Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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El cuidado de un país anfibio

Nombrar al país como #ColombiaAnfibia es reconocer que nuestro territorio es también el agua que se acumula en las nubes, cae desde las montañas, fluye por sus quebradas, meandros y ríos, persiste en los morichales y lagunas, moja los esteros y acuíferos subterráneos y le da vida a los manglares antes de conectarse con los dos mares.

Los ecosistemas en los que se acumula el agua dulce temporal o permanentemente son los humedales. Estos cubren hasta el 26 % del país y determinan la dinámica de las especies que viven en ellos y de las que dependen del agua para sobrevivir, incluyendo, claramente, a nosotros como seres humanos.

 mapa humedalesMapa de humedales continentales e insulares de Colombia escala 1:100.000 Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt

Explora los mapas de humedales en #ReporteBIO

Para todos los colombianos, los humedales son imprescindibles en términos de alimento, sustento económico y experiencias culturales, pues de ellos sacamos animales para comer y plantas para elaborar artesanías; usamos el agua para regar los cultivos y darle de beber a los animales que criamos, y disfrutamos de su frescura para bañarnos o contemplar los reflejos de luz sobre sus ondulaciones.

Por lo tanto, el valor de los humedales está tanto en su riqueza natural, que involucra la biodiversidad y los flujos de agua, nutrientes y energía, como en los beneficios directos, indirectos y simbólicos que reciben las comunidades.

 rana
Eleutherodactylus johnstonei (Rana de lluvia o coquí)

 

Desde las costumbres y tradiciones de las culturas milenarias, hasta los más recientes desastres que hemos tenido que afrontar, también hemos descubierto que la naturaleza pulsátil de los humedales puede ocasionar la abundancia o la escasez del agua; en algunas temporadas aumenta y ocasiona inundaciones o en otras disminuye y produce sequías.

De esta manera, el buen manejo de los humedales permite afrontar estos cambios estacionales y climáticos para reducir los daños que se pueden ocasionar sobre los pobladores.

Seguimos aprendiendo en este sentido, especialmente frente a nuevos escenarios de mayores densidades de población humana y lugares altamente transformados como las ciudades, por lo que el 2017 fue proclamado como el año de humedales para la reducción del riesgo de desastres.

Escuche:
¿Cómo se puede incorporar el conocimiento sobre los humedales para poderlos gestionar apropiadamente y así prepararse para desastres o catástrofes naturales?

Entrevista a Lina M. Estupiñán y Úrsula Jaramillo

La importancia de estos ecosistemas, a nivel mundial, se celebra el 2 de febrero de cada año durante el Día Mundial de los Humedales. En esa misma fecha pero de 1971 se reunieron miembros de las Naciones Unidas para elaborar la Convención de Humedales en la ciudad costera iraní Ramsar.

El lugar de la reunión le da el nombre más conocido: Convención Ramsar. Esta tiene el objetivo conservar y usar sosteniblemente los humedales alrededor del mundo para el beneficio de la naturaleza y la humanidad.

En Colombia, recientemente la lista de humedales proclamados sitios Ramsar aumentó con dos nuevas adiciones: la Ciénaga de Ayapel en el departamento de Córdoba y Lagos de Tarapoto, el primer humedal Ramsar de la Amazonía colombiana.

La protección internacional de estos humedales es motivo de celebración, pues los humedales han sido altamente transformados y necesitan de distintas figuras de conservación y restauración para mantenerlos en estados saludables.

Se estima que el 24 % de los humedales del país ha sufrido algún tipo de cambio antrópico, y los de las regiones del Urabá, el piedemonte de la Orinoquía, la cuenca del río Sinú y La Mojana han sido los más afectados.

La ganadería y la agricultura son motores de cambio que han impactado fuertemente a los humedales, así como la contaminación de los cuerpos de agua con subproductos industriales y metales pesados.

Las amenazas a la salud de estos ecosistemas, junto con su importancia en términos ecológicos, económicos, sociales y culturales, hace que la conservación y la adecuada gestión de los humedales sea urgente.

El reto está en que la gran cantidad de humedales que existen en el país (48.000 registros de inventario nacional), que además deben ser manejados de forma diferencial según sus dinámicas propias, está en manos de distintas entidades que deben articularse para lograr una gestión que contemple los humedales como complejos conectados a pesar de encontrarse dentro de más de una jurisdicción.

 

Conoce más sobre #ColombiaAnfibia en nuestras publicaciones:
reporte.humboldt.org.co
http://www.humboldt.org.co/es/component/k2/item/802-colombiaanfibiav1
http://www.humboldt.org.co/es/component/k2/item/871-colombiaanfibiav2

 

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NASA apoyará con tecnología espacial monitoreo de biodiversidad colombiana

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Bogotá, D. C. 24 de enero de 2018

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- Tres proyectos para el monitoreo de la biodiversidad colombiana, propuestos conjuntamente desde el Instituto Humboldt e instituciones de EE.UU, fueron seleccionados en la última convocatoria de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) como apoyo al plan de trabajo del Grupo de Observaciones de la Tierra (GEO, por sus siglas en inglés).

- Las propuestas serán financiadas por la NASA durante los próximos tres años y, desarrolladas en colaboración con el American Museum of Natural History, el Instituto Max Plank y las universidades City of New York, Pace, Yale, Temple y Northern Arizona.

- La información resultante permitirá avances en el desarrollo de indicadores de estado y de degradación de ecosistemas, así como en el atlas nacional de la biodiversidad para la toma de decisiones, y en otros aspectos.

Se trata de iniciativas que integrarán las observaciones terrestres para la toma de decisiones en cuanto a la gestión y conservación de la biodiversidad colombiana, consolidarán una red nacional de observación de la diversidad biológica, y desarrollarán herramientas informáticas que formen mapas de distribución de especies y de estructura de hábitats a partir de imágenes satelitales, entre otras actividades.

La convocatoria buscaba proyectos que apoyaran la gestión de GEO, una red global de observaciones satelitales de la Tierra financiada por agencias espaciales como la NASA y ESA (European Space Agency), y cuyos enfoques de trabajo giraran en torno a temas relacionados con agricultura (seguridad alimentaria), clima, salud, biodiversidad, energía, desastres, desarrollo urbano e infraestructura.

Para este año, explica María Cecilia Londoño, investigadora del Instituto Humboldt y coinvestigadora de dos de las tres propuestas seleccionadas por la NASA, “todos los proyectos financiados para Colombia están enfocados en el área de biodiversidad”.

Los tres proyectos del Humboldt seleccionados por la NASA serán desarrollados en asocio con universidades norteamericanas, uno de los requisitos de la convocatoria. En el caso del indicador de degradación de ecosistemas que el Humboldt desarrollará colaborativamente, se utilizará información suministrada por un satélite de la NASA: GEDI (Global Ecosystem Dynamics Investigation, por sus siglas en inglés).

GEDI, inquilino de la Estación Espacial Internacional, registra imágenes terrestres para investigar sobre las dinámicas de los ecosistemas globales y, de esta manera, obtener información en cuanto a temas de degradación. Este satélite ha revolucionado el monitoreo de los bosques tropicales, pues a través de disparos de rayos láser hacia las copas de los árboles de nuestro planeta, toma mediciones a escala detallada de su altura y estructura interna.

El uso de esta tecnología traerá ventajas al país gracias a sus sensores activos capaces de traspasar nubes, condición particular en Colombia donde existen sitios de profusa nubosidad. Así pues, “las imágenes 3D de la vegetación nos permitirán, al apartar este obstáculo, obtener informes más completos de degradación en referencia a la topografía, disponibilidad de agua y temas de carbono asociado a los bosques”, según la investigadora Londoño.

En cuanto a la propuesta para la integración de observaciones de la Tierra en la toma de decisiones sobre la gestión y conservación de la biodiversidad colombiana, este proyecto desarrollará un sistema que facilitará la integración, proceso y análisis de información proveniente de sensores remotos (Earth observations) en una plataforma que sea insumo al momento de decidir de manera informada sobre la diversidad biológica nacional.

La información será integrada en cuatro módulos: uno sobre estado de conservación de la biodiversidad; otro relacionado a motores de cambio climático y humano en los ecosistemas; un tercero tiene que ver con los impactos futuros de cambio uso del suelo sobre la diversidad biológica; y, finalmente, la identificación de áreas prioritarias de evaluación y monitoreo.

De esta manera, el país será pionero en el uso y análisis de información de punta a nivel de sensores remotos o de satélites para temas relacionados con biodiversidad cuyos resultados tendrán incidencia directa en el territorio colombiano.

A su vez representará una oportunidad de visibilización para que agencias o instituciones internacionales conozcan la gestión del Humboldt y se animen a financiar, por ejemplo investigaciones de este nivel en Colombia, con mayores recursos. Al respecto opina Londoño: “esto nos da una posibilidad enorme en las redes internacionales de información y análisis espacial de diversidad biológica y ambiente que, por lo general, enfocan sus temas a monitoreo de cobertura (como el que realiza el Ideam), estudios de agua o de agricultura, pero que en cuanto al uso de contenidos satelitales aplicables en temas de biodiversidad todavía son débiles”.

Alrededor de 200 proyectos se presentaron en esta convocatoria para el desarrollo de procesos de investigación en temas de biodiversidad con el uso de tecnología de la NASA, y tres de los seleccionados este año tienen lugar en nuestro territorio con un socio colombiano (en este caso el Instituto Humboldt), “un hecho importante para el país” menciona la investigadora del Humboldt, “más por el prestigio científico de la NASA, conocida además por sus procesos rigurosos desde el punto de vista académico para la selección de propuestas en sus distintas convocatorias”.

En el caso del proyecto de creación de un software para evaluar indicadores de cambio de la biodiversidad, su coinvestigador Jorge Velásquez, del Instituto Humboldt, cuenta que “se pondrá a disposición de practicantes de conservación una caja de herramientas informáticas llamada Wallace (en honor al padre de la biogeografía, Alfred Rusell Wallace), la cual incorpora adelantos recientes en el modelamiento para el desarrollo de mapas de distribución de especies e indicadores del estado de la diversidad biológica, que se nutren del creciente flujo de datos disponibles en repositorios globales y nacionales (como el Acceso Libre y Gratuito a los Datos de Biodiversidad GBIF y el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia SiB) y de observaciones del sistema terrestre mediante satélites”.

Al ponerlo en marcha se espera, a nivel global, cerrar la brecha entre el creciente número de datos y métodos desarrollados por la comunidad científica, y la celeridad con que ocurren los procesos de cambio ambiental, “así facilitaremos a las agencias implementadoras de proyectos de conservación, un conjunto de herramientas de vanguardia y capacitación para medir y monitorear de forma más eficiente el estado de la biodiversidad y los procesos que las afectan”, sentencia Velásquez.

A nivel nacional, según el investigador, este proyecto permitirá avanzar en el desarrollo del atlas nacional de biodiversidad mediante la integración de software como Wallace y BioModelos, y de indicadores de estado y tendencia de la diversidad biológica a nivel de especies y comunidades facilitando, entre otras cosas, la evaluación de su riesgo de extinción.

Entre los demás proyectos internacionales elegidos por GEO NASA están aquellos orientados a la seguridad alimentaria y agricultura sostenible, redes de observación de la diversidad biológica, apoyo a comunidades indígenas en gestión territorial, vigilancia en salud, conservación de ecosistemas, gestión sostenible del agua, pronóstico e impacto de inundaciones súbitas, aumento de resiliencia energética, paisajes marinos, y otros.

Tras recibir retroalimentación, por parte de la NASA, el Humboldt trabaja desde ahora con las entidades estadounidenses para poner las propuestas en marcha hacia enero de 2018. La primera en dar inicio será la relacionada con el sistema de soporte para la toma de decisiones, la cual se realizará en asocio con la red PEACE (Plataforma para análisis ecológicos de los ecosistemas colombianos) conformada por académicos de las universidades Nacional de Colombia, de los Andes, del Rosario, Industrial de Santander, de Medellín, entre otras, quienes darán soporte a los análisis con el fin de elaborar síntesis de datos sobre biodiversidad.

Los resultados del desarrollo de los proyectos quedarán para uso y consulta pública. La idea, entonces, será diseñar un portal en el cual academia y autoridades ambientales accedan a la información de la NASA u otras organizaciones, se contraste con datos disponibles en la red institucional de referencia del Humboldt, se desarrollen análisis en sistemas de procesamiento de datos y luego se obtengan indicadores de biodiversidad.

De esta manera, “la parte académica podrá “jugar” con esas distintas variables y, sobre estas, obtener información específica. En el caso de las autoridades ambientales tendrán la posibilidad de hallar información específica para su jurisdicción y, en torno a ellas, conseguir respuesta. Así que diseñaremos un sistema con un tipo de análisis predeterminado para los tomadores de decisión en temas de degradación, de conservación, riesgo de pérdida de diversidad biológica, drivers de transformación y alternativas de respuesta para determinar áreas protegidas”, puntualiza Londoño.

 

 

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Detalles de la primera gran evaluación de biodiversidad en el río de la vida de Colombia

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Bogotá D.C, 19 de Enero de 2018 

 

Chucha                                                                           (Chucha) Didelphis marsupialis  Fotografía: Jorge E. García-Melo  

 

Espacio de migración para aves boreales, australes y neotropicales; hogar de jaguares, pumas, primates, dantas, delfines y peces ornamentales; también refugio de paso de fauna acuática en constante éxodo; territorio con la mayor riqueza de mamíferos del país, y la más amplia diversidad de especies de escarabajos coprófagos en el Escudo Guayanés; lugar con tres especies de plantas únicas en Colombia y el mundo; y punto geográfico con ocho nuevos registros de camarones y plantas.  Así es el río Bita, según la primera gran evaluación biológica de fauna y flora realizada por el Instituto Humboldt y la Fundación Omacha, con apoyo de la Gobernación del Vichada.

En esta primera “gran toma científica” del río Bita participaron más de 50 investigadores de universidades, institutos del Sistema Nacional Ambiental (Sina), organizaciones no gubernamentales y comunidades locales, quienes evaluaron la flora y fauna representada en esponjas, macroinvertebrados acuáticos, escarabajos coprófagos, cangrejos y camarones, peces, reptiles y anfibios, aves y mamíferos, durante época seca y lluviosa.

Los resultados compilados en la publicación Biodiversidad del río Bita demuestran la gran diversidad biológica de la cuenca: 424 especies de plantas, 3 de esponjas de agua dulce nunca antes estudiadas en Colombia, 34 de escarabajos coprófagos, al menos 87 de macroinvertebrados acuáticos, 11 de crustáceos decápodos entre camarones y cangrejos, 254 de peces, 19 de anfibios, 38 de reptiles, 201 de aves y 63 de mamíferos.

La investigación en uno de los ríos colombianos catalogados como de integridad ecológica primitiva hizo parte del proyecto Desarrollo de un marco conceptual, metodológico y operativo para el establecimiento de una figura innovadora de Río Protegido en el río Bita/departamento del Vichada, y cubrió un total de 200 kilómetros. 

El Bita, que se alimenta de más de 5000 quebradas y pequeños cauces que al confluir lo conforman, recorre 710 kilómetros de distancia desde su nacimiento en el municipio de La Primavera hasta su desembocadura en el río Orinoco.

Cabe destacar que esta zona geográfica se encuentra influenciada por el llamado Escudo Guayanés, una alineación geológica conformada por la Guayana Venezolana, la región norte de Brasil, Guyana, Surinam, Guayana Francesa y en la región amazónica, en el departamento de Guainía, creada hace cerca de doscientos millones de años después de la ruptura del súper continente Pangea.

En la actualidad, el Bita presenta ecosistemas con alto grado de conservación: comunidades vegetales de palma de moriche y bosques en las riberas en los que habitan dantas y venados; en sus aguas se encuentran pavones, peces “bandera” (emblema del Vichada), arawanas azules y sapuaras; también rayas, esponjas de agua dulce y la tortuga charapa, características que permiten considerar a este afluente como el río de la vida y el de mejor estado de conservación en la cuenca del Orinoco con un total del 95 % de coberturas naturales, 2,5 % en procesos agrícolas y forestales, y un 3% en áreas urbanizadas.

Aun así, la cuenca es objeto de distintas amenazas, a diferentes escalas. Al respecto, la publicación menciona que los riesgos están relacionados “con la minería y agricultura en los páramos, la tala y deforestación en el piedemonte (uno de los cuatro ecosistemas más amenazados en Colombia, según los estudios de la Lista Roja de Ecosistemas de Colombia), las explotaciones agrícolas y pecuarias en los Llanos Orientales y los megadesarrollos agrícolas planeados o en curso en las erróneamente denominadas “sabanas mal drenadas de la altillanura”, las cuales no son otra cosa que remanentes del Escudo Guayanés que afloran en nuestro territorio, asimilándolos ecológicamente con el Cerrado, región brasileña con la que comparte algunas características pero que de ninguna manera puede equipararse”.

 

Los sorprendentes hallazgos en el Bita

 

CiervoVich                                                                          (Venado) Odocoileus cariacou Fotografía: Estefanía Izquierdo.

 

Mamíferos. Se registraron 63 especies distribuidas en 11 órdenes, 22 familias, 12 subfamilias y 51 géneros. Murciélagos del orden Chiroptera aportaron el mayor número de especies (58,7 %), le siguen Carnivora (12,7 %), Rodentia (9,5 %), Didelphiomorphia, Pilosa y Artiodactyla.

En cuanto a primates, el porcentaje de presencia es de 3,2 %; las órdenes Cingulata, Perissodactyla, Cetacea y Lagomorpha presentaron el menor número de especies (1,6 %). La riqueza de especies de mamíferos reportada representa alrededor del 12,1 % de los mamíferos del territorio nacional.

En la cuenca del Bita, además, se identificaron especies claves, objetos potenciales de conservación, asociadas a ecosistemas acuáticos como el delfín rosado del Orinoco (Inia geoffrensis), la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y la neotropical (Lontra longicaudis), y otras asociadas a ecosistemas terrestres como el jaguar (Panthera onca), el puma (Puma concolor) y la danta (Tapirus terrestris) que permiten corroborar la importancia ecológica y funcional del río Bita dada la constante oferta de agua, alimento y refugio; además de funcionar como corredor biológico que garantiza las áreas mínimas requeridas para conservar poblaciones de estas especies.

La conservación de esta mastofauna depende de estrategias de manejo que mitiguen y ayuden a planificar las presiones de origen antrópico, actualmente representadas por el incremento de la agroindustria forestal con especies vegetales afines al fuego como el pino silvestre (Pinus silvestris), la acacia (Acacia mangium) y el eucalipto (Eucalyptus melliodora), y que aminoren los efectos causados por el cambio climático y los conflictos entre grandes felinos y la producción ganadera.

Flora. Fueron recolectados 1474 especímenes pertenecientes a 102 familias, 278 géneros y 424 especies. Se encontró 1 posible especie nueva de perama (Rubiaceae), 4 nuevos registros para el país: genlisea sanariapoana (Lamiaceae), sauvagesia (Ochnaceae), polygala microspora (Polygalaceae) y borreria pygmaea (Rubiaceae), y 3 endémicas para Colombia: euplassa saxicola (Proteaceae), henriettea goudotiana (Melastomataceae) y pepinia heliophila (Bromeliaceae), esta última categorizada como Vulnerable (VU) según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Esponjas. Se identificaron dos especies en la planicie inundable: metania reticulata y drulia uruguayensis (Metaniidae); asimismo, una especie no identificada (Metaniidae) restringida a las rocas sumergidas en el canal principal del río.

Cangrejos y camarones. Se colectaron 2756 ejemplares, de los cuales fueron identificados: 10 especies de camarones y 1 cangrejo. La riqueza de la zona es alta (11 especies), con respecto a estudios anteriores realizados en otras subcuencas del Orinoco. Por primera vez para el país fueron registradas 4 especies de camarones, 2 del género Pseudopalemom (P. gouldingi y P. nigramnis) y 2 del Macrobrachium (M. dierythrum y M. manningi).

Escarabajos coprófagos. Se identificaron 34 especies y 17 géneros, determinados a partir de una muestra de 6249 individuos. También, 7 especies obtuvieron alto valor de conservación de acuerdo a criterios de tamaño, distribución y funcionalidad. De acuerdo con esta evaluación, y comparado con los estudios previos, el río Bita es considerado como uno de los lugares con mayor diversidad de escarabajos coprófagos en el Escudo Guayanés colombiano.

Peces. Se registraron 254 especies, distribuidas en 42 familias y 13 órdenes. Los más diversos y abundantes son los characiformes y siluriformes. De la misma manera, fueron reportadas 25 especies migratorias, 100 ornamentales, 25 de importancia pesquera, 1 En peligro (EN) y 4 Vulnerables (VU) según criterios UICN.

Anfibios y reptiles. Fueron reportados 18 especies de anfibios y 38 de reptiles, los cuales identifican la importancia de los ecosistemas terrestres y acuáticos asociados al río Bita para la herpetofauna de la región.

Aves. Se registraron 201 especies de aves de 50 familias y 22 órdenes. De estas, 74 fueron en la época seca, 31 en la lluviosa y 96 en ambas. Hay reporte de 8 especies migratorias: 6 boreales, 1 austral y 1 que presenta migración neártico-tropical. Del total de especies, 22 no tenían reportes en esta zona del Vichada o están restringidas a regiones de la cuenca del río Bita, diferentes a las muestreadas.

Como conclusión, los resultados obtenidos demuestran que el Escudo Guayanés de la Orinoquia colombiana es mucho más diverso de lo pensado, y que cualquier intervención que se haga en él debe planearse de manera cuidadosa y responsable para no afectar la funcionalidad ecológica de sus ecosistemas.
En lo relacionado a flora y fauna silvestre, los datos generados servirán de insumo valioso para diseñar un plan de manejo de la cuenca e impulsar figuras de conservación y de toma de decisiones basadas en información científica que apoye, también, la construcción de indicadores de biodiversidad susceptibles de monitoreo a largo plazo.

Finalmente, la presencia de especies carismáticas, como los delfines de río, las nutrias, diferentes aves y peces como los pavones, permitirán consolidar procesos de turismo sostenible de naturaleza y fluvial que podrían constituir un importante aporte económico en la zona.

La publicación está disponible, ahora, para consulta y descarga gratuita aquí

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Biodiversidad del río Bita, Vichada, Colombia

Dentro del proyecto “Desarrollo de un marco conceptual, metodológico y operativo para el establecimiento de una figura innovadora de Río Protegido en el río Bita/Departamento del Vichada”, suscrito entre la Gobernación del Vichada y el Instituto Alexander von Humboldt (IAvH), se llevó a cabo un estudio entre la Fundación Omacha y el IAvH que incluyó una evaluación biológica rápida realizada en aguas bajas y altas, en cuatro ventanas de trabajo: Anakay, Mi Familia, La Florida y Rampa Vieja, ubicadas en la parte media y alta del Bita, con representatividad en los municipios de La Primavera y Puerto Carreño. En conjunto, las cuatro ventanas de trabajo cubrieron un tramo de aproximadamente 200 km lineales del río. La selección de estas áreas tuvo en cuenta varios criterios: 1-.Que incluyera una muestra representativa de ecosistemas terrestres y acuáticos. 2-. Que fueran representativos de la cuenca alta y media del río. 3-. Accesibilidad. 4-. Parches anchos de bosque de galería. El equipo de profesionales e investigadores locales incluyó 51 personas, que evaluaron la flora, esponjas, macroinvertebrados acuáticos, escarabajos coprófagos, crustáceos decápodos, peces, herpetofauna, aves y mamíferos. El trabajo de campo se realizó en dos períodos climáticos contrastantes: el primero entre el 13 y el 24 de febrero de 2016 (época seca), y el segundo del 26 de mayo al 5 de junio del 2016 (época de lluvias). En ambos muestreos se coordinó la logística previamente, y el ingreso de los investigadores se hizo por vía terrestre. Las embarcaciones y la instalación de los campamentos se hicieron con un equipo de avanzada.

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Libro Rojo de Peces Dulceacuícolas de Colombia (2012)

En el marco del Plan Operativo Anual (2010 – 2011 - 2012) del Programa de Biología de la Conservación y Uso de la Biodiversidad del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, se llevó a cabo la actualización del Libro Rojo de peces dulceacuícolas de Colombia o proceso de evaluación del riesgo de extinción y evolución del estado de conservación de las especies de peces dulceacuícolas, como también es conocido. Esta iniciativa se llevó a cabo con el aval del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial – MAVT (hoy Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADS) y la participación del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, WWF Colombia, y la Universidad de Manizales. En este proceso contribuyeron más de 50 investigadores, vinculados a unas 30 instituciones académicas, gubernamentales y no gubernamentales.

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Crean completo listado de especies de peces de agua dulce para Colombia

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¡Que ninguna se nos escape!

Investigadores elaboran listado oficial de especies de peces de agua dulce de Colombia

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ACICTIOS (Asociación Colombiana de Ictiólogos) La red de expertos en peces mas grande del país, entre los que se encuentran científicos del Instituto Humboldt, elaboró la lista digital de referencia de las especies de peces de agua dulce de Colombia, para enfocar esfuerzos en su conservación y contrarrestar acciones que amenazan con disminuir la ictiofauna nacional.

El proceso, apoyado por Colciencias a través del Proyecto Colombia BIO y el SiB Colombia, incluyó una verificación exhaustiva del último listado de la ictiofauna colombiana de agua dulce correspondiente a 2008, la adición de nuevas especies, la exclusión de aquellas cuya presencia en Colombia no estaba soportada por especímenes en colecciones y una revisión de la distribución geográfica.

Como resultado, se determinó que Colombia ocupa el segundo lugar en riqueza de especies de peces de agua dulce, después de Brasil, con un total de 1494 (374 de ellas endémicas). De estas especies, 706 están en la región hidrográfica del Amazonas, 663 en el Orinoco, 223 en el Caribe, 220 en el Magdalena-Cauca y 130 en el Pacífico.

Por primera vez en Colombia, los ecosistemas de agua dulce atraen la atención del público, la academia y los tomadores de decisiones, quienes en la actualidad debaten distintas estrategias para su conservación y uso sostenible, y el de su biota.

Prueba de ello es la Lista de especies de peces de agua dulce de Colombia, a cargo de un equipo curatorial encargado del proceso de actualización, revisión y publicación periódica de datos a través del estándar Darwin Core (DwC) que facilita la gestión de datos biológicos.

El equipo de expertos de ACICTIOS encargado del proceso de renovación de la lista tomó como insumo el último listado de especies de peces de agua dulce de Colombia publicado en 2008; también, consultó artículos de investigación que describían nuevas especies y revisiones taxonómicas y sistemáticas de géneros y familias.

Además revisó especímenes de la Colección Zoológica de la Universidad del Tolima-Ictiología (CZUT-IC); del Instituto Humboldt que alberga, por ejemplo, ejemplares particulares de peces, como uno de los tipos del pequeño bagre endémico del altiplano Cundinoboyacense (Trichomycterus bogotensis), capturado en el barrio Chapinero de Bogotá en 1912, y del pez graso del Lago de Tota (Rhizosomichthys totae), la única especie dulceacuícola reportada extinta para Colombia desde la década de los 40; y recogió datos de los museos de Ciencias Naturales (IMCN) y Javeriano de Historia Natural (MPUJ).

Por ejemplo, gracias al proceso de validación individual de 1435 especies listadas en 2008, los expertos determinaron que 202 especies fueron inventariadas de manera incorrecta para Colombia, es decir casi un 15 % del total, con las serias implicaciones que esto trae para los instrumentos de gestión y conservación de la biodiversidad, basados en dicho inventario.

De igual manera, los investigadores corrigieron la distribución geográfica de otras 175 especies, un proceso de validación casi detectivesco, pues necesitó de un rastreo en todas las fuentes bibliográficas y de ejemplares disponibles en las colecciones ictiológicas nacionales, hasta determinar la identificación taxonómica correcta de los registros.

Los resultados logrados hasta el momento están disponibles de manera gratuita y abierta, a través del Sistema de información en Biodiversidad  de Colombia (SiB Colombia) y la Infraestructura Mundial de la Biodiversidad (GBIF), plataformas en las cuales se publicarán las futuras actualizaciones de la lista.

De esta manera, la depuración de datos realizada principalmente a nivel de especie, refuerza la importancia de las colecciones biológicas como repositorios del patrimonio de la biodiversidad y permite verificar las identificaciones de las muestras.

Asimismo, la actualización del listado es un requerimiento fundamental para asegurar su incorporación en el proceso de toma de decisiones en cuanto a la conservación de las especies y ecosistemas acuáticos colombianos, los cuales enfrentan procesos de transformación por causa de actividades mineras, construcción de plantas hidroeléctricas, expansión de la frontera agropecuaria y la consecuente desforestación, polución industrial y doméstica, desarrollo de hidrovías, introducción de especies exóticas y el cambio climático.

En el mismo sentido, el proyecto espera concluir el proceso de depuración de datos para todos los registros disponibles en las colecciones ictiológicas colombianas (alrededor de 75.000 en total) antes de diciembre de 2017.

Consulte el paper sobre este proyecto aquí.

Listado de especies de peces de agua dulce de Colombia

Listado de riqueza de peces de agua dulce de Colombia por especie

Listado de riqueza de peces de agua dulce de Colombia por zona hidrográfica

 

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Las 35 plantas exóticas con alto potencial de invasión en Colombia

 

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 Bogotá, D. C. 28 de septiembre de 2017

 

Naranja

Thunbergia alata. Foto Dairon Cardenas

 
  • Colombia ha registrado 597 especies de plantas introducidas o trasplantadas, identificadas en diversos biomas y sus ecosistemas.
  • Un análisis de riesgo de invasión realizado a 84 plantas confirmó alto riesgo para 42 de ellas.
  • Persisten vacíos de información en inventarios de algunas zonas del país, por lo que el número de especies exóticas podría ser mayor.
 

En la actualidad, las invasiones biológicas son consideradas como la segunda causa de pérdida de la biodiversidad en los ecosistemas terrestres, marinos y de agua dulce, y la primera en los territorios insulares.

En cuanto a plantas exóticas se refiere, estas representan uno de los grupos más amplios e intencionalmente introducidos en Colombia con fines productivos como especies medicinales, forrajeras u ornamentales.

Aunque es innegable la importancia económica de estas plantas, aún falta información específica acerca de los efectos de la introducción en el país; sin embargo, existen evidencias en otras regiones sobre su invasividad por lo cual se les ha evaluado como especies de alto riesgo.

Por tal razón, el Instituto Humboldt, desde su programa Ciencias de la Biodiversidad y la línea de Evaluación de Riesgo de Vida Silvestre, presenta la publicación Plantas exóticas con alto potencial de invasión en Colombia, desarrollada en colaboración con el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi).

El trabajo de investigación incluye 35 fichas de especies exóticas, identificadas por su potencial invasor, con información referente a su biología, ecología, impactos potenciales, distribución nacional y global.

De esta manera ofrece una herramienta que orienta la toma de decisiones relacionadas con la identificación de especies exóticas, al tiempo que fija la mirada en temas relevantes sobre la investigación y el manejo de las invasiones biológicas desde su diversidad funcional y el análisis de vías de introducción y dispersión en el país.

Las 35 plantas exóticas con alto potencial de invasión
Entre las plantas identificadas con alto potencial de invasión, según la publicación, están la palma africana; la acacia; el retamo espinoso y el liso; el eucalipto; el jengibre; el pino Caribe; la caña brava; el bambú; la grama; el ojo de poeta; el algodón de seda; la lenteja y la lechuga de agua; el helecho crespo, el de agua y el marranero; la higuerilla; la leucaena; la peste de agua; el buchón; la grama de gallina; la estrella africana; la braquiaria, el pasto elefante, el dulce, el poa, el guinea, el henea, el braquiaria y el puntero; la paca blanca; el yaraguá; la salvinia gigante.

Las más apetecidas por su valor económico
Entre las plantas introducidas a Colombia, por su alto interés económico, están la palma africana, la caña brava, el bambú, el kikuyo, la grama, el pasto estrella, la falsa poa, el pasto yaragua y guinea, el yaraguá, la caminadora, la braquiaria, la acacia, el higuerillo y la acacia glauca.

Las de mayor distribución
Las plantas invasoras con presencia registrada en los 32 departamentos de Colombia son el pasto guinea y la grama de gallina; en 30 zonas del país hay registros del pasto puntero y en 29 de la lechuga de agua.

Las zonas con más y menos información

Cundinamarca es el departamento con más registros (30 especies), seguido del Meta y Valle del Cauca (26 respectivamente), y Huila y Tolima (25). Las zonas del país con menos presencia de plantas con potencial de invasión son Guainía (5), San Andrés, Providencia y Santa Catalina (7), Atlántico y Sucre (8) y Guaviare (9).

En lo local, en los humedales se registra su presencia, asimismo municipios como Albán, Anolaima, Bojacá, Chocontá, Facatativá, Fómeque, Fusagasugá, Granada, Guaduas, Chía, Cogua, La Calera, La Mesa, Madrid, Mosquera, Nilo, Tabio, Tenjo, El Rosal, Cachipay, Chía, Pasca, San Bernardo, Sesquilé, Sibaté, Silvania, Soacha, Sopó, Suesca, Subachoque, Tena, Tocancipá, Villeta, Zipaquirá, Carmen de Carupa y Fúquene en Cundinamarca.

En los municipios boyacenses de Chivor, Guateque, Garagoa, Santamaría (vereda Calichana), Tenza, Ventaquemada, Villa de Leyva, Ramiquirí, Ciénaga, Duitama, Guicán, Sáchica, Samacá, Socha, Tota, Monguí y Paipa hay registros; también en Pasto, Puerres, Tangua y El Cumbal, en Nariño; Puerto Asís, Mocoa y Sibundoy, en Putumayo; Amagá, Medellín, Urrao, Rionegro, La Unión, Santa Rosa de Osos, Yolombó y Yarumal, en Antioquia; Barranquilla en Atlántico; Manizales, Chinchiná, la Violeta, La Siria, La Manuela, Palestina, Trinidad, Salamina, Pensilvania y Villa María, en Caldas; Popayán en Cauca; Montería, Cereté y Momil, en Córdoba; y San José del Guaviare en Guaviare.

Finalmente en Campoalegre, Hobo, Rivera, Algeciras, La Plata y Palermo, en el Huila; Cucutilla y Pamplona, en Norte de Santander; Armenia, Calarcá, Circasia, Finlandia y Salento, en Quindío; Pereira y Dosquebradas, en Risaralda; Cundinamarca, Gámbita, Tona y California, en Santander; Ortega en Tolima; Cali, Palmira, Restrepo, Tuluá y Roncésvalle, en el Valle del Cauca; Puerto Carreño y Cumaribo, en Vichada; Villavicencio, Puerto López, Puerto Gaitán y San Martín, en Meta; y San Vicente del Caguán, La Montañita y Belén de los Andaquíes, en el Caquetá.

Este trabajo colaborativo entre los institutos de investigación evidencia la priorización de la temática sobre la cual han contribuido desde 2008 con la generación de conocimiento en la toma de decisiones a escala local, regional y global.

También, es un aporte a la implementación de acciones nacionales como el Plan nacional para la prevención, control y manejo de las especies introducidas, trasplantadas e invasoras, y responde a los compromisos internacionales suscritos por el país, entre el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) que establece la identificación y priorización de las especies exóticas invasoras y sus vías de introducción hacia 2020.

 

 

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Se crea área protegida regional más grande de Colombia

El pasado miércoles 6 de septiembre el Consejo Directivo de la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó) creó el área protegida regional más grande que se haya declarado hasta el momento en el país.

Choco

Se trata de una zona marino-costera en el pacífico chocoano denominada Distrito Regional de Manejo Integrado Encanto de los Manglares del Bajo Baudó. Dicha área cuenta con 314.562 hectáreas (ha) equivalentes a la superficie del departamento del Atlántico; de estas, dos terceras partes corresponden a ecosistemas marinos y el restante a manglares y otros bosques inundables.

Estos ecosistemas son estratégicos para la biodiversidad, el recurso pesquero y el bienestar de las comunidades. Refiriéndose, pues, a la segunda área protegida del país que preservaría mayor cantidad de manglares, luego del Parque Nacional Natural Sanquianga, en Nariño.
Esta declaratoria fue posible gracias al liderazgo de Codechocó y a diez consejos comunitarios de comunidades afrodescendientes, quienes solicitaron la creación del área protegida; también a la participación por cooperación técnica y financiera de varias instituciones entre las que se encuentran Naturaleza y Cultura Internacional, el Instituto Humboldt, World Wildlife Fund (WWF) Colombia, Wildlife Conservation Society (WCS) Colombia, Fundación Marviva, Corparién y la alcaldía del municipio del Bajo Baudó.

En particular, el Instituto Humboldt en convenio con Naturaleza y Cultura Internacional apoyó la etapa de consulta previa y la de consolidación de los documentos técnicos para el aval del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis (Invemar).
Ahora continúa con el apoyo a los concejos comunitarios en la formulación del plan de manejo y la implementación de proyectos piloto que promuevan el desarrollo sostenible relacionados con actividades de fortalecimiento étnico, productivo y comunitario; la cosecha y comercialización de la palmera naidí; la construcción de estufas ecoeficientes; la promoción de prácticas de pesca sostenible; y el control y vigilancia del área.

Cabe resaltar que la zona cuenta con un potencial de turismo gastronómico y de naturaleza importante, pues además de la calidez de los habitantes y de ser vecina del municipio de Nuquí, sus recursos pesqueros y manglares, bosques y playas son inigualables.
Así pues, promover el desarrollo y la integración social de las comunidades locales resulta clave en este momento de posconflicto en el Bajo Baudó, una región históricamente golpeada por la violencia; y en la actualidad, tras el retiro de algunos frentes guerrilleros de las FARC, en disputa por el control de tráfico de narcóticos por parte de diferentes grupos armados criminales y disidentes.

Por todo lo anterior, este proyecto resulta más que pertinente, al punto de que podría ser un caso exitoso en el cual el capital natural y el manejo sostenible de la naturaleza apoyaría en la consolidación de la paz territorial.

Localización del área protegida

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Cortesía: Codechocó y Fundación Marviva

 

 

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Aves y anfibios al límite si temperatura en Colombia aumenta 5 grados centígrados

Bio

 

Según la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático, entregada por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la temperatura de Colombia será 2.4 grados centígrados más alta por factores relacionados con el uso del suelo, sectores manufactureros y de transporte, deforestación, entre otros.

En datos incluídos en el reciente informe, Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia, el Instituto Humboldt analiza factores de transformación y pérdida de diversidad biológica, entre ellos los efectos que el aumento de 5 grados centígrados en la temperatura del país, por causa del cambio climático, tendría en hábitats de cinco especies de aves colombianas.

La afectación directa de zonas se traduce en la desaparición de hábitats ideales para una variedad de especies, las cuales están adaptadas a estos espacios. Es decir, que las condiciones óptimas de temperatura y lluvia a las que está acostumbrada la fauna y flora silvestres podrían cambiar.

De esta manera, el resultado del aumento en la temperatura podría ocasionar, por ejemplo, que una especie esté obligada a desplazarse hacia zonas más frías para encontrar las condiciones apropiadas que garanticen su supervivencia.

En un país tropical como Colombia, los climas con temperaturas bajas se encuentran montaña arriba; así pues, las especies realizarían movimientos altitudinales para llegar a zonas en las cuales sobrevivir.

Por el contrario, y dado que no todas las especies pueden adaptarse al cambio climático, muchas serían incapaces de realizar o finalizar tales desplazamientos al toparse con áreas inhóspitas, como centros urbanos o zonas agrícolas, e incluso al no hallar lugares adecuados a los cuales acudir, lo que ocasionaría su inminente extinción.

Se estima, por ejemplo, que de 46 especies de anfibios estudiados, 21 quedarían atrapadas en zonas de bajo relieve que actuarían como islas o trampas térmicas y rodeadas de temperaturas inapropiadas; 13 de ellas se encontrarían con espacios urbanos o agrícolas donde les sería imposible sobrevivir.

Para las aves, un aumento de 5ºC en la temperatura causaría la extinción de cinco especies cuyos hábitats se localizan en la serranía del Darién, Perijá y Chiribiquete, áreas apreciadas por avistadores debido a su diversidad y riqueza.

Las especies con riesgo de extinción serían el arañero del Pirré (Basileuterus ignotus), el chamicero de Perijá (Asthenes perijana), la perdiz Tacarcuna (Odontophorus dialeucos), la esmeralda del Chiribiquete (Chlorostilbon olivaresi) y la tángara de nuca verde (Tangara fucosa).

El cambio climático es parte de este nuevo reporte sobre el estado y tendencias de la biodiversidad colombiana dada su importancia crítica en el manejo de los recursos naturales, los riesgos que supone para la supervivencia de la diversidad biológica, el incremento en los niveles del mar, la aceleración en la desertificación, el derretimiento de los nevados y glaciares, la reducción de la producción agrícola, entre otros.

Desde el Humboldt se desarrollan iniciativas que responden a las necesidades nacionales, regionales y locales para adaptarse y mitigar los efectos relacionados con el cambio climático, favoreciendo una gestión territorial planificada que incluya conocimientos indígenas y locales.

Más información de cambio climático en Bio 2016, disponible ahora para consulta en línea.

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Instituto Humboldt, primer lugar en Colombia en publicación y divulgación científica

Entre los centros de investigación del país, el Instituto Humboldt tiene el primer lugar en cuanto a la publicación de contenidos digitales en redes, con énfasis en generación y comunicación académica del conocimiento científico.

 

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Así lo informó el Ranking Web de Centros de Investigación del Mundo (RWCIM), una iniciativa del Laboratorio de Cibermetría del Centro de Ciencias Humanas y Sociales que mide el volumen, visibilidad e impacto de las páginas web de los centros de investigación.

En el listado de 18 organizaciones nacionales están Colciencias, el Instituto Agustín Codazzi (IAC), el de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andreis (Invemar), el Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), el Servicio Geológico Colombiano (Instituto Colombiano de Geología y Minería), entre otros. Aquí puede conocer el ranking completo.

Este sondeo observa, principalmente, la producción científica relacionada con artículos evaluados, contribuciones a congresos, borradores, monografías, tesis doctorales, informes, etc., sin desconocer materiales originados a partir de cursos, seminarios o grupos de trabajo, bibliotecas digitales, bases de datos, multimedia, páginas personales, entre otros, más la información general de la institución, sus departamentos, grupos de investigación o servicios.

Cabe destacar que esta iniciativa de medición en el ciberespacio procura una cobertura global que incluye centros de investigación conocidos a nivel mundial y tantas organizaciones como sea posible.

 

Los objetivos que persigue

El RWCIM se realiza desde 2008 y sus indicadores se basan en instrumentos que miden la producción investigativa, entre ellos, los bibliométricos y cienciométricos. Así pues, el objetivo del sondeo es convencer a las comunidades académicas y políticas de la importancia de la publicación en el ciberespacio como estrategia para compartir el conocimiento académico, y a la vez medir la actividad científica, su rendimiento e impacto.

El ranking, también pretende motivar a los investigadores de todo el mundo para que publiquen más y mejores contenidos científicos en la web, y así ponerlos a disposición de sus pares y público no especializado, en cualquier lugar del mundo.

 

Así se hizo el ranking

El acceso a la información en la web de los centros de investigación objeto del análisis se realizó a través de cuatro motores de búsqueda: Google, Yahoo, Live Search y Exalead. Por ser gratuitos, universales y potentes fueron piezas clave al medir su visibilidad e impacto. También se consultaron dos bases de datos científicas especializadas: Google Academic.

Al combinar indicadores de visibilidad con el número de enlaces desde páginas externas al sitio web institucional, cantidad de páginas del mismo, documentos publicados en la web y publicaciones recolectadas en la base de datos, se obtuvo el ranking representando en cuatro indicadores: Tamaño (S), Visibilidad (V), Riqueza en ficheros (R) y Scholar (Sc).

El Tamaño (S) corresponde al número de páginas obtenidas de los motores de búsqueda; la Visibilidad (V) representa el número total de enlaces externos recibidos por el sitio; Riqueza en ficheros (R) hace referencia a ficheros valorados por su relevancia en el entorno académico y editorial así como su volumen en cuanto al uso con respecto a formatos Adobe Acrobat (.pdf) y PostScript (.ps), Microsoft Word (.doc) y Powerpoint (.ppt); y Scholar (Sc) o Google Académico, fuente de la cual provienen el número de artículos y citaciones.

Más información en:  Ranking Web de Centros de Investigación.

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