Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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Colombianos han generado más de 2.2 millones de datos a través de la ciencia participativa

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Bogotá, D.C. 11 de septiembre de 2018

 



Foto: Expediciones Santander BIO/Felipe Villegas. Instituto Humboldt.
 
•  Más de 150 iniciativas de ciencia participativa en biodiversidad, desarrolladas durante los últimos 5 años, en 25 de los 32 departamentos del país, evidencian el creciente interés de los colombianos en el tema.


•  Población campesina (con un 76 %) es quien más hace ciencia participativa en Colombia; también destacan habitantes urbanos (61 %), indígenas (33 %), afrodescendientes (19 %), raizales (6 %) y palenqueros (5 %). En cuanto a instituciones, las ONG ocupan el primer lugar (30 %), seguidas de universidades (26 %) y de entes gubernamentales (9 %).


•  Los grupos biológicos que han sido más registrados por los colombianos son el de las aves con un total de (2.253.201), los insectos (9860), las plantas (9035), los peces (6176), los reptiles (1739) y el de los anfibios (1081).


Durante los últimos años, la contribución de habitantes rurales y urbanos de Colombia para registrar y comprender las dinámicas de la naturaleza se ha hecho más evidente. Gracias a la tecnología, la colaboración entre investigadores y comunidades ha aumentado siendo hoy una realidad, inviable en otro momento de la historia.

Así lo demuestran los más de 2.2 millones de datos abiertos (que duplican los existentes en otras fuentes como colecciones biológicas o universidades) generados voluntariamente por colombianos que han registrado la naturaleza, demostrando así la contribución que la sociedad hace al conocimiento de la biodiversidad del país; y los resultados obtenidos luego del análisis aplicado por el Instituto Humboldt a más de 130 iniciativas nacionales de construcción de saber científico de forma participativa, disponibles en el Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia.

La captura masiva de datos es una de las formas en que las ciencias, especialmente las ambientales, han puesto en marcha iniciativas participativas o ciudadanas, un concepto que parece reciente pero que en la práctica existe desde hace algunas décadas.

Proyectos de tipo contributivo (50 % de participación) que buscan apoyo en la recolección de datos, algunos con más de 25 años de implementación en Colombia como los censos de aves; modelos colaborativos (31 %) de inventario o monitoreo que involucran participación en el análisis de la información; y propuestas de cocreación (19 %) que plantean y responden la pregunta de investigación de la mano con las comunidades, hacen parte de la oferta que viene desarrollándose en el país.

Frente al tema, los colombianos han volcado su interés hacia las aves, las cuales representan el 99 % de los datos abiertos recolectados con ciencia participativa. De las 1925 especies que tiene el país, 1785 se han rastreado por este medio; en plantas, los registros bastante bajos pues alcanzan solo 2253 especies de las 30.3768 conocidas, un número desalentador tratándose del segundo país con mayor abundancia a nivel global.

También despiertan interés en la sociedad los grupos de insectos, peces, anfibios y reptiles, pues así lo demuestran los registros, dato que podrían tener en cuenta los científicos al priorizar la investigación de otros grupos aún desconocidos, o con una alta complejidad.

Esta forma de poner en circulación el conocimiento científico a través de la participación activa de la sociedad desde sus habilidades, recursos o herramientas, que ha sido difundido en gran medida gracias a la tecnología, ha permitido realizar análisis antes impensables por fuera del ámbito científico.

La ciencia participativa


Aunque documentar las propuestas todavía tiene sus limitaciones, incluso en aquellas que llevan décadas, es posible identificar algunos avances, principalmente, a nivel de registros, para los cuales existen plataformas, estándares y protocolos que permiten integrar y curar la información. La clave está en la participación de especialistas que contribuyen a la planeación y calidad en la obtención y depuración de los datos reunidos.

En las más de 130 iniciativas de construcción de conocimiento científico de forma participativa, analizadas en una encuesta realizada por el Instituto Humboldt, uno de los puntos clave a identificar fueron las actividades en las cuales se involucró de manera directa a la sociedad.

La constante en la mayoría de propuestas de ciencia participativa en biodiversidad está en el aporte en recolección de datos, o muestras,por parte de las comunidades, aunque existe una tendencia creciente respecto a la vinculación de la población en otras actividades de investigación como la elección de preguntas o el análisis e interpretación de resultados.

La tendencia global en el área de ecología y conservación evidencia que el 100 % de los proyectos involucraron la participación ciudadana en la etapa de recolección de datos, sin embargo, cabe resaltar que para el diseño de metodologías, análisis e interpretación de la información los ciudadanos también intervinieron, pero esta vez en más del 50 % de los casos.

Si se habla de financiación, las organizaciones no gubernamentales y universidades, que ejecutan la mayoría de iniciativas de ciencia participativa, obtienen recursos principalmente de fuentes públicas (37,1 %) y privadas (31,9 %), asimismo de personas naturales (9 %) o contribuciones internacionales (7,8%).

Los aspectos que más requieren de presupuesto para garantizar la sostenibilidad en el tiempo de los proyectos son: profesionales para el acompañamiento de los procesos, equipos para la toma de muestras, desplazamientos por puntos de la geografía nacional e incentivos para voluntarios.

Frente al acceso a los datos reunidos por medio de la ciencia participativa en el país, si bien gran parte de estos (76 %) se encuentran digitalizados o en formatos análogos, no son de libre consulta. En contraste, solo el 24 % de la información producida por los colombianos está disponible en portales de datos abiertos.

En esta vía, aparecen las plataformas móviles y web como Naturalista (con 24.212 registros de ciencia participativa); eBird (con 1.802.684 registros de especies de aves); XC (con 19.460 sonidos de aves del mundo); AntWeb (base de datos mundial con 5752 registros, imágenes e información sobre hormigas); la Infraestructura Mundial de Información sobre Biodiversidad (GBIF) (con 5752 datos publicados en línea); y el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB) (que reúne ya más de 427.433 datos), que vienen posicionándose dentro de los medios más eficientes para compartir datos y crear comunidades virtuales alrededor de la naturaleza.

Entre los retos que la ciencia participativa tiene por superar está la gestión integral de la información y el conocimiento; la liberación y acceso a los datos recolectados, muchos de ellos asentados en libretas de campo y computadores de investigadores y comunidades; la generación de productos informativos pensados para diversas escalas y públicos; el reconocimiento e integración de diversos sistemas de saberes y actores; y la trazabilidad del impacto de estas iniciativas en la ciencia, las personas y los sistemas socioecológicos.

La clave para continuar la expansión de modelos de ciencia participativa en biodiversidad, y alcanzar avances de forma conjunta, es migrar los proyectos de corto a largo plazo anclados a recursos económicos capaces de fortalecer, en el tiempo, las relaciones entre los diversos actores, construir a partir de intereses comunes y aportar de forma significativa en la respuesta a preguntas claves sobre la diversidad biológica colombiana.
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Una propuesta: excluir áreas del país con ganadería de alto impacto y baja productividad

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Bogotá, D.C. 29 de agosto de 2018


Imagen: Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia. Instituto Humboldt.
 
•  Los departamentos de Córdoba, Sucre y Antioquia, con amplias áreas en pastoreo, tienen una alta productividad y en la misma medida impactos ambientales, debido a que la actividad ganadera se desarrolla en humedales, zonas declaradas como de importancia para la conservación.
 
•  Las regiones Andina, Caribe y Pacífico concentran la mayor cantidad de áreas que deberían excluirse de la ganadería, pues la actividad se desarrolla en zonas de alta pendiente o en páramos y humedales, combinando en un mismo espacio baja productividad y alto impacto ambiental.
 
Estos resultados se encuentran en el informe sobre áreas aptas para la actividad ganadera en Colombia elaborado por los investigadores Andrés Etter y Andrés Zuluaga, de la Universidad Javeriana, el cual hace parte del reciente Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia (Bio2017) publicado por el Instituto Humboldt.
 
La ganadería no es buena ni mala per se; por lo tanto, su análisis debe realizarse a partir del contexto donde esta se desarrolla, y evaluar sus beneficios socioeconómicos y los costos ambientales asociados a ella.
 
En los últimos años se han librado fuertes debates acerca de cómo identificar áreas que se excluyan de la actividad ganadera y delimitar aquellas que requieren intensificación productiva o necesitan de un manejo específico para garantizar la conservación de sus ecosistemas naturales.

Y es que parte de la responsabilidad de la ganadería en el deterioro ambiental y de destrucción de los ecosistemas es evidente debido a que su expansión ha sucedido en áreas silvestres como bosques tropicales de tierras bajas, andinos y secos, complejos de humedales, páramos y sabanas con transformaciones drásticas, muchas de ellas irreversibles. 
 
 
A pesar de sus impactos ambientales y baja productividad, el sector ganadero en Colombia sigue teniendo un rol importante en la economía nacional porque genera alrededor del 19 % del empleo agropecuario rural y cerca del 6 % del empleo total nacional

 
En la actualidad, el problema de la ganadería en Colombia se concentra en una baja productividad y alto impacto ambiental, lo que implica una planificación y gestión de la biodiversidad en zonas de pastoreo, teniendo en cuenta limitaciones ambientales y áreas de conservación y de restauración regional y nacional (humedales y páramos).


Precisamente, desde esta perspectiva se analizaron zonas de pastoreo actual en Colombia con presencia de anfibios y mamíferos endémicos; con áreas más fértiles (que compiten con la agricultura); con áreas de altas pendientes (un factor clave pues entre mayor inclinación el nivel de degradación aumenta); humedales y páramos; y con áreas protegidas (parques nacionales, parque regionales, reservas de la sociedad civil).
 

La ganadería a pequeña escala predomina en el país, evidenciada por el hecho de que el 45 % de las fincas tienen menos de 10 animales y el 81 % controla solo el 25 % del hato nacional con menos de 50 animales por finca

 
Una vez identificadas las áreas y sus restricciones biofísicas, se revisaron los niveles de productividad de las zonas actuales en pastoreo para definir cuáles excluir, restringir o promover de la actividad ganadera.
 
La intención es que en Colombia, los sistemas ganaderos con altos niveles de impacto sobre el territorio y baja productividad se excluyan definitivamente de la actividad; aquellos con mayores efectos y resultados, o bien bajos niveles de huella ambiental y de eficiencia productiva sean evaluados para implementar en ellos sistemas silvopastoriles u otras estrategias que permitan elevar su rendimiento, mientras reducen afectaciones.
 

El sector ganadero colombiano representa aproximadamente 1,4 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y 19 % del PIB agrícola
 
 
Según el informe las áreas que deberían excluirse, de acuerdo con las limitaciones biofísicas y la baja productividad, se concentran principalmente en las regiones de los Andes, Caribe y Pacífico, mientras que aquellas susceptibles de restricción están, en especial, en el Caribe y los Andes.


Por ejemplo en la región Andina, caracterizada por altas pendientes, ecosistemas de páramo y áreas de nacimiento de gran parte de los ríos que surten la demanda hídrica del país, el tipo de ganadería que se realiza hace evidente su impacto negativo en términos de degradación del suelo y contaminación de los cuerpos de agua.
 
En la Caribe, los conflictos por ganadería están asociados a la trasformación de humedales (gran parte de ellos ubicados en dicha zona) y de suelos fértiles (en especial en las sabanas de Córdoba y Sucre) considerados como de gran potencial agrícola.
 
Por tales motivos, la alta productividad e impacto ambiental en esa región del país amerita una revisión y exclusión inminente de la actividad en áreas de humedales, y una promoción solo en aquellas zonas donde no genere afectaciones.
 
Un escenario ideal para el país es aquel en el cual las áreas de la geografía nacional que presentan conflictos por uso ganadero y que deben excluirse del pastoreo sean usadas para la conservación de ecosistemas naturales; y en aquellas susceptibles de restricción se implementen sistemas agropecuarios sostenibles que combinen árboles con pasturas y animales, y cultivos  con múltiples propósitos.  
En el contexto de las áreas que deberían excluirse, debería priorizarse la conservación de ecosistemas naturales en grandes extensiones de tierra y, en donde sea factible, la delimitación de zonas agrícolas densas que permitan una mayor intensificación de la producción de alimentos.

 
El total de áreas en pastoreo en el país asciende a 35.709.158 hectáreas (ha); de estas, la Orinoquia colombiana ocupa el primer lugar con 11.411.948 ha; le siguen, la Andina con 10.915.099 ha; el Caribe con 6.969.226 ha; la Amazonia con 3.187.019 ha; el Magdalena con 2.154.982 ha; el Pacífico con 848.750 ha; y el Catatumbo con 222.134 ha.
 
 
Como conclusión, el informe considera que el logro de un tránsito hacia la sostenibilidad ambiental y productiva de la ganadería demanda una política integrada de paisaje agropecuario, una conversación entre sectores ambiental y ganadero, y prácticas sustentables.

Sugiere, también, que los análisis acerca de impactos ambientales de la ganadería en la geografía colombiana no desconozcan la dimensión social, es decir la presencia de pequeños productores y familias de escasos recursos económicos en esas zonas, cuyo sustento proviene de esta actividad, situación que no los exime de identificar en su propiedad áreas aptas, a excluir o a restringir, e implementar modelos sostenibles con enfoque silvopastoril y de conservación de los ecosistemas naturales.


Finalmente, plantea que la ganadería del país necesita encaminarse hacia una alta productividad en la que se usen de manera efectiva y sostenible los recursos naturales, de tal forma que los futuros proyectos ganaderos solo puedan realizarse en zonas propicias, y los existentes mejoren su rendimiento disminuyendo los impactos sobre el territorio.
 
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Convocatoria para la revisión del documento de alcance de la Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos

CONOCIMIENTO DECISIONES
 

El Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Colciencias y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, se permiten invitar a todos los grupos de interés y a la ciudadanía a enviar sus aportes al documento de alcance de la "Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos para Colombia"; proceso que se desarrolla con el apoyo y respaldo del Centro Mundial de Monitoreo para la Conservación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, bajo la metodología y marco conceptual de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos – IPBES.

El documento de alcance de la Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos y el formato para diligenciar comentarios pueden ser descargados en los siguientes vínculos:

Documento de alcance Evaluación IPBES Colombia para comentarios v23082018

Formato comentarios Doc Alcance Evaluación

Para registrar las proposiciones y/o comentarios por favor hacer uso, únicamente, de la hoja de cálculo identificada con el nombre de "PROPOSICIONES". El archivo completo de Excel debe ser enviado únicamente vía correo electrónico al correo This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. antes del 21 de Septiembre de 2018. Es importante resaltar que los comentarios al documento de alcance no deben ser de carácter editorial (revisión de redacción, ortografía, entre otros), sino aportes técnicos, de información y/o metodológicos, entre otros, que contribuyan a la construcción de la Evaluación Nacional.

Los comentarios serán revisados y puestos a consideración por los expertos nacionales que participaron en la Fase de formulación del documento de alcance.

Agradecemos la amplia y abierta disposición para difundir y participar en este importante proceso.

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Zonas centro y norte colombianas facilitan ingreso y traslado de especies exóticas

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Bogotá, D.C. 14 de agosto de 2018


Gecko, Hemydactylus angulatus.
 
•  Aunque se desconoce la ubicación potencial del 69% de las especies de fauna exótica en Colombia, departamentos del centro y norte con mayor intensidad de carreteras y de actividades ganaderas y agrícolas favorecen la introducción y dispersión de vertebrados terrestres y acuáticos.

 

•  Los peces encabezan el listado de fauna exótica en el país, con 128 especies identificadas, seguidas de anfibios, reptiles, aves y mamíferos con 5, 21, 53 y 30 respectivamente, y de invertebrados con 59.

 

•  La mayoría de introducciones de fauna exótica han ocurrido de manera intencional y están relacionadas con actividades productivas como el control biológico de plagas, la pesca, la agricultura, la comercialización de especies ornamentales, entre otras. <

 

La reciente edición del Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia, publicación del Instituto Humboldt, incluye un informe que señala las principales zonas geográficas del país y mecanismos que facilitan la introducción y dispersión de especies foráneas y trasplantadas, y su estrecha relación con las actividades productivas y la infraestructura vial.

En total, son seis las vías de introducción y dispersión de especies exóticas adoptadas por el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB): la liberación intencional en la naturaleza, el escape eventual o accidental, los contaminantes y los polizones asociados a un producto básico que se transporta de un punto a otro, el corredor (facilitada por la construcción de infraestructura que interconecta áreas previamente aisladas), y la forma no intencional o autónoma, es decir que llegaron por sus propios medios sin asistencia humana.

Para Colombia, se estiman alrededor de 308 especies de fauna exótica y trasplantada, es decir ir, aquellas que tienen un área de distribución natural diferente a Colombia, pero que han llegado al país por múltiples vías que en algunos casos pueden facilitar su dispersión y establecimiento hasta convertirse en invasoras.

En el caso de los vertebrados terrestres (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) y acuáticos (peces), su dispersión en el país se ha dado principalmente por escape accidental hacia un entorno natural. Por lo general, estos individuos han sido criados en cautiverio en zoológicos, acuarios, instalaciones de acuicultura y programas de investigación o reproducción animal fuera de su hábitat original. Otra forma importante de entrada y propagación es por medio de la liberación intencional en ambientes naturales.

Para los vertebrados terrestres se han registrado 147 casos de introducción y/o dispersión por vía de escape accidental, 19 por liberación intencional en la naturaleza, 10 han logrado ingresar o dispersarse en el país como contaminantes asociados a productos básicos importados, 23 como polizones en diferentes medios de transporte y 4 de forma autónoma.

En el caso de los vertebrados acuáticos, la revisión de literatura da cuenta de que 46 casos fueron registrados por escape accidental, 49 por liberación intencional en la naturaleza y uno de forma no asistida. En cuanto a los invertebrados, se reportaron 12 casos por escape accidental, 8 por liberaciones intencionales en la naturaleza, 45 como contaminantes asociados a productos básicos importados, 24 como polizones en medios de transporte, 8 de forma no asistida y uno a través de corredor por infraestructura facilitada para la interconexión de áreas.



En lo concerniente al número de especies por cada grupo taxonómico, para la mayoría se evidencia un desconocimiento de los mecanismos de introducción, aunque tras la revisión de múltiples fuentes de información se encontró la siguiente situación:

Especies de peces: 25 podrían haberse dispersado en el territorio colombiano producto de escapes accidentales, 32 lo hicieron por liberación intencional y una de forma no intencional o accidental.
Especies de aves: es probable que 49 especies se dispersaron producto del escape accidental, 1 como polizón por transporte, 2 por liberación intencional y 4 de manera autónoma.
Especies de mamíferos: 27 especies, probablemente, se dispersaron como resultado de escapes accidentales, 4 como polizones por transporte, 7 por liberación intencional y 3 como contaminantes asociados a la importación de productos básicos.
Especies de reptiles: es probable que 14 especies se dispersaron por escape accidental, 5 como polizones por transporte y 6 por liberación intencional.
Especies de anfibios: es factible que 3 especies pudieron dispersarse por escapes accidentales, 1 por liberación intencional y 1 por contaminantes asociados a la importación de productos básicos.
Especies de invertebrados: 8 especies probablemente se dispersan por escapes accidentales, 12 como polizones por transporte, 8 por liberación intencional, 21 por contaminantes por transporte y 8 de forma autónoma o no asistida.

En la actualidad, el 69 % de las especies de fauna exótica no tienen información geográfica asociada que permita conocer su distribución en el país y su relación con las principales actividades económicas y el uso del suelo.

Dado que algunas de las variables empleadas para analizar la distribución potencial de especies foráneas solo se ajustan al contexto de la fauna terrestre, es necesario priorizar una identificación que explique mejor lo que ocurre en el caso de los peces continentales.

Tras analizar diferentes variables, se encontró que en el caso de las aves, la agricultura es la actividad más importante para su dispersión, mientras que en peces es la demanda hídrica, entendida como el volumen de agua utilizado para actividades productivas acuícolas.

Acerca de la relación entre introducción y dispersión de fauna exótica y su relación con el factor humano, la cantidad de carreteras, en especial hacia el centro y norte del territorio nacional, resultan ser un mecanismo considerable en el desplazamiento de especies foráneas de vertebrados acuáticos y terrestres.



Al contrastar la información disponible sobre intensidad agrícola y registros de especies exóticas, los resultados apuntan, en general, al centro y norte colombianos como zonas geográficas que potencian la introducción y desplazamiento de vertebrados acuáticos y terrestres en mayor medida; hacia el sur del país prevalecen los vertebrados acuáticos.



La revisión de información de actividades ganaderas y registros disponibles de especies exóticas refleja un comportamiento similar al mapa de intensidad agrícola: el centro y norte colombianos son las zonas geográficas que potencian la introducción y desplazamiento de vertebrados acuáticos y terrestres en mayor medida; hacia el sur del país prevalecen los vertebrados acuáticos.
 


Los mapas muestran, con distintos niveles de intensidad, que Casanare, Meta, Cundinamarca, Tolima, Valle del Cauca, Caldas, Risaralda, Quindío, Antioquia, Santander, Norte de Santander, Córdoba, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Arauca, Casanare, Guainía, Vichada y Guajira, principalmente, son espacios geográficos donde los cambios en el uso del suelo y la relación con las actividades económicas establecen la dinámica de dispersión de las especies y las posibles invasiones, sin desconocer, también, las características propias de la fauna exótica para distribuirse y establecerse en el ambiente.

Entre las sugerencias a las autoridades ambientales, el informe advierte que ante los vacíos existentes asociados a la distribución geográfica de las especies exóticas es prioritaria una articulación con los sectores productivos, conocer además el impacto económico de las especies, las características que favorecen el potencial invasor y la dinámica de las poblaciones desde su introducción al día de hoy.

Así mismo sugiere orientar las decisiones futuras sobre introducciones intencionadas a partir del análisis de posibles daños que las especies traerían consigo, generar listados de las mismas prestando atención a aquellas con bajo riesgo y altos beneficios comerciales, y la implementación de buenas prácticas por parte los distintos actores económicos.
 

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Rana con canto similar al de una cabra es nueva especie exclusiva de Colombia

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Bogotá, D.C. 25 de julio de 2018

 

 


Fotos: Andrés Acosta, curador Colección Anfibios y Reptiles Instituto Humboldt.

 

•  Por sus características acústicas y morfológicas, canto similar al sonido que emiten las cabras y huesos verdes, Scinax caprarius es la nueva especie de rana endémica colombiana reconocida por el Instituto Humboldt para la ciencia mundial.

 

•  Su hallazgo es el resultado de las exploraciones científicas realizada a bosques circundantes del valle medio del río Magdalena, veredas El Porvenir (Antioquia) y Bellavista, municipio La Victoria (Caldas), como parte de las actividades del proyecto Colombia BIO, apoyado desde Colciencias.

 

•  La evaluación del estado de las poblaciones de Scinax caprarius, su abundancia y la conservación de sus hábitats, ubican a esta rana en la categoría de Preocupación Menor (LC) dentro de la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

En Colombia, el género Scinax cuenta con 17 especies exclusivas, asentadas en tierras bajas del Pacífico, la Orinoquía, la Amazonia y la región Andina nororiental en límites con Venezuela, y en alturas que van desde los 0 a los 2200 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.).

Para el caso de la nueva especie Scinax caprarius, cuya descripción se hizo a partir de 10 machos adultos, los registros la ubican en los bosques subandinos en el valle medio del Magdalena, un área geográfica de ambientes heterogéneos que involucran franjas longitudinales de bosques subandinos, selvas húmedas tropicales hasta bosque seco tropical.

La novedad de esta nueva especie de rana endémica colombiana radica en un sobresaliente canto similar al balido o sonido que emiten las cabras; así mismo a sus huesos verdes (que comparte con la rana narizona Scinax elaeochrous habitante de tierras bajas del Pacífico), tonos café rojizo e incluso dorado en la parte superior del cuerpo, y asimismo manchas irregulares en la superficie trasera del muslo.

Esta rana e de hábitos nocturnos abunda, por lo general, durante la estación lluviosa. Tiene preferencia por microhábitats de vegetación arbustiva aledaña a aguas estancadas, como pequeñas lagunas naturales y acumulaciones acuáticas artificiales.

Si bien la rana de huesos verdes es una especie resiliente a los ambientes intervenidos, razón por la cual es común localizarla en agrosistemas, su distribución geográfica se asocia con áreas conservadas y alta humedad relativa como la que caracteriza al valle medio del río Magdalena.

El clima de dicha región presenta 2 temporadas de lluvias, una de menor intensidad entre abril y mayo con precipitaciones que alcanzan los 4000 milímetros (mm.) anuales, y un segundo pico entre septiembre y diciembre con 5000 mm.

Los renacuajos de esta especie viven en grupos reducidos a no menos de 2 metros de distancia de la orilla de lagunas o estanques pequeños con diámetros de hasta 10 metros, fondo fangoso y vegetación emergente. Estos cuerpos de agua se asocian a las áreas abiertas cercanas a bosques naturales con profundidades de no más de 1,5 metros.



El canto

La particularidad de la biodiversidad colombiana no deja de sorprender al mundo, y Scinax caprarius es una prueba viviente de ello. La rana debe su nombre al canto que emiten los machos de esta especie, similar al sonido de las cabras. En cada entonación, este anfibio emite de 4 a 7 notas con una duración individual de entre 04 y 08 segundos. Siempre ocultos, vocalizan a una distancia de entre 0,1 y 0,5 metros de altura del suelo, en la vegetación arbustiva que circunda estanques y lagunas.

Escuche el audio de la rana Scinax caprarius.


Descargar

Este vertebrado ha sido propuesto en la categoría (LC) de la UICN debido a que hasta el momento, y tras estudios realizados, no hay evidencia de reducciones en las poblaciones analizadas, a pesar de que en sus hábitats son comunes las actividades humanas.

A propósito, el portal web Batrachia, que compila información sobre anfibios publicada en la literatura científica nacional, registra que en el país existen 277 especies catalogadas con algún grado de amenaza según las listas rojas de la UICN y de Colombia: 56 están Críticamente amenazadas (CR), 89 En Peligro (EN), 85 Vulnerables (VU) y 47 Casi amenazadas (NT).

Hasta finales de 2012, 343 especies de anfibios estaban en Preocupación Menor (LC), mientras 144 con Datos Deficientes (DD) es decir, que se desconoce su historia natural, tamaños poblacionales y otros aspectos por los cuales muchas de ellas hoy, probablemente, estén amenazadas.



Presencia invaluable

Además de ser las primeras habitantes de la Tierra, poseer riqueza en colores, formas y tamaños, tener comportamientos bastante extraños e interesantes, habitar montañas o desiertos y soportar climas extremos, las ranas controlan plagas, sirven de alimento a serpientes, murciélagos, primates, comadrejas, arañas, tarántulas o aves, son potenciales portadoras de cura para enfermedades humanas, gracias a los químicos presentes en su piel, y las primeras indicadoras de que algo va mal en un ecosistema.

Pero el incremento de especies exóticas, la degradación de bosques, la pérdida de fauna acuática, la transformación en el uso de la tierra o la contaminación de aguas naturales causan pérdida de biodiversidad a la cual no son ajenas las especies autóctonas como el sapo Quimbaya, hoy prácticamente segunda especie extinta en la geografía nacional.

Que hoy Scinax caprarius represente una preocupación menor para los científicos colombianos no significa desentenderse en su estudio, por el contrario exige un monitoreo constante con el fin de mantener la estabilidad y supervivencia de la especie que podría ver afectada, a futuro, por causa de la presión actual que ocasionan las actividades humanas.



Consulte el paper de esta investigación aquí.

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Instituto Humboldt y el Real Jardín Botánico de Londres crean banco de semillas nativas

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Bogotá, D.C. 30 de mayo de 2018

 


Foto: Felipe Villegas - Instituto Humboldt.

 

•  El banco se desarrolla partir de 50 plantas silvestres de ecosistemas de los páramos boyacenses La Rusia, El Valle y Ocetá.

 

•  Esta colección forma parte del muestrario nacional, custodiado por el Instituto Humboldt en Villa de Leyva, e internacional que espera reunir semillas del 25 % de las plantas del mundo para el 2020, proyecto liderado por el Jardín Botánico de Kew.

 

•  La iniciativa, que hace parte de los proyectos Colombia Bio de Colciencias, ideada por el Real Jardín Botánico de Kew espera establecer planes a largo plazo para la conservación y el uso sostenible del capital natural como apoyo al desarrollo de la bioeconomía de nuestro país.

 

Dentro de los 74 ecosistemas naturales reconocidos por el Sistema Colombiano de Información para la Biodiversidad (SIB), existen 26.000 especies de plantas silvestres que ubican al país en el segundo lugar a nivel mundial en diversidad de flora.

Entre estos ecosistemas, los páramos son estratégicos por tratarse de hábitats andinos de gran altitud que aportan a la regulación hídrica y hospedan flora variada y especializada. Sin embargo, estos enfrentan los embates del cambio climático, la agricultura, la minería y otras actividades humanas.

Ante tales escenarios, y dado que el 19 % del área total de los ecosistemas de alta montaña del país están en Boyacá, este departamento fue elegido como zona geográfica piloto para la recolección, conservación y evaluación de semillas de flora silvestre.

Entre la colección de semillas de plantas nativas de Boyacá fueron incluidas varias especies del género Espeletia, más conocidos como frailejones, parte importante de la vegetación que caracteriza el paisaje de los páramos.

Durante ocho meses, científicos del Jardín Botánico de Kew, la Universidad Pedagógica de Tunja y el Instituto Humboldt unidos a voluntarios de distintas entidades nacionales se formaron en procedimientos de conservación de semillas, desde recolección y procesamiento hasta el almacenamiento a largo plazo, con énfasis en técnicas para maximizar la variabilidad genética y asegurar su conservación tanto como sea posible.

Hasta el momento, las hipótesis investigativas indican que cerca del 80 % de las plantas en el planeta tienen semillas que toleran procesos de secado y almacenamiento, lo cual hace viable los bancos de este tipo como estrategias de conservación segura a largo plazo.

Si bien las iniciativas globales más destacadas solo estaban enfocadas en la conservación de semillas de plantas cultivadas, ahora se cuenta con estos reservorios de especies silvestres donde el más importante es el Banco de Semillas del Milenio, del Real Jardín Botánico de Kew, del cual forma parte la iniciativa puesta en marcha en Boyacá.

En el caso colombiano no existía un banco de semillas nacional o regional para que las plantas silvestres se conservaran por fuera de su hábitat, preservando así la diversidad genética de las especies prioritarias amenazadas, endémicas y útiles.

Así pues, con esta colección de semillas se espera apoyar futuros proyectos de restauración ecológica, conservación de plantas y de reintroducción y recuperación de poblaciones de especies amenazadas.

Desde ahora, este ejercicio se proyecta como la cuota inicial del que será un gran banco nacional de semillas de plantas silvestres que fortalecerá la capacidad de Colombia para recolectar, evaluar y explotar, de forma legítima, sus recursos fitogenéticos y gestionar de manera sostenible su diversidad biológica.

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Más de 96.000 datos biológicos registran 37 municipios libres de minas antipersonal

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Bogotá, D.C. 15 de mayo de 2018

Foto: Instituto Humboldt. Felipe Villegas

 

•  El análisis demuestra que el volumen de registros biológicos en los 37 municipios asciende a más de 96.000, manteniendo un equilibrio similar en el porcentaje de fauna y flora silvestre.

 

•  La lista de municipios libres de minas antipersonal con más registros biológicos son Albania (La Guajira) con 22.246, Santander (Amazonas) con 10.905, Guasca con 9.247 y Fómeque con 7.415 (Cundinamarca), e Inírida con 9.161 (Guainía).

 

•  Entre las 41 entidades que más datos aportan se encuentran la Red Nacional de Observadores de Aves, seguida del Instituto Humboldt, el Instituto Sinchi, la Universidad Nacional de Colombia y la Pontificia Universidad Javeriana.

 

El Gobierno Nacional anunció en marzo pasado que 37 municipios ubicados en 15 departamentos del país están libres de minas antipersonal, como resultado de actividades asociadas a la firma de los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC.

A partir de este hecho, y tras cruzar la información geográfica con datos abiertos publicados por cerca de 100 organizaciones de manera libre y gratuita, el Sistema de Información sobre Biodiversidad (SiB Colombia) consolidó de forma gráfica el inventario de la biodiversidad en los 37 municipios del país.

El mapa ofrece los datos abiertos existentes sobre biodiversidad en estos lugares, que tienen como evidencia una observación o un ejemplar depositado en una colección biológica del país.

Los resultados indican que los grupos más representativos de la biodiversidad en estos municipios son: plantas con 45.736 registros (47 %), aves con 37. 902 (39 %), insectos con 4.709 (5 %), peces óseos con 3.717 (4 %) y anfibios con 1.839 (2 %).

 

Grupos biológicos representativos
Grupo biológicoNúmero de registrosNúmero de especiesRepresentatividad (%)*
Plantas 45.736 6266 47 %
Aves 37.902 891 39 %
Insectos 4.709 556 5 %
Peces óseos 3.717 596 4 %
Anfibios 1.839 130 2 %
Mamíferos 894 146 0,9 %
Reptiles 534 131 0,6 %
Hongos 489 79 0,5 %
Otros 796 129 0,8 %
       
Especies únicas identificadas en los 37 municipios   8.230  

*representatividad en el universo de datos publicados

 

Las 5 especies con mayores registros son el guácharo con 722 (Steatornis caripensis), el frailejón con 700 (Espeletia grandiflora), el borrachero con 649 (Gaultheria anastomosans), el sirirí común con 551 (Tyrannus melancholicus) y el bichofué gritón con 468 (Pitangus sulphuratus).

 

Top 10 especies con mayor cantidad de registros
Nombre comúnNúmero de registrosRepresentatividad (%)Nombre científico
Guácharo 722 0,75% Steatornis caripensis
Frailejón 700 0,72% Espeletia grandiflora
Borrachero 649 0,67 % Gaultheria anastomosans
Sirirí común 551 0,57 % Tyrannus melancholicus
Bichofué gritón 468 0,48 % Pitangus sulphuratus
Hormiguero pechinegro 429 0,44 % Formicivora grisea
Quiche de páramo 420 0,43 % Paepalanthus andicola
Turpial amarillo 401 0,42 % Icterus nigrogularis
Chulo | Buitre | Gallinazo 389 0,40 % Coragyps atratus
Cucarachero común 380 0,39 % Troglodytes aedon
Otros 91.507 94,71 %  

Del volumen de registros, que en total para estos municipios son más de 96.000, hay evidencia de especímenes de un 50 % en colecciones biológicas y otro 50 % por concepto de observaciones. Por otra parte, si bien en la lista de departamentos con más datos se destacan La Guajira, Amazonas, Cundinamarca y Guainía, el mapa también identifica los municipios con menos información al respecto entre los cuales están La Peña, Quebradanegra, Gama y Villagómez (Cundinamarca), y Bosconia (Cesar).

 

Top 5 de municipios con mayor cantidad de registros
Número de registrosRepresentatividad (%)Representatividad (%)
Albania 22.246 23%
Santander (Araracuara) 10.905 11 %
Guasca 9.247 10 %
Inírida 9.161 9 %
Fómeque 7.415 8 %
Otros 37.642 39 %

La confirmación de territorios libres de minas antipersonal amplía las posibilidades para el Sistema Nacional Ambiental (Sina) de realizar expediciones biológicas en áreas seguras del territorio colombiano, que permitan continuar la consolidación del inventario de biodiversidad y avanzar en el conocimiento de la misma.

El SiB Colombia, iniciativa que cuenta con el respaldo del Sina y la comunidad internacional, y en el cual decenas de organizaciones y personas comparten datos e información bajo los principios de libre acceso, cooperación, transparencia, reconocimiento y responsabilidad compartida, continuará en su labor de consolidar, analizar y poner en circulación datos científicos relevantes para la toma de decisiones informadas en momentos históricos para el país.

 

Ver mapa en su publicación original
Para más información consulte: www.sibcolombia.net

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Colombia voló lejos y es líder mundial en registro de aves durante el Global Big Day 2018

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Bogotá, D.C. 09 de mayo de 2018

Foto: Instituto Humboldt. Felipe Villegas.

 

•  Colombia es primer lugar, por segundo año consecutivo, en número de especies de aves registradas, un total de 1.546 observadas en 24 horas, a través de 4.840 listas enviadas al portal y aplicación eBird. Esta cifra representa alrededor del 80% de las más de 1.900 especies de avifauna que tiene el país.

 

•  Antioquia, Valle del Cauca, Risaralda, Meta, Tolima, Putumayo, Cundinamarca, Boyacá y Caldas destacan con más de 500 especies registradas en un solo día, mientras 13 países del mundo obtuvieron ese mismo número como resultado de sus avistamientos durante la cuarta versión del Global Big Day (GBD).

 

•  A nivel mundial el registro llega a 6.899 especies a través de 74.084 listas provenientes de 170 países. Perú, Ecuador y Brasil también superan la cifra de 1.000 especies, con lo cual el norte de Suramérica se posiciona como potencia absoluta en diversidad de aves.

 

Colombia ocupa el primer lugar, por segundo año consecutivo, en avistamientos y escucha de aves según los resultados publicados en la página de eBird. En total se registraron 1.546 especies en 24 horas, a través de 4.840 listas enviadas al portal y aplicación eBird, entre el 5 y el 8 de mayo de 2018.

Esta cifra representa alrededor del 80% de las más de 1.900 especies de aves que tiene el país, observadas o escuchadas por miles de personas en los 32 departamentos colombianos. En segundo lugar está Perú con 1.490 especies, en tercer lugar Ecuador con 1.155 y en cuarto lugar Brasil con 1.036. De nuevo, estos cuatro países fueron los únicos en superar la cifra de 1.000 especies, con lo cual el norte de Suramérica se posiciona en diversidad de aves.

Los diez países que reportaron la mayor cantidad de especies a nivel mundial (Datos tomados el 9 de mayo a las 6 p.m.)

Los diez países que reportaron la mayor cantidad de especies a nivel mundial (Datos tomados el 9 de mayo a las 6 p.m.)

 

En cuanto a los departamentos del país, aquellos que registran avistamientos de más de 500 especies en un solo día son Antioquia, Valle del Cauca, Risaralda, Meta, Tolima, Putumayo, Cundinamarca, Boyacá y Caldas. Para apreciar la magnitud de esta cifra, basta con saber que únicamente 13 países en el mundo lograron esta cantidad de especies observadas o escuchadas por parte de los llamados pajareros.

A nivel mundial se registraron 6.899 especies a través de 74.084 listas provenientes de 170 países lo que demuestra que más allá de una competencia global, los colombianos celebraron la riqueza de avifauna en todo el territorio nacional y la prueba está en el crecimiento en número de listas publicadas, lo cual indica que este año incrementó considerablemente la cifra de participantes así como las buenas prácticas al momento de publicar los listados en eBird.

Los diez departamentos que reportaron la mayor cantidad de especies dentro de Colombia (Datos tomados el 9 de mayo a las 06:00 p.m.)

Los diez departamentos que reportaron la mayor cantidad de especies dentro de Colombia (Datos tomados el 9 de mayo a las 06:00 p.m.)

 

Por otra parte, y detrás de las cifras, vale destacar el trabajo de los organizadores a nivel nacional y departamental, quienes que a través de talleres, charlas, entre otras, coordinaron las rutas para buscar las especies más distintivas de cada región; también, la participación de niños, jóvenes y adultos, entre mujeres y hombres, estudiantes, principiantes en temas de avistamiento, expertos, científicos, aficionados, operadores turísticos, propietarios de reservas, integrantes de ONGs, miembros de la Policía de Turismo y funcionarios de Parques Nacionales.

Además, del liderazgo de las sociedades ornitológicas y grupos de observadores de aves del país, el apoyo de alcaldías y gobernaciones, la ayuda de PROCOLOMBIA y Satena, quienes facilitaron el desplazamiento de expertos hasta lugares alejados de nuestra geografía. Durante este GBD, Colombia contó con la visita de integrantes del equipo Sapsucker del Laboratorio de Ornitología de Cornell, quiénes observaron 288 especies en el departamento de Magdalena, partiendo desde la cuchilla de San Lorenzo, pasando por la zona cafetera de Minca, los bosques secos de La Tigrera, y llegando hasta la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Otro aporte fundamental para lograr el liderato del país estuvo en quienes revisaron los datos publicado en eBird, garantizando la calidad de la información producida durante el GBD.

Desde el Instituto Humboldt, algunos investigadores se desplazaron hacia distintos puntos del país para apoyar las actividades del GBD: el Piedemonte llanero y los páramos de Boyacá, el Valle del Cauca con apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana, la Sabana de Bogotá, el Santuario de Flora y Fauna Iguaque y el Parque Nacional Natural Sierra Nevada, con el acompañamiento de Parques Nacionales Naturales (PPNN).

Cada versión del Global Big Day aporta cantidad de datos sobre las aves de nuestro país para que cada vez más colombianos se apropien de este conocimiento y dimensionen la responsabilidad que como país tenemos en el cuidado de las aves y de los ecosistemas que habitan y de los cuales dependemos todos.

 

Visite:

eBird: ebird.org/globalbigday, ebird.org/news/global-big-day-2018-a-birding-world-record, ebird.org/colombia

 

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Así era la Colombia biodiversa de Hace Tiempo

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Bogotá, D.C. 26 de abril de 2018

 

FILBo

Ilustración: Guillermo Torres Carreño

 

•  El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y el Humboldt presentan Hace Tiempo, un viaje paleontológico ilustrado por Colombia, este sábado 28 de abril de 2018, a las 5 de la tarde en el Pabellón 6, stand 416, de Corferias.

 

•  Reveladora y sorprendente, así es la publicación ilustrada que a través de datos y cifras indispensables para conocer la Colombia natural sepultada hace miles de millones y su influencia en la megadiversidad actual del nuestro territorio.

 

•  Expertos de centros de investigación, universidades, museos y jardines botánicos de Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Panamá y Suiza participaron en este ejercicio literario que llegará a instituciones educativas del país.

 

Colombia se encuentra entre los llamados países megadiversos y nos preciamos de tener ecosistemas donde rondan monos y osos perezosos, caminan tortugas y nadan caimanes y tiburones. Tal riqueza y variedad no apareció de la noche a la mañana; el paso de millones de años de cambios han moldeado lo que hoy conocemos.

Hacerse una idea de la magnitud de este tema es posible con Hace Tiempo, un viaje paleontológico ilustrado por Colombia, publicación editada por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y el Instituto Humboldt, lleva al lector por los paisajes de Colombia y sus protagonistas antes de la llegada del ser humano.

“La única forma de entender las condiciones actuales de la biodiversidad y las razones por las cuales la evolución llevó a Colombia a ser un país privilegiado en términos de su riqueza viviente es mirar la historia geológica y climática en la cual las especies se desarrollaron. También es fundamental entender los factores que llevaron y llevan aún a la aparición y desaparición de los seres vivos en el planeta y entender cómo los animales humanos, los más recientes, incidimos en esos factores”, indica Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt.

Y es que desentrañar la historia de la “Colombia perdida” requiere utilizar la paleontología y la geología como herramienta para entender que nuestros ecosistemas son el resultado de cambios en la configuración de las placas tectónicas, el clima, el acervo genético y otros aspectos, a través del tiempo geológico y que podemos conocer gracias al registro fósil o las huellas que dejan los organismos del pasado.

Precisamente, y acerca de este tema, Cristián Samper, presidente y director ejecutivo Wildlife Conservation Society, considera que “Poco a poco vamos reconstruyendo la historia de la vida en este planeta. Es como un enorme rompecabezas, que vamos construyendo paso a paso a medida que encontramos nuevas piezas. El problema es que todavía nos hacen falta muchas piezas, falta mucho por conocer”, por lo que espera que el libro sea inspiración para la siguiente generación de científicos y paleontólogos en Colombia.

En sus páginas, Hace Tiempo reúne aquellos momentos trascendentales en la historia geológica de Colombia en tres grandes capítulos, ilustrados e infográficos, que explican aspectos relacionados con el origen y la extinción de especies, épocas en las que habitaron nuestro país, sus hábitats o alimentación, así como grandes transformaciones en los ecosistemas, el clima, la flora y la fauna de nuestro país.

Entre las curiosidades que contiene el libro están los osos perezosos, los más grandes mamíferos terrestres de Suramérica con pesos de hasta 6 mil kilogramos; la tortuga de agua dulce más grande que habitó Colombia después de la extinción de los dinosaurios; los cangrejos del tamaño de una uña cuando en Boyacá hubo mar; los únicos monos con garras que existieron y llegaron en balsas; peces primitivos de gran tamaño o pulmonados; ríos en La Guajira; inundaciones marinas en los llanos orientales que alcanzaron el Amazonas; cadenas montañosas donde la nieve alcanzaba los 3.600 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), los páramos los 2.000 (m.s.n.m.), el bosque andino los 1.200 (m.s.n.m.) y el bosque subandino los 500 (m.s.n.m.); entre otras.

En el lanzamiento de Hace Tiempo, cuya distribución en distintos sitios del país estará acompañada de un estrategia educativa dirigida a docentes dedicados a la formación escolar, participarán Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt; los editores de la publicación, Luz Helena Oviedo, bióloga y magíster en Comunicación de la Ciencia, y Carlos Jaramillo, geólogo investigador del Instituto Smithsonian.

Así pues, Hace Tiempo, un viaje paleontológico ilustrado por Colombia representa una evidencia, documentada e ilustrada que nos cuenta la historia fósil de un país biodiverso perdido a lo largo de millones de años, y es a su vez todo un reto de ejercicio colaborativo en la construcción de conocimiento para la divulgación y comunicación científica, asimismo en la formación de públicos no expertos.

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Infraestructura Institucional de Datos (I2D)

Espere por favor, esta siendo redireccionado a I2D.

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