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Una reflexión sobre los ecosistemas más amenazados de Colombia

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Créditos: Felipe Villegas-Oficina de comunicaciones IAVH

 

Por: José Manuel Ochoa, coordinador Programa Evaluación y Monitoreo de la Biodiversidad, Instituto Humboldt.

Hace algunos meses se publicaron los núcleos de deforestación en el país, información que produjo preocupación general sobre las consecuencias que puede tener la pérdida de bosques sobre las especies silvestres. Sin embargo, amenazas como la tala e incluso el cambio climático no solo afectan a las especies sino a los ecosistemas en su totalidad.

Cuando hablamos de ecosistemas, nuestro imaginario los asocia, por ejemplo, a páramos, bosques secos de la costa Caribe, desiertos o bosques húmedos tropicales del Chocó o a la Amazonia.

Sin embargo, en el país de la mega biodiversidad lo que parece simple es complejo, y lo que a nuestros ojos es homogéneo está lleno de heterogeneidad si tenemos en cuenta que la diversidad biológica, en términos de composición, vegetación, características climáticas y antecedentes históricos, permite que tengamos variedad de especies y ecosistemas.

Los ecosistemas, según su definición básica, son regiones con características climáticas, suelos y especies que las hacen diferentes de otras regiones vecinas. Las comparaciones de estas características son las que permiten definir, clasificar y delimitar los ecosistemas.

Un informe reciente, liderado por la Universidad Javeriana y Conservación Internacional con el apoyo del Instituto Humboldt, identificó un total de 81 ecosistemas en Colombia. Este estudio permitió entender mejor el número y la distribución geográfica de estos al tiempo que evaluó su categoría de amenaza y probable colapso.

Según dicho estudio, el 46 % de los 81 ecosistemas identificados se encuentra en peligro crítico. Es decir, cerca de la mitad de todos ellos corren riesgo de colapso debido, entre otras causas, a la pérdida de cobertura de vegetación nativa lo que, en consecuencia, afecta la composición de especies y los servicios que los mismos prestan a las comunidades locales.

La mayoría de los ecosistemas amenazados en Colombia son ambientes secos ubicados en la región del Caribe colombiano y en los valles interandinos de los ríos Magdalena y Cauca en los departamentos de Bolívar, Magdalena, Cesar, Guajira, Santander, Norte de Santander y Boyacá. Sin embargo, hay algunos remanentes de ecosistemas de bosque húmedo ubicados en los valles interandinos con alto riesgo de colapso.

Las amenazas a las que se ven expuestos estos ecosistemas están dadas en su gran mayoría por la pérdida de su vegetación nativa, y a otras asociadas como la degradación de la vegetación remanente en estas áreas.

Estrategias como el incremento de áreas protegidas y acciones complementarias de preservación son fundamentales para asegurar la permanencia de estos ecosistemas a largo plazo. El colapso de los mismos puede traer importantes consecuencias para el bienestar de la vida de los habitantes locales y el funcionamiento del planeta.