, y en el Resguardo Indígena Páez de López, municipio de Caloto.

Por decisión unánime del jurado también se entregó una mención de honor al trabajo  Más de mil millones de abejas han muerto en Colombia en los últimos tres años, realizado por Carlos Brand de RCN Radio, sobre la disminución colosal del número de estos insectos que tienen la función de polinizar el planeta.

En la categoría de estudiantes, el primer lugar lo ocupó el trabajo Sisuma: La cima de los nevados, realizado por un equipo de estudiantes de la Universidad de Boyacá – Tunja. En este documental, se busca destacar las problemáticas ambientales, sociales y económicas que sufre el Parque Nacional Natural El Cocuy, y plantea posibles soluciones al respecto.

El segundo lugar de esta misma categoría, lo ocupó Manos al agua, un trabajo periodístico realizado por Daniela Esquivel y Laura García de la Universidad del Rosario, que muestra un recorrido por la contaminación del río Bogotá; un especial multimedia que configura otra visión de la problemática al incluir todos los responsables de la contaminación de este afluente y señalar sus deberes y derechos frente a este.

De nuevo, el premio contó con el apoyo de La Fundación Carolina Colombia, Parques Nacionales Naturales de Colombia, el Instituto Alexander von Humboldt y la Asociación de Facultades de Comunicación Social del país - AFACOM. Este año, el premio tuvo como invitado especial al periodista Hugo Mario Cárdenas, ganador de la versión 2016.

‘’Agradecemos la participación obtenida en los 21 años del premio y extendemos nuestra felicitación a los ganadores. Invitamos a profesionales y estudiantes de la materia a seguir participando para sembrar conciencia y contribuir con un mejor futuro de nuestro medio ambiente”, indicó José Páez, director general para el área Andina, Argentina, Chile y Uruguay de Amway.

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Zonas centro y norte colombianas facilitan ingreso y traslado de especies exóticas

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Bogotá, D.C. 14 de agosto de 2018


Gecko, Hemydactylus angulatus.
 
•  Aunque se desconoce la ubicación potencial del 69% de las especies de fauna exótica en Colombia, departamentos del centro y norte con mayor intensidad de carreteras y de actividades ganaderas y agrícolas favorecen la introducción y dispersión de vertebrados terrestres y acuáticos.

 

•  Los peces encabezan el listado de fauna exótica en el país, con 128 especies identificadas, seguidas de anfibios, reptiles, aves y mamíferos con 5, 21, 53 y 30 respectivamente, y de invertebrados con 59.

 

•  La mayoría de introducciones de fauna exótica han ocurrido de manera intencional y están relacionadas con actividades productivas como el control biológico de plagas, la pesca, la agricultura, la comercialización de especies ornamentales, entre otras. <

 

La reciente edición del Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia, publicación del Instituto Humboldt, incluye un informe que señala las principales zonas geográficas del país y mecanismos que facilitan la introducción y dispersión de especies foráneas y trasplantadas, y su estrecha relación con las actividades productivas y la infraestructura vial.

En total, son seis las vías de introducción y dispersión de especies exóticas adoptadas por el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB): la liberación intencional en la naturaleza, el escape eventual o accidental, los contaminantes y los polizones asociados a un producto básico que se transporta de un punto a otro, el corredor (facilitada por la construcción de infraestructura que interconecta áreas previamente aisladas), y la forma no intencional o autónoma, es decir que llegaron por sus propios medios sin asistencia humana.

Para Colombia, se estiman alrededor de 308 especies de fauna exótica y trasplantada, es decir ir, aquellas que tienen un área de distribución natural diferente a Colombia, pero que han llegado al país por múltiples vías que en algunos casos pueden facilitar su dispersión y establecimiento hasta convertirse en invasoras.

En el caso de los vertebrados terrestres (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) y acuáticos (peces), su dispersión en el país se ha dado principalmente por escape accidental hacia un entorno natural. Por lo general, estos individuos han sido criados en cautiverio en zoológicos, acuarios, instalaciones de acuicultura y programas de investigación o reproducción animal fuera de su hábitat original. Otra forma importante de entrada y propagación es por medio de la liberación intencional en ambientes naturales.

Para los vertebrados terrestres se han registrado 147 casos de introducción y/o dispersión por vía de escape accidental, 19 por liberación intencional en la naturaleza, 10 han logrado ingresar o dispersarse en el país como contaminantes asociados a productos básicos importados, 23 como polizones en diferentes medios de transporte y 4 de forma autónoma.

En el caso de los vertebrados acuáticos, la revisión de literatura da cuenta de que 46 casos fueron registrados por escape accidental, 49 por liberación intencional en la naturaleza y uno de forma no asistida. En cuanto a los invertebrados, se reportaron 12 casos por escape accidental, 8 por liberaciones intencionales en la naturaleza, 45 como contaminantes asociados a productos básicos importados, 24 como polizones en medios de transporte, 8 de forma no asistida y uno a través de corredor por infraestructura facilitada para la interconexión de áreas.



En lo concerniente al número de especies por cada grupo taxonómico, para la mayoría se evidencia un desconocimiento de los mecanismos de introducción, aunque tras la revisión de múltiples fuentes de información se encontró la siguiente situación:

Especies de peces: 25 podrían haberse dispersado en el territorio colombiano producto de escapes accidentales, 32 lo hicieron por liberación intencional y una de forma no intencional o accidental.
Especies de aves: es probable que 49 especies se dispersaron producto del escape accidental, 1 como polizón por transporte, 2 por liberación intencional y 4 de manera autónoma.
Especies de mamíferos: 27 especies, probablemente, se dispersaron como resultado de escapes accidentales, 4 como polizones por transporte, 7 por liberación intencional y 3 como contaminantes asociados a la importación de productos básicos.
Especies de reptiles: es probable que 14 especies se dispersaron por escape accidental, 5 como polizones por transporte y 6 por liberación intencional.
Especies de anfibios: es factible que 3 especies pudieron dispersarse por escapes accidentales, 1 por liberación intencional y 1 por contaminantes asociados a la importación de productos básicos.
Especies de invertebrados: 8 especies probablemente se dispersan por escapes accidentales, 12 como polizones por transporte, 8 por liberación intencional, 21 por contaminantes por transporte y 8 de forma autónoma o no asistida.

En la actualidad, el 69 % de las especies de fauna exótica no tienen información geográfica asociada que permita conocer su distribución en el país y su relación con las principales actividades económicas y el uso del suelo.

Dado que algunas de las variables empleadas para analizar la distribución potencial de especies foráneas solo se ajustan al contexto de la fauna terrestre, es necesario priorizar una identificación que explique mejor lo que ocurre en el caso de los peces continentales.

Tras analizar diferentes variables, se encontró que en el caso de las aves, la agricultura es la actividad más importante para su dispersión, mientras que en peces es la demanda hídrica, entendida como el volumen de agua utilizado para actividades productivas acuícolas.

Acerca de la relación entre introducción y dispersión de fauna exótica y su relación con el factor humano, la cantidad de carreteras, en especial hacia el centro y norte del territorio nacional, resultan ser un mecanismo considerable en el desplazamiento de especies foráneas de vertebrados acuáticos y terrestres.



Al contrastar la información disponible sobre intensidad agrícola y registros de especies exóticas, los resultados apuntan, en general, al centro y norte colombianos como zonas geográficas que potencian la introducción y desplazamiento de vertebrados acuáticos y terrestres en mayor medida; hacia el sur del país prevalecen los vertebrados acuáticos.



La revisión de información de actividades ganaderas y registros disponibles de especies exóticas refleja un comportamiento similar al mapa de intensidad agrícola: el centro y norte colombianos son las zonas geográficas que potencian la introducción y desplazamiento de vertebrados acuáticos y terrestres en mayor medida; hacia el sur del país prevalecen los vertebrados acuáticos.
 


Los mapas muestran, con distintos niveles de intensidad, que Casanare, Meta, Cundinamarca, Tolima, Valle del Cauca, Caldas, Risaralda, Quindío, Antioquia, Santander, Norte de Santander, Córdoba, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Arauca, Casanare, Guainía, Vichada y Guajira, principalmente, son espacios geográficos donde los cambios en el uso del suelo y la relación con las actividades económicas establecen la dinámica de dispersión de las especies y las posibles invasiones, sin desconocer, también, las características propias de la fauna exótica para distribuirse y establecerse en el ambiente.

Entre las sugerencias a las autoridades ambientales, el informe advierte que ante los vacíos existentes asociados a la distribución geográfica de las especies exóticas es prioritaria una articulación con los sectores productivos, conocer además el impacto económico de las especies, las características que favorecen el potencial invasor y la dinámica de las poblaciones desde su introducción al día de hoy.

Así mismo sugiere orientar las decisiones futuras sobre introducciones intencionadas a partir del análisis de posibles daños que las especies traerían consigo, generar listados de las mismas prestando atención a aquellas con bajo riesgo y altos beneficios comerciales, y la implementación de buenas prácticas por parte los distintos actores económicos.
 

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Piden declarar "Probablemente Extinto" al sapo quimbaya

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Bogotá, D.C. 27 de junio de 2018

 


Macho adulto colectado en junio de 1994 en el Parque Natura Regional Ucumarí, Pereira, Risaralda. Foto: John D. Lynch.

 

•  Investigadores de distintas instituciones científicas, nacionales e internacionales, pidieron a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) declarar como Probablemente Extinto al sapo quimbaya, Atelopus quimbaya, especie endémica de los Andes colombianos.

 

•  Los estudios actuales, que intentan esclarecer las razones de la probable extinción del quimbaya, se enfocan en la presencia de la especie exótica trucha arcoíris y un hongo patógeno disperso por todo el mundo.

 

•  En visitas realizadas durante las últimas dos décadas a los mismos sitios donde fueron registrados los sapos en los años 90, no fue detectado ningún individuo, así como tampoco huevos o renacuajos.

 

Según la investigación desarrollada por las entidades nacionales Instituto Humboldt, universidades del Valle y Javeriana de Cali y Wildlife Conservation Society; y las internacionales ProCAT, Centro para la Ciencia Abierta y la Conservación de la Biodiversidad en Costa Rica y la Universidad Autónoma de México, el estado de conservación del género Atelopus en Colombia es crítico, ya que cerca del 80 % de las 44 especies que habitan el país enfrentan un grave riesgo de extinción.

Atelopus quimbaya pertenece a este género de sapos arlequín y se conoce en solo tres localidades de la vertiente occidental de los Andes centrales colombianos: la Reserva Natural La Montaña (municipio de Salento, Quindío), el Parque Natural Regional de Ucumarí (municipio de Pereira, Risaralda), y la Reserva Bosque del Río Blanco (cuenca del río Chinchiná).

Con la intención de esclarecer y comprender las eventuales causas de la disminución, e incluso extinción del sapo quimbaya, el equipo de investigadores reunió estudios científicos históricos y realizó salidas de campo a las tres localidades conocidas como hábitat de la especie para contrastar la información e intentar responder el interrogante.

A pesar del esfuerzo intenso y reciente por hallarlo en estos lugares no hubo avistamientos tras los últimos registros ocurridos entre 1994 y 1997. En cambio, según el estudio, en estos sitios hay presencia confirmada de la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), y se sospecha, del hongo infeccioso Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), dos posibles enemigos de la especie en cuestión.

En la cuenca del río Otún y en el Quindío se sabe de la existencia de la trucha arcoíris, para empezar, debido a dos grandes granjas para la crianza del pez. Se estima que en 1953, la especie exótica fue introducida en los ríos y en los estanques artificiales de la Reserva Natural de Navarco. En las salidas de campo, el equipo de investigadores detectó la presencia de la trucha aun en pequeñas corrientes de agua de los cauces de estas zonas.

El hecho de que la trucha habite en las cuencas donde fue común el sapo quimbaya, hace pensar que estaría involucrada en la disminución de sus poblaciones a través de la depredación, en primera medida de los huevos, y posiblemente de los renacuajos. El equipo investigador mantiene sus sospechas acerca del potencial efecto negativo del pez sobre este grupo de sapos, pues existe evidencia científica del impacto que ha tenido en otras especies de anfibios.

Un dato adicional revela que si bien la introducción de la trucha al país no coincidió con el momento en que inició la disminución de poblaciones del quimbaya, lo más factible es que la expansión de poblaciones de estos peces ocurrió constantemente, y de manera acelerada, hasta alcanzar el hábitat del sapo hacia 1990.


Por otro lado, está el hongo Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) originario de Asia y que se encuentra ampliamente distribuido alrededor del mundo. Hoy hay evidencia de la desaparición de poblaciones completas de anfibios causadas por el (Bd), que les afecta la piel, un órgano vital involucrado en la respiración. En animales susceptibles al hongo se producen, por ejemplo, paros cardíacos que matan los organismos.

En general, el género Atelopus es considerado como uno de los grupos más susceptibles entre los anfibios, de hecho el declive de numerosas especies del grupo tiene relación comprobada con el hongo. En el caso del sapo quimbaya, los análisis efectuados a 23 ejemplares, recolectados en 1979 y 1994, arrojaron un resultado negativo para la infección por (Bd).

Por lo pronto, los investigadores no descartan un posible vínculo entre el hongo y el cambio climático o una correlación de múltiples factores estresantes como potenciales responsables de la probable extinción del sapo quimbaya y de la disminución de otras poblaciones de anfibios.

Y aunque los resultados actuales no permiten establecer si (Bd) está o no involucrado en el declive de este anfibio, a la fecha se realizan estudios a ejemplares depositados en las colecciones biológicas del Instituto Humboldt, en Villa de Leyva (Boyacá) para comprobarlo.

De ser posible, a futuro se espera realizar estudios con el material biológico disponible en la Universidad del Valle, el Instituto de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia y el Museo de Herpetología de la Universidad de Antioquia, mismos que ayudarían a esclarecer la participación del hongo en la disminución de esta y otras especies de anfibios colombianos.

La importancia del sapo quimbaya, y en general los anfibios, radica en que desde el punto de vista ecológico son buenos indicadores del estado de conservación de ecosistemas debido a lo susceptibles que resultan a la contaminación y degradación del hábitat.

Por el contrario, su ausencia es una señal de cómo el cambio en el paisaje y el ambiente, causados por distintas actividades, afectan la biodiversidad a distintos niveles. En ese sentido, algunos estudios demuestran que los renacuajos ayudan en el mantenimiento de la estructura de las comunidades de algas y la productividad primaria de los ríos y quebradas.

Entre tanto, en medio de los esfuerzos científicos inconclusos y del desconcierto que generan las causas de la posible desaparición de este sapo endémico, los investigadores involucrados en el estudio no se dan por vencidos, en cambio sugieren continuar con los análisis en laboratorios y trabajos en campo en zonas aledañas a las exploradas, con la intención de descubrir poblaciones, quizá no detectadas hasta ahora, del quimbaya y de otras especies del grupo de los Atelopus con características similares.

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Termina "Sense8" pero nos quedan las bandadas mixtas de la biodiversidad

De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: Anisognathus igniventris; Atlapetes pallidinucha; Diglossa cyanea; y Conirostrum rufum.
Fotos: Felipe Villegas/Instituto Humboldt.

 

El mundo audiovisual despide a la serie Sense8 que cuenta la historia de ocho desconocidos de distintas nacionalidades, ubicaciones geográficas, culturas y orientaciones sexuales, quienes luego de una trágica muerte se encuentran mental y emocionalmente conectados de forma telepática, por una suerte de salto evolutivo. En ese contexto entran en juego personajes adicionales que buscan estudiarlos y entender lo que su existencia representa para el futuro de la humanidad, asimismo otros que intentan capturarlos o asesinarlos.

Si intentáramos descubrir en la biodiversidad colombiana una trama similar a la propuesta por esta serie del género de ciencia ficción tendríamos, en efecto, que existen individuos de distintas especies capaces de “conectarse”, comunicarse, entenderse, etc. entre sí, no por telepatía sino a través de sonidos, observaciones o imitaciones, que son objeto de estudio por parte de expertos y están en constante asecho por parte de sus depredadores. Para entender mejor de qué se trata, miremos un ejemplo en las aves.

El fenómeno se presenta en la fauna a través de sistemas sociales evidenciados en asociaciones momentáneas o permanentes de individuos de diferentes especies (primera similitud con Sense8), bien sea de mamíferos, peces o aves, para buscar y tomar alimento de manera eficiente y esquivar la depredación.

Aunque en el caso de las aves todavía se estudian la naturaleza y mecanismo de tales relaciones, la ciencia ha dado algunas luces al respecto; en primer lugar, ha determinado que al interior de las bandadas existen dos categorías o tipos de roles: uno nuclear y otro satelital.

En la categoría nuclear, las especies se encargan de la formación y mantenimiento de la bandada mixta guiando los vuelos desde la parte delantera o trasera del grupo, o bajo la figura de centinelas que detectan de forma fácil a los depredadores y emiten señales de alerta (otra similitud), pues logran un campo visual mayor. Por el contrario, las especies que cumplen un rol satelital en las bandadas mixtas se enfocan en la vegetación para la búsqueda y consumo de comida, lo que les da una ventaja alimenticia.

La posibilidad de ser capturado individualmente disminuye cuando se está en una bandada mixta (una similitud más) debido a dos aspectos: primero, a que el depredador tiende a confundirse y es incapaz de concentrarse en un objetivo específico; y segundo, a que las aves ubicadas hacia el interior del grupo siempre contarán con otro individuo más cercano al cazador.

En cuanto a la comunicación entre aves de bandadas mixtas se sabe que ocurre mediante la observación del comportamiento grupal y por la tracción que generan señales visuales o acústicas (y aquí tenemos otra similitud). Tratemos de entender en qué consisten:

Observación de comportamiento grupal: ha podido determinarse que al estar en contacto con otras especies, las aves adquieren destrezas para identificar alimento, lugares potenciales de aprovisionamiento y zonas ya visitadas.

Señales acústicas: las vocalizaciones mantienen a los miembros del grupo unido ante una baja visibilidad y sirven, además, para asegurarse del estado óptimo de los individuos. Cuando se trata de alertar sobre la presencia de un depredador, el sonido es prolongado, con volumen reducido y de tono agudo. Sucede, incluso, que a pesar de tal desarrollo comunicativo se presenten llamados falsos de alerta; en este caso, a través de la experiencia, las aves son capaces de identificar al interior del grupo a aquellas más confiables.

Así pues, por sus habilidades sorprendentes para comunicarse, entenderse, relacionarse y sobrevivir, aun en medio de la diferencia entre especies, sin desconocer, por supuesto, la gran responsabilidad que tienen en el desarrollo de procesos vitales para la conservación de los ecosistemas (descomposición, polinización y dispersión de semillas, etc.) y otras más, las bandadas mixtas de aves se asemejan, en mayor o menos medida, a la historia de Sense8.

Ahora que se terminan las maratones ininterrumpidas de episodios para seguir las andanzas de los sensates, quedan las aventuras al natural de las bandadas mixtas de aves, mamíferos o peces sobreviviendo a condiciones extremas y adversas; reaccionando a velocidades sorprendentes ante situaciones contrarias; “conectándose” por medio de sus propios códigos de comunicación; siendo insumo valioso para el quehacer investigativo; y huyendo de depredadores.

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Bogotá necesita un respiro: ¡Vamos a los cerros orientales con el Humboldt!

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Bogotá, D.C. 05 de junio de 2018

 


Foto: Instituto Humboldt.

 

•   En el Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA)¸ el Instituto Humboldt reanuda sus recorridos temáticos, guiados y gratuitos por senderos ubicados en predios de su sede Venado de Oro, en los Cerros Orientales bogotanos, para fomentar prácticas y estudios de fauna, flora, restauración ecológica y educación ambiental.

 

•   El recorrido es de 1,5 kilómetros, tiene una duración de dos horas, permite observar la ciudad y los cerros cubiertos por vegetación nativa y foránea; también, evidenciar el proceso de restauración ecológica que desde hace más de cuatro años se implementa en asocio con el Jardín Botánico José Celestino Mutis.

 

•   Niños desde los 7 años de edad, estudiantes escolares, universitarios, grupos de amigos familias o turistas pueden unirse a esta experiencia a través de las convocatorias publicadas en redes sociales o previa inscripción al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Este 2018, el mundo se une a la celebración del DMMA bajo el lema Un planeta sin contaminación por plásticos, iniciativa que apoyará el Humboldt en Bogotá a través de recorridos guiados por senderos peatonales de este “pulmón verde” que aporta calidad de aire a una ciudad poblada por millares de personas que viven entre la industrialización, la congestión vehicular y la polución asociada a estos factores.

De hecho, en marzo pasado, la Secretaría de Salud emitió una alerta amarilla por altos niveles de contaminación registrados en la ciudad. El índice de calidad de aire 2,5 MP (un polvillo microscópico producto de la contaminación que al entrar a las vías respiratorias causa enfermedades considerables) alcanzó los 55 microgramos por metro cúbicos en 24 horas, cuando no puede superar los 25 µg/m³.

 

Caminar, contemplar, respirar

Los recorridos guiados del Humboldt están diseñados para interactuar con la naturaleza, desde los sentidos, transformando el espacio en un aula viva reveladora. Con algo de suerte, ojos y oídos agudos, el visitante puede toparse con alguna de las 67 especies de aves que habitan la zona, entre ellas búhos, trepatroncos, colibríes, sinsontes y águilas, o maravillarse con especies de nogales de 20 metros de alto, curubas, encenillos, papayuelas, orquídeas, uchuvas, quiches, uva camarona, eucaliptos, acacias y pinos.

Al inicio del recorrido, basta con avanzar unos metros para observar los cerros Monserrate y Guadalupe, también parte del cañón que los divide. Es justo ahí donde se derivan los llanos orientales colombianos y comienzan los relatos del pasado cuando estas colinas, abundantes en vegetación nativa, eran para los muiscas el centro del mundo y del cosmos, residencia de divinidades, cercanía al cielo, motivo de adoración y despensa de alimento y medicinas.

Las casi 14 mil hectáreas que bordean la ciudad de norte (Humedal Torca) a sur (Boquerón de Chipaque) y alturas que alcanzan los 3.575 metros sobre el nivel del mar fueron, además, insumo en la fabricación de viviendas y edificaciones de la naciente Santa Fe de Bogotá, e incluso escondite de fugitivos amantes que huyeron a las profundidades del bosque y por azar tropezaron con el oro de tribus indígenas milenarias que aún permanece oculto, como cuenta la leyenda.

Y es, precisamente, el desconocimiento de esta historia lo que inspira la propuesta de los recorridos: “a la gente se le olvidó que aquí había orquídeas y normalmente las asocia con tierras bajas; la gente olvidó que aquí había robles y cedros que eran sagrados para los indígenas y desaparecieron de nuestra historia cultural”, afirma Wilson Ramírez –coordinador del Programa Gestión Territorial de la Biodiversidad– que busca y recolecta material nativo de los cerros que, tras fortalecerse en viveros, es sembrado en lugares estratégicos para su dispersión y atracción de especies de polinizadores.

Al continuar el trayecto aparecen, como cicatrices, vestigios de una incontrolada deforestación de especies nativas que sumada a construcciones civiles, prácticas agrícolas y ganaderas no sostenibles acarrearon un desequilibrio ecológico que intentó resolverse con un plan de reforestación con especies foráneas de pino, eucaliptos, retamo o acacia negra. Lejos de solucionar los inconvenientes ecológicos, estas especies –conocidas también como invasoras por su rápido crecimiento, dispersión y producción de semillas– dejaron los suelos llenos de hojarasca y semillas de sus árboles, también áridos al drenarles el agua necesaria para su crecimiento.

Menciona Wilson que al principio “se hizo un muestreo de lo que había en flora y fauna, así como un mapeo de actores sociales de los alrededores con el fin de entender cómo se asentaron aquí y su relación con el entorno para entender la historia de degradación de este lugar. Finalmente, y entendiendo esa línea base social y ecológica, se diseñó una línea de restauración”. Más adelante, el tramo propone un ejercicio de observación del sitio para comprender que la diversidad biológica se presenta no solo en zonas desprovistas de presencia humana sino también en las ciudades. Es así como parques, jardines, humedales, flores ornamentales, perros, palomas o chulos se integran al concepto de biodiversidad urbana.

Finalmente, y en contraste con las abundantes plantaciones de especies invasoras, los visitantes se enteran del proceso de restauración ecológica que le ha devuelto vegetación nativa a los cerros: bejuco lechoso, anturio bogotano, piñuela, angelito blanco, botoncillo y té de Bogotá. También se encuentran otros árboles olvidados del antiguo bosque maduro de estas colinas como el amarillo, el pino hayuelo, el nogal, el ruache y otros géneros más veloces de hierbas, trepadoras y arbustos que a lo largo de un año florecen y producen semillas que terminarán dispersas por el terreno.

“El ciudadano no identifica los cerros como lo eran hace 100 o 200 años, sino como son hoy, poblados de grandes plantaciones de eucaliptos y pinos. La gran ventaja es que estos cerros aún contienen mucho material nativo que si lo sabes rescatar lo puedes volver a propagar”, enfatiza Wilson. Los árboles más lentos, por el contrario, tardarán por lo menos dos o tres décadas en producir la primera semilla, pero esta particularidad no desmoraliza, por el contrario, estimula para continuar con la reintroducción de especies que, a futuro, devuelvan la identidad ecológica, eleven la cifra de flora nativa del lugar a más de 300, un número que se estima es similar al de bosques endémicos bien conservados y de áreas equivalentes a la del Venado de Oro y permitan observar aves no comunes en los bosques de la ciudad como la pava andina.

En una de las ciudades más pobladas de América Latina, y a escasos kilómetros del centro y sur urbanos se imponen los Cerros Orientales, postales vivas en el paisaje capitalino que hospedan fuentes hídricas y bosques altos andinos que garantizan calidad y disposición de servicios ambientales para casi ocho millones de capitalinos, 20 especies de mamíferos, 121 de aves y 479 de plantas; tres familias de reptiles y cuatro de anfibios; además, son la conexión ecológica regional de municipios vecinos. Conservar y aumentar estos registros depende de iniciativas como las implementadas por el predio Venado de Oro, que apuestan por la revitalización de la historia natural de estos gigantes vitales que, más que brújulas de ubicación geográfica en la ciudad, cobijan vida en múltiples formas.

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Instituto Humboldt y el Real Jardín Botánico de Londres crean banco de semillas nativas

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Bogotá, D.C. 30 de mayo de 2018

 


Foto: Felipe Villegas - Instituto Humboldt.

 

•  El banco se desarrolla partir de 50 plantas silvestres de ecosistemas de los páramos boyacenses La Rusia, El Valle y Ocetá.

 

•  Esta colección forma parte del muestrario nacional, custodiado por el Instituto Humboldt en Villa de Leyva, e internacional que espera reunir semillas del 25 % de las plantas del mundo para el 2020, proyecto liderado por el Jardín Botánico de Kew.

 

•  La iniciativa, que hace parte de los proyectos Colombia Bio de Colciencias, ideada por el Real Jardín Botánico de Kew espera establecer planes a largo plazo para la conservación y el uso sostenible del capital natural como apoyo al desarrollo de la bioeconomía de nuestro país.

 

Dentro de los 74 ecosistemas naturales reconocidos por el Sistema Colombiano de Información para la Biodiversidad (SIB), existen 26.000 especies de plantas silvestres que ubican al país en el segundo lugar a nivel mundial en diversidad de flora.

Entre estos ecosistemas, los páramos son estratégicos por tratarse de hábitats andinos de gran altitud que aportan a la regulación hídrica y hospedan flora variada y especializada. Sin embargo, estos enfrentan los embates del cambio climático, la agricultura, la minería y otras actividades humanas.

Ante tales escenarios, y dado que el 19 % del área total de los ecosistemas de alta montaña del país están en Boyacá, este departamento fue elegido como zona geográfica piloto para la recolección, conservación y evaluación de semillas de flora silvestre.

Entre la colección de semillas de plantas nativas de Boyacá fueron incluidas varias especies del género Espeletia, más conocidos como frailejones, parte importante de la vegetación que caracteriza el paisaje de los páramos.

Durante ocho meses, científicos del Jardín Botánico de Kew, la Universidad Pedagógica de Tunja y el Instituto Humboldt unidos a voluntarios de distintas entidades nacionales se formaron en procedimientos de conservación de semillas, desde recolección y procesamiento hasta el almacenamiento a largo plazo, con énfasis en técnicas para maximizar la variabilidad genética y asegurar su conservación tanto como sea posible.

Hasta el momento, las hipótesis investigativas indican que cerca del 80 % de las plantas en el planeta tienen semillas que toleran procesos de secado y almacenamiento, lo cual hace viable los bancos de este tipo como estrategias de conservación segura a largo plazo.

Si bien las iniciativas globales más destacadas solo estaban enfocadas en la conservación de semillas de plantas cultivadas, ahora se cuenta con estos reservorios de especies silvestres donde el más importante es el Banco de Semillas del Milenio, del Real Jardín Botánico de Kew, del cual forma parte la iniciativa puesta en marcha en Boyacá.

En el caso colombiano no existía un banco de semillas nacional o regional para que las plantas silvestres se conservaran por fuera de su hábitat, preservando así la diversidad genética de las especies prioritarias amenazadas, endémicas y útiles.

Así pues, con esta colección de semillas se espera apoyar futuros proyectos de restauración ecológica, conservación de plantas y de reintroducción y recuperación de poblaciones de especies amenazadas.

Desde ahora, este ejercicio se proyecta como la cuota inicial del que será un gran banco nacional de semillas de plantas silvestres que fortalecerá la capacidad de Colombia para recolectar, evaluar y explotar, de forma legítima, sus recursos fitogenéticos y gestionar de manera sostenible su diversidad biológica.

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Instituto Humboldt analizó propuestas ambientales de candidatos presidenciales

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Bogotá, D.C. 21 de mayo de 2018

 

 

•  El Instituto Humboldt identificó en las propuestas de gobierno ambiental, de los candidatos presidenciales, los vacíos existentes, los temas que ameritan atención, discusión o que requieren mayor compromiso en función de la formulación del próximo Plan Nacional de Desarrollo.

 

•  Aunque cuatro candidatos presidenciales coinciden en la defensa del agua como principio fundamental, no son claros en sus planteamientos en cuanto a la relación del recurso hídrico con la biodiversidad.

 

•  En general, las propuestas presentan vacíos en temas de gobernanza local, estrategias complementarias de conservación, manejo y sostenibilidad de áreas protegidas, restauración, gestión del conocimiento científico, políticas forestales, pesqueras y de acuicultura, respaldo presupuestal al fortalecimiento del Sistema Nacional Ambiental (Sina), entre otros.

 

El Instituto Humboldt realizó un análisis de las propuestas de gobierno en materia ambiental de los aspirantes a la Presidencia de la República (2018-2022), Humberto de la Calle, Iván Duque, Sergio Fajardo, Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras.

El estudio se basó en los seis ejes que soportan la Política Nacional para la Política Nacional para la Gestión Integral de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos (PNGIBSE), la cual da a Colombia la ruta para el desarrollo sostenible y las bases de articulación entre sectores de la sociedad, planteando retos frente ante nuevos escenarios de cambios actuales y futuros que demandan mayor participación social, comunitaria y sectorial.

Los ejes que fundamentan la PNGIBSE, y bajo la cual fue realizado el análisis, son: biodiversidad, conservación y cuidado de la naturaleza; gobernanza y creación de valor público; desarrollo económico, competitividad y calidad de vida; gestión del conocimiento, tecnología e información; gestión del riesgo y suministro de servicios ecosistémicos; y corresponsabilidad y compromisos globales.

 

Lo hallado en el análisis

 

Biodiversidad y conservación y cuidado de la naturaleza. En el primer eje se revisaron y estudiaron las propuestas de gobierno ambiental relacionadas con acciones de conservación de áreas silvestres, protegidas o no, y paisajes transformados para el mantenimiento de poblaciones de flora y fauna, la resiliencia de los ecosistemas y la garantía de provisión de los beneficios que ofrece la naturaleza para el sostenimiento humano a escala nacional, regional, local y transfronteriza.

Las conclusiones del análisis para este apartado revelan que los candidatos Humberto de la Calle, Gustavo Petro, Iván Duque y Sergio Fajardo proponen la defensa del agua como principio, eje y bien fundamental; aun así, sus planteamientos no evidencian su relación con la biodiversidad y la gestión integral de ese bien.

En general, no es claro si los candidatos presidenciales y sus equipos de campaña conocen la diferencia entre preservación, conservación y sus consecuencias. Por otra parte, si bien Humberto de la Calle, Gustavo Petro, Iván Duque y Sergio Fajardo confirman su compromiso con la delimitación de áreas protegidas, no es claro el compromiso en cuanto a la sostenibilidad de las ya declaradas.

Adicionalmente, se hallaron en las cinco propuestas vacíos en cuanto a mecanismos para la efectividad de las estrategias de conservación, nuevos modelos de protección de ecosistemas estratégicos como ríos y humedales.

 

Biodiversidad, gobernanza y creación de valor público. En este segundo eje, los planes de gobierno ambiental se analizaron a la luz del fortalecimiento de la relación entre el Estado y los ciudadanos urbanos y rurales, para gestionar de forma integral la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos desde la participación y la corresponsabilidad en las acciones de conservación, con la intención de asumir y percibir, socialmente, el mantenimiento de la diversidad biológica como un beneficio irremplazable que mantiene y mejora la calidad de vida a escalas nacional, regional y local.

El análisis del Instituto, para este segundo eje, considera necesario un mayor desarrollo en las propuestas de los candidatos en lo referente a mecanismos de solución de conflictos socioambientales y de protección ambiental con gobernanza local.

Si bien Humberto de la Calle, Gustavo Petro, Iván Duque y Sergio Fajardo proponen fortalecer el Sina, y Germán Vargas Lleras propone reformarlo, no es clara la manera en la cual se dará un respaldo presupuestal que permita el desarrollo de estas propuestas. Aunque hay planteado un fortalecimiento de la ciencia, la innovación, la tecnología y la investigación, no es evidente la relación directa con la investigación en biodiversidad como base científica para la toma de decisiones de políticas públicas ambientales y sectoriales.

 

Biodiversidad, desarrollo económico, competitividad y calidad de vida. En cuanto a este tercer eje de la PNGIBSE, los planes de gobierno ambiental se revisaron en función de incorporar la diversidad biológica y el suministro de servicios ecosistémicos en la planificación y toma de decisiones sectoriales, con el fin de generar una responsabilidad compartida que adelante acciones de conservación y valoración integral (económica y no económica) para mantener la sostenibilidad en las actividades de producción, extracción, asentamiento y consumo, y el mejoramiento de la calidad de vida a escalas nacional, regional y local.

En este apartado, el Instituto encontró que se ubican la mayoría de las propuestas de los candidatos, lo cual refleja que las prioridades como país luego del acuerdo de paz, sin importar de cuál candidato se trate, apuntan a impulsar el crecimiento económico del país y el aprovechamiento de la biodiversidad como fuente de riqueza.

La diferencia entre las propuestas radica en el mecanismo para alcanzar el crecimiento económico. Mientras Humberto de la Calle, Gustavo Petro y Sergio Fajardo defienden la necesidad de un equilibrio que permita la sostenibilidad ambiental, Iván Duque y Germán Vargas Lleras priorizan una sustentabilidad financiera del modelo de desarrollo.

Se considera necesario dar el debate acerca del rol de la biodiversidad en la construcción de bienestar y desarrollo económico, y sobre la priorización de actividades y metas en lo relacionado a la diversificación de la economía y el crecimiento rural; también resulta fundamental un mayor desarrollo de las propuestas frente a cómo avanzar en materia de bioeconomía y crecimiento verde.

Es indispensable, además, un mayor compromiso de los planes de gobierno ambiental en cuanto a la relación biodiversidad y ordenamiento territorial, de planeación urbana y crecimiento de las ciudades, aun cuando Gustavo Petro y Sergio Fajardo proponen una planificación del territorio en torno al agua. Finalmente, hay ausencia de políticas forestales, pesqueras y de acuicultura en todas las campañas presidenciales.

 

Biodiversidad, gestión del conocimiento, tecnología e información. En este cuarto eje, las propuestas de gobierno se estudiaron en función de una promoción, fortalecimiento y coordinación que genere, recupere, articule y divulgue información, saber y desarrollos tecnológicos provenientes de diferentes sistemas de conocimiento, los cuales alimenten y orienten la toma de decisiones con el fin de realizar una gestión integral de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos a escalas nacional, regional, local y transfronteriza.

Desde esta perspectiva, y tras el estudio de los planes de gobierno, el Instituto Humboldt estima conveniente una discusión en torno a la gestión del conocimiento articulado entre diferentes entidades, por ejemplo, Colciencias y los institutos de investigación del Sistema Nacional Ambiental (Sina).

El Instituto sugiere a los candidatos un mayor compromiso con los mecanismos de integración de la gestión del conocimiento en la toma de decisiones, aunque las propuestas de Humberto de la Calle, Gustavo Petro y Sergio Fajardo plantean fortalecer la agenda de innovación científica y tecnológica para promover saberes, conservación y uso de la biodiversidad. Llama la atención que solo dos candidatos hacen referencia a la importancia del diálogo e integración entre sistemas de conocimiento tradicionales y científicos.

En lo referente a vacíos existentes, y como se había anotado frente al segundo eje, están los temas de sostenibilidad financiera de la ciencia, la tecnología y la investigación en biodiversidad, los mecanismos de transferencia tecnológica, las políticas educativas basadas en diversidad biológica, y la educación ambiental.

 

Biodiversidad y gestión del riesgo y suministro de servicios ecosistémicos. En el quinto eje, las propuestas gubernamentales fueron examinadas en cuanto al adelanto de acciones para enfrentar las amenazas relacionadas con la pérdida y transformación de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, variabilidad y cambio climático para mantener la resiliencia socioecosistémica y reducir su vulnerabilidad, siguiendo el enfoque de mitigación y adaptación basadas en ecosistemas, de manera que no se comprometa la calidad de vida a escalas nacional, regional, local y transfronteriza.

Para el Instituto Humboldt, temas como la gestión de ecosistemas estratégicos dentro de la planeación y el ordenamiento del territorio, la relación entre la transformación de los ecosistemas y su vulnerabilidad ameritan un diálogo con los candidatos en función de las metas del próximo Plan Nacional de Desarrollo. En todas las propuestas se evidencian vacíos en cuanto a la conexión entre biodiversidad y gestión del riesgo más allá de la flora y la fauna, y el conocimiento de dicha relación para el diagnóstico y toma de decisiones.

 

Biodiversidad, corresponsabilidad y compromisos globales. Este último eje se encamina a las acciones que fortalezcan el posicionamiento internacional de Colombia como país megadiverso proveedor de servicios ecosistémicos de importancia global, que también adelanta acciones nacionales para contribuir con la lucha mundial contra los retos climático-ecológicos (cambio ambiental) que amenazan la estabilidad planetaria. Desde esta perspectiva, los resultados del análisis de los planes de gobiernos son:

Si bien todas las propuestas de los candidatos presidenciales coinciden en la necesidad de avanzar en los compromisos internacionales de Colombia en lo relacionado a cambio climático en la COP 21, no se hallaron mayores referencias a los demás tratados de la agenda global de biodiversidad, excepto en la de Sergio Fajardo que hace referencia al cumplimiento de las 20 Metas AICHI para la Diversidad Biológica.

 

Para nutrir el debate electoral

 

Como resultado de este análisis, y hasta el 25 de mayo, el Instituto Humboldt dirige preguntas a los candidatos presidenciales, a través de los canales institucionales en Twitter y Facebook, con la etiqueta #AmbienteElectoral, las cuales considera de fundamental discusión y que están asociadas a cada eje de la PNGIBSE y a las propuestas gubernamentales.

Además, y bajo la misma etiqueta #AmbienteElectoral, los usuarios pueden acceder a contenidos clave en materia de biodiversidad que tienen por objeto retroalimentar y fortalecer el debate electoral al tiempo que estimulan la toma de decisiones informadas.

Este ejercicio de análisis fue coordinado por la Oficina de Asuntos Internacionales, Política y Cooperación del Instituto Humboldt en cumplimiento de su quehacer misional y con el propósito de construir conocimiento que contribuya a generar consciencia, tomar decisiones informadas y movilizar las capacidades de la sociedad en torno a la conservación de la biodiversidad.

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