Extinción ataca a las orquídeas
Arturo Carrillo lleva 12 años al pie de las orquídeas. Habla con pasión de sus colores, las busca por cualquier montaña de la sabana de Bogotá, es jurado en concursos internacionales y hasta ha descubierto nuevas especies.
Es, en síntesis, un gomoso de esta flor. Por eso le creo cuando me dice que en el tiempo que lleva estudiándola, nunca ha visto in situ, es decir, en un bosque o en cercanías a un río como el Magdalena, un ejemplar de Cattleya trianae, la flor nacional de Colombia.
Para verla, hoy es obligatorio ir a un vivero, al jardín de un aficionado, al archivo fotográfico de un biólogo o a una exhibición nacional como la que comienza la próxima semana en Bogotá (ver recuadro), porque ha sido incluida en la lista de las especies en vías de extinción.
Y no es la única que está en problemas. Según el Instituto Humboldt, de las cerca de 3.500 especies de orquídeas conocidas en el país hay seis en ‘peligro crítico’, 64 en la categoría de ‘en peligro’ –grupo en el que figura la trianae– y 137 cuya existencia es ‘vulnerable’.
Carrillo sostiene que el número de las que están en dificultades puede ser mucho mayor. Pero coincide con el Humboldt al decir que la contemplación de algunas de las más asombrosas especies de la flor pasó de la cotidianidad a la exclusión, por la tala que se extiende en los 32 departamentos, un mal que tiene como fin ampliar la frontera agrícola.
“Las orquídeas no crecen sino al pie de los árboles viejos, en bosques primarios y al lado de las micorrizas, un hongo que hace las veces de matriz para sus semillas, porque allí se reproducen en las condiciones climáticas y de humedad exactas. Todo esto queda arrasado por la deforestación, que también lideran los grupos armados para sembrar matas de coca”, explicó el experto.

Otros escollos para la flor son, según el Instituto Humboldt, las aspersiones con glifosato para erradicar esos cultivos ilegales, la recolección masiva de las orquídeas para venderlas, las especies invasoras y la disminución de las poblaciones de insectos polinizadores, causada por el uso de pesticidas en la agricultura.
Se estima que de la trianae se ha perdido el 80 por ciento de su hábitat.
Esta alerta acaba de llevar al Ministerio de Ambiente a declarar el 2010 como el Año Nacional de la Orquídea, que incluye la formulación de un programa para su conservación en el que trabajarán naturalistas, investigadores y catedráticos.
“Todavía estamos a tiempo para salvar esta flor única. Hay muchos esfuerzos científicos, pero al final su preservación dependerá de que el Estado y nosotros mismos aprendamos a cuidar nuestros recursos”, agregó Carrillo.
APRÉCIELAS EN EXHIBICIÓN.
Desde el jueves próximo, el Jardín Botánico y la Asociación Bogotana de Orquideología organizan la Décima Exposición Nacional de Orquídeas. La exhibición se prolongará hasta el domingo 27 de junio. Allí se podrán ver más de 3.000 ejemplares que han sido cultivados por expertos de todo el país. En Colombia existen 12 asociaciones de orquideólogos en varias ciudades, siendo la Sociedad Colombiana de Orquideología, con sede en Medellín, y la Sociedad Vallecaucana de Orquideología las más antiguas. Esta exposición estará abierta entre las 8 de la mañana y las 6 de la tarde. El valor de la boleta para adultos será de $ 7.000 y de $ 3.000 para niños menores de 12 años
Tomado de www.eltiempo.com





