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Carta de institutos Sina y MADS enviada al Senado y la Cámara de Representantes sobre recorte presupuestal 2018

Fvillegas

Crédito de la fotografía: Felipe Villegas.

Tras la polémica desatada por el recorte presupuestal del 41 % para 2018 en el sector de ciencia y tecnología, los directores del Instituto de Investigación de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), del Instituto de Investigaciones Ambientales del pacífico (IIAP), del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi) y del Instituto Alexander von Humboldt enviaron una carta oficial al Senado y a la Cámara de Representantes de Colombia donde se debate el proyecto.

En la comunicación, los directores Luz Marina Mantilla (Sinchi), Omar Franco (Ideam), William Klinger (IIAP), Francisco Arias (Invemar) y Brigitte Baptiste (Instituto Humboldt) expresaron su preocupación por el recorte presupuestal y las consecuencias de dicha decisión en las agendas y actividades científicas e investigativas de los institutos adscritos al Sistema Nacional Ambiental (Sina) y al Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS).

El mensaje, dirigido a Luis Gilberto Murillo, ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, y a Mauricio Cárdenas Santamaría, ministro de Hacienda y Crédito Público, fue enviado antes de que se realizaran los debates que aprobaron el proyecto del Presupuesto General 2018, en los cuales finalmente se aprobó un presupuesto, para el sector de ciencia y tecnología, de $339.000 millones, unos $29.000 más que en 2017.

Esta es la carta enviada a miembros de las comisiones del Senado y Cámara de Representantes, de la República de Colombia, por parte de los directores de los institutos de investigación:

“Respetados Congresistas:

Como directores de los cuatro institutos de investigación vinculados al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en conjunto con el Ideam, instituto adscrito a la misma entidad, nos reunimos en la ciudad de Leticia, en el marco del XIII Encuentro Nacional de Investigadores del Instituto Sinchi, para reflexionar acerca de las restricciones presupuestales anunciadas en el proyecto sometido a discusión en el Senado de la República, por el Ministerio de Hacienda, y que implican un grave recorte de actividades estratégicas para el país, que nos ha costado consolidar por más de dos décadas.

Siempre solidarios, y comprendiendo las razones del ajuste fiscal, no podemos dejar de expresar nuestra profunda preocupación por las consecuencias a largo plazo que representa un recorte abrupto del más del 20 % de nuestro presupuesto de inversión, el cual es el sustento de la casi totalidad de actividades de investigación que desarrollamos.

Indudablemente para otros sectores la posibilidad de “apretarse el cinturón” puede ser una opción ante tiempos de escasez, pero no lo es cuando amenaza la continuidad de experimentos y procesos de investigación que han sido cuidadosamente diseñados durante años y que requieren, más que ingentes inversiones, estabilidad en las mismas, algo que hasta el momento se había logrado entre nosotros pese a que el crecimiento neto de nuestro presupuesto en pesos constantes haya, incluso, disminuido levemente desde nuestra creación.

Dentro de las razones para que hayamos logrado esta estabilidad fundamental para la investigación están la eficiencia en el gasto asociado con nuestra naturaleza jurídica mixta, los aprendizajes acumulados de la gestión institucional y en el apalancamiento de recursos de cooperación con base en las garantías de un flujo persistente de recursos por parte de la nación durante los casi 25 años de labores que cumpliremos.

Los institutos del Sina siempre han ofrecido una ejecución de los recursos del 100% bajo las más estrictas reglas de transparencia y eficiencia en el gasto, como atestiguan los informes regulares de la Contraloría, y por años han traído recursos equivalentes al triple o más de los aportados por la Nación. No es comprensible que la buena gestión sea castigada, al menos no en la misma proporción que al resto de las entidades.

Los institutos del Sina hemos contribuido sustancialmente a capturar y capitalizar otras inversiones del Estado derivadas de la formación doctoral de profesionales por Colciencias, hemos participado en la construcción de políticas de gestión ambiental que han redundado en reducciones significativas del gasto en sectores productivos al aportar a la eficiencia de sus inversiones y hemos construido una plataforma de confianza ciudadana invaluable para el Estado y su proyección en el posconflicto, todo ello sin mencionar los resultados específicos de cada uno de los proyectos que adelantamos en nuestras respectivas jurisdicciones.

Finalmente, y para no alargarnos acerca de la bondad del modelo institucional que representamos, queremos llamar su atención acerca del posicionamiento internacional que hemos aportado para el país en los convenios globales relativos al medio ambiente, considerados, junto con los de comercio y derechos humanos, los más estratégicos para la humanidad en el siglo 21, y mucho más significativos para Colombia como país de la megabiodiversidad que para gran parte de la comunidad mundial.

Una reducción de los aportes de la Nación a los institutos del Sina significaría un paso atrás en el tejido cuidadoso del prestigio y de las responsabilidades que ha asumido Colombia en el exterior y que, en conjunto con el reto de una paz estable y duradera, definirán las posibilidades de construir un proyecto adaptativo ante los retos del cambio climático.

En síntesis entendemos que la progresión esperada y necesaria de inversores en nuestra actividad no pueda consolidarse durante el próximo año, pero quedamos extremadamente preocupados por la eventual interrupción de agendas de investigación que requerirían años para ser restablecidas, pues el capital que representa el conocimiento cuidadosamente construido a lo largo del tiempo no se recupera con facilidad.

Tengan la seguridad de que exploraremos y extremaremos todas las medidas para incrementar la eficiencia en el gasto, y que priorizaremos con rigor todas las inversiones que requerimos, pero esta es una tarea que venimos adelantando persistentemente y tiene ya muy poca elasticidad.”

Carta original, con firmas de los directores, disponible aquí.